Nuevo Amanecer

Acotaciones breves


“Os dejo un mandamiento nuevo: que os améis los uno a los otros como yo os he amado” Jn 13,34.
A las tres grandes pruebas del sufrimiento al cual nos enfrentamos los seres humanos: la enfermedad, la vejez y la muerte, agregaría tres más: el hambre, la pobreza y la marginación, de gran beligerancia en el mandamiento de amor de Jesucristo.
Arrebatémosle los cristianos esta bandera a los gentiles que la proclaman orgullosamente como signo de distinción desde su incredulidad.
No tengamos miedo a los opulentos, a los poderosos del mundo, cuyos intereses están, en principio, confrontados con la realidad de los pobres.
No son iguales el dolor, los sinsabores y las perspectivas de las pruebas del sufrimiento de la enfermedad, la vejez y la muerte desde la miseria, el hambre y la marginalidad que desde la comodidad y la opulencia.
La realidad europea y de otros lugares similares del mundo occidental es otra, distinta de la nuestra.
Allá se trata de cristianizar a un mundo de incrédulos; aquí, y en general en los países del tercer mundo, la obra de conversión no involucra fuertemente en una proyección “Jesucrística” de componente eminentemente social, sin obviar, desde luego, la proyección individual de la conversión.
“Os dejo un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” Jn 13,34.
Managua, 3 de febrero del año 2007