Nuevo Amanecer

Vidaluz y la Brigada “Leonel Rugama”


LA LUCHA ES EL MÁS ALTO DE LOS CANTOS es un breve diario de campaña de ochenta páginas en el cual su autora, la poeta nicaragüense Vidaluz Meneses, ofrece testimonio de los diecisiete días en que la Brigada Cultural “Leonel Rugama” anduvo de gira en el Frente Sandinista durante la ofensiva de los “contras” auspiciada por Reagan en Nicaragua, entreteniendo y culturizando a los heroicos combatientes herederos de Sandino, entre el jueves 19 de mayo de 1983 y el domingo 5 de junio del mismo año, para ser preciso.
Este documento testimonial publicado en noviembre del año pasado por Anamá Editores, a veintidós años de dicha experiencia, fue validado y retroalimentado --según la autora-- por algunos protagonistas de aquella Brigada Cultural que llevaba el nombre del poeta de Estelí Leonel Rugama, quien cayera en combate contra la guardia somocista el 15 de enero de 1970.
“…A veintisiete años de haberse instalado el primer gobierno revolucionario en Nicaragua --escribe Vidaluz-- decidí publicar este Diario de Campaña de la Brigada Cultural “Leonel Rugama”, en homenaje a los miles de hombres y mujeres muertos que generosamente dieron su sangre por lo que consideraron justo y de beneficio para Nicaragua…”
En la página 12 el lector se entera por medio de una foto que el título del libro, “La lucha es el más alto de los cantos”, es un verso deformado del poeta nicaragüense Fernando Gordillo (1940-1967), quien en su poema “El Precio de la Patria” dice: “Como si la lucha no es el más alto de los cantos”.
En su diario de campaña la autora comparte aspectos íntimos de su vida entretejidos con los recuerdos de aquellos días de guerra: “Mi padre había sido militar de la Guardia Nacional, había presentado sus servicios en el comando del Ocotal en 1954…” Páginas más adelante Vidaluz nos relatará sobre la muerte de su progenitor durante un atentado en Guatemala.
En la página dieciocho dice: “Mi opción por la revolución fue por mi formación cristiana”. Dicho cristianismo confeso de Vidaluz se manifiesta en la página siguiente, donde sostiene que por “distraída y pacifista” tomó la decisión de no “hacer uso de las armas, nunca tuve la disposición para hacerlo”.
Nos habla también de los efectos de una poliomielitis leve por cuya razón no le motivaban demasiado los ejercicios de marchas a paso doble que acostumbraban efectuar los milicianos.
La Brigada Cultural “Leonel Rugama” estaba compuesta por 31 artistas: cinco músicos del grupo “Pancasán”, 11 bailarines/as del grupo de danza “Ruth Palacios”, 11 actores/actrices del grupo “Justo Rufino Garay”, tres pintores de la Unión de Artistas Plásticos y una delegada de la Unión de Escritores Sandinistas (Vidaluz).
En la página 47 dice la autora: “Nuestra principal misión es llevar alegría y animación a las tropas”. Se compara más adelante con un elenco de circo, lo cual por supuesto no tiene nada de peyorativo, todo lo contrario.
Este nuevo libro de Vidaluz no sólo es historia y testimonio, sino también y esencialmente es el reflejo de la naturaleza poética del pueblo nicaragüense. En casi todos los frentes de guerra que visitó la Brigada en el período referido, se encontró con poetas, músicos y cantores populares. Un caso paradigmático es el de Juan Interiano, un compita de trece años quien acompañado de guitarra cantaba esta canción que él mismo había compuesto:

Yo quiero ser miliciano
para defender mi patria
combatir a los traidores
y que me quieran
/las muchachas.

En la página 50, Vidaluz relata que el 28 de mayo, día de su cumpleaños, le tocó entrevistar al coronel Justo Pastor Ramírez, conocido como el abuelo, veterano de las tropas del general Sandino: “Un dato curioso --narra la escritora que le dijo el abuelo-- es cuando lo llegó a buscar el salvadoreño Farabundo Martí, quien entró a Nicaragua por Danlí y se identificó con el nombre de Domingo Ramón Castillo”.
Más de veinte años distan de aquel periplo cultural de diecisiete días. Vidaluz por aquella época contaba con treinta y nueve años, venía de un divorcio y pertenecía al FSLN. Hoy en día, la poeta con casi sesenta y tres años, vive su plena madurez como mujer intelectual y quien menos hubiera querido ella que ganara las pasadas elecciones presidenciales en Nicaragua (Nov. 2006) era Daniel Ortega, ya que como parte de la Alianza MRS (disidencia sandinista) su candidato era Herty Lewites Rodríguez, quien falleciera poco antes de la publicación de este libro.
Sin embargo, no crea el lector que al referirse Vidaluz en su libro a Daniel Ortega y a Rosario Murillo lo hace con el resentimiento de los perdedores. Con un sentido muy humano la escritora coloca a los personajes de su diario en el contexto preciso de aquella absurda guerra generada por Reagan en contra del pueblo nicaragüense.
Ello contrasta con la reciente denuncia de la Red Nicaragüense de Escritoras y Escritores (Renies), de la cual Vidaluz forma parte, en contra del presidente Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo por haber obsequiado a Hugo Chávez Frías ciertos manuscritos originales de Rubén Darío, lo que se considera un atentado en contra del patrimonio cultural del pueblo nica.
Escribe Vidaluz en la dedicatoria del ejemplar que me envió a través de la gentileza de Carlos Soriano, que este libro “pretende ser primo hermano de El Cipitío”. Se refiere obviamente a “El Cipitío en El Salvador Sheraton” de Azucena, Chinchilla, Melgar y Meza; crónica collage con seis ediciones de la ofensiva hasta el tope de 1989. Lo de primo hermano debe ser por el formato de diario en el contexto de una guerra fratricida y con el agravante de la cínica intervención de los gringos.
Felicito y saludo entonces desde Cuscatlania a Vidaluz Meneses, por la reciente publicación de este su libro testimonial LA LUCHA ES EL MÁS ALTO DE LOS CANTOS, y espero que nos veamos en León próximamente, durante el III Congreso de la ADECA. ¡Abur!