Nuevo Amanecer

Palomas y querubines


A Omar d’ León.
“Toma este ramo de claveles
nacido de una frente sepultada”.
Rubí Arana
Diseñar plumas quiere la soñadora,
plumas que le recuerdan las alas
(una rama meciéndose una nube en la mano.)
Al través de su voz vi el aire
de una criatura que engendrara la música.
Cuando ocurre la noche recuerdo mis días
en la bruma.
El abismo que se abre al mirar tu fotografía.
Perfumes, flores, canciones, joyas del dolor
de las paredes de la casa
colgaban con tu imagen:
esa bella forma del sol que envolvía
al ave del paraíso que te habitaba.
La diseñadora se llama Jade; verde, breve
es su nombre
y casi que se estremece al oírse.
En el jadeo del nombre se ilumina
un trozo de cielo ondulando en el río con la brisa.
Ahora en mi casa sólo hay poemas;
y esta luz esta luna este lejos.
Genera esplendor
en la luz o la bruma
la pluma.
El brillo y glamour de escaparate
donde Jade con pies de La Cazadora
anda veloz y tensa el arco
del diseño
para atrapar al querube,
la paloma, un colibrí, un ángel, ¿qué más da?
Si el Ave del Paraíso que te habitaba se fue.
Ni camino para que ella captara
el celeste diseño de la huida,
ni su mano, al ángel irredento que soy,
ofrecer un débil boceto
del astro que arde
en el centro del cielo donde habitas.
La tierra del corazón ese otro astro la llama.
La llama en rotaciones enloquecidas.
Eterna en el quantun el agua permanece.
Yo vengo del Tao. Yo soy el agua.
De alguna manera siento que también soy el agua.

2006