Nuevo Amanecer

“La poesía me ha dado lo único que soy y lo único que tengo”


La poeta Rubí Arana se propone día a día mantener un encuentro con sí misma en su búsqueda de Dios, para amar al prójimo de su interior. Es lo que me dicen sus poemas cuando los leo en voz alta. Es también la historia que descubro en su voz de ciudadana, que propone la meditación ante cualquier incidente terrenal o en cualquier desafío con la palabra. Son sus exigencias y sus dolores los que le afinan el camino para encontrarse una y otra vez, en la acera del conocimiento de los símbolos y la ternura de ser un ángel libre, de su propio tiempo.
Rubí Arana está feliz de entregar su libro “Príncipe Rosacruz”, que reúne la antología de sus poemas. Su alegría se desborda al leer por primera vez en su patria, luego de muchos años de trabajar intensamente su poesía en su segunda patria, los Estados Unidos.
¿Por qué tu antología poética con el nombre de “Príncipe Rosacruz”?
“Príncipe Rosacruz” es un grado que hay en la masonería, y ese es el 18. Mi hijo vivió 18 años, y en el fondo lo recordé con ese nombre. El muchacho que está en la portada no es el Príncipe Rosacruz, el Príncipe Rosacruz es la doctrina.
¿Cuánto tiempo te llevó escribir este poemario con todos los significados que tiene?
Si supieras que no fui yo la de la idea, sino el poeta cubano Rolando Jorge, quien se empeñó tanto al saber que vendría a Nicaragua, y no tenía un poemario listo, porque la edición de mi libro “Agua Sagrada” no saldría a tiempo de la editorial. Rolando Jorge fue tan persistente que llegó a mi casa, me pidió los poemas y empezó a realizar la selección y no se movió de mi casa durante siete horas, hasta concluir el trabajo y realizar de manera milagrosa la edición de “Príncipe Rosacruz”. Te digo que Rolando Jorge tiene fascinación por la poesía nicaragüense, principalmente del poeta Carlos Martínez Rivas. Yo le voy a pedir a Chichi que lo invite al Cuarto Festival de Poesía.
Después de tanto bregar, ¿qué te ha dado la poesía?
Me ha dado un gran conocimiento de mí misma. Me ha dado la destreza, el dominio de la palabra. Me ha dado un ser espiritual, porque no me interesa lo material. También la virtud de muchas satisfacciones. Tengo nada más lo que me hace falta. No me interesa gran dinero ni grandes cosas por el estilo. La poesía yo la he tomado como meditación, para encontrarme con Dios, con el universo. La poesía me ha dado lo único que soy y lo único que tengo.
¿Qué otras convergencias te ha dado la poesía?
Convergencias con el público, porque cuando yo llego ante un público que no me conoce, inmediatamente recibo atenciones, invitaciones, hago amistades. Sólo eso, nada material.
¿Sentís libertad total al escribir?
Sí, en absoluto. Pero me gustan también otras disciplinas, porque yo veo que en la poesía moderna muchos no tienen ni idea, salvo algunas excepciones, del sentido de la métrica, no saben hacer un soneto. Yo puedo, porque sé todas esas disciplinas, porque cuando empecé, yo pensé en usarlos, para mi propio conocimiento; como yo no soy exteriorista, busco y manejo el ritmo libre, yo creo que la poesía es música. Hay poemas exterioristas muy buenos, pero no es mi línea.
¿Creés en la inspiración o no?
Creo en la inspiración, pero la inspiración me coge a mí trabajando, porque yo tengo muchos años de disciplina, desde muy pequeña yo empecé a consolarme. En casa no me dejaban salir y yo aprovechaba para trabajar, yo empiezo a trabajar a partir de las doce de la noche hasta el amanecer, porque hago muchas cosas, promoción cultural, ayudo a mi familia, soy la niñera de mis tres nietos, uno de mi hijo y dos de mi hija, y además soy trabajadora de medio tiempo.
Algunos dicen que se apren-de a morir y no a escribir
Si tienes el estro aprendes a escribir. Si no lo tienes, también aprendes a escribir, tal vez menos elevado, pero aprendes, todo es trabajo. El trabajo que haces todos los días es como el trabajo del criquero, del baletista, que se prepara aunque la función sea dentro de seis meses, y trabaja y trabaja, y siempre lo ves con una tremenda agilidad.
Rubí Arana como nicaragüense qué le dice a Rubí Arana en su encuentro con la poesía nicaragüense.
Bueno, espero no sentirme emocionada al leer, porque es la primera vez que yo daré una lectura de mis poemas en Nicaragua y presente mi primer poemario. Estoy encantada de encontrarme con tantas amistades que no veía desde hace muchos años. Qué alegría, me siento congratulada.
¿Para vos, Nicaragua, en síntesis, cómo es?
El mundo. Es mi patria, mi familia, mis hijos, mi poesía. Orgullosa, pero también el dolor de mi pueblo con tanta miseria y eso duele. Yo espero que salgan adelante. Confío en la señora, que es poeta, y que enderece las cosas por el camino de la belleza, que es el camino del bien.