Nuevo Amanecer

Biografía a dos voces


La enfermedad de Fidel Castro y su alejamiento de las funciones de jefe del Estado cubano coincidieron con la salida del libro del periodista hispano-francés Ignacio Ramonet, titulado “Fidel Castro. Biografía a dos voces”. Casi al final del texto de más de seiscientas páginas, Ramonet le pregunta al líder cubano sobre el tan rumiado tema de la sucesión entre amigos y adversarios cuando él tuviera que retirarse definitivamente por la causa que fuere. La respuesta de Fidel Castro podría verse como profética si no fuera la expresión de una realidad bien estudiada por él mismo desde que descubrió las primeras conspiraciones gringas para asesinarlo. Su idea es que el problema de una sucesión en Cuba no es de carácter personal sino generacional. Transcribimos algunas preguntas y respuestas sobre el tema, contenidas entre las páginas 562 y 564 del libro.
Usted, en varios de sus discursos y de sus entrevistas, ha evocado la cuestión de su eventual sucesión, de lo que ocurrirá en Cuba el día que usted no dirija el país. ¿Cómo ve usted el porvenir de Cuba sin Fidel Castro?
Bien, voy a tratar de ser breve sobre eso. Ya le conté los planes de eliminación física. Al principio, mi papel era más decisivo porque había que librar una batalla de ideas muy importante, había que persuadir mucho.
Le dije que había prejuicios y que las leyes revolucionarias los fueron transformando. Había prejuicios raciales, prejuicios antisociales, todo el veneno sembrado durante mucho tiempo.
¿Quiere decir que desde hace mucho tiempo ha pensado usted en una eventualidad de que pudiesen asesinarlo y ha tenido que pensar en lo que podía pasar…?
Ya casi me está preguntando por la sucesión.
Sí, sí, por la sucesión.
Bueno, mire, al principio con todos esos planes de atentados, yo tenía un papel decisivo que no tengo hoy. Hoy tengo, tal vez, más autoridad y más confianza de la población que nunca.
Nosotros, ya se lo dije, estudiamos todos los estados de la opinión pública. Seguimos con un microscopio los estados de opinión. Y le podemos decir los estados de opinión en la capital, por ejemplo, y en el resto del país, y le puedo presentar todas las opiniones. Aunque sean adversas. La inmensa mayoría nos son favorables.
El nivel de autoridad, después de cuarenta y seis años de lucha y experiencia, es más alto de lo que era. Es muy alta la autoridad de aquellos que luchamos y que hicimos la guerra, condujimos el derrocamiento de la tiranía y la independencia de este país.
Otro privilegio: la edad. Influencias del azar, porque uno puede venir, por favores naturales, condenado a morir temprano, o morir por planes para eliminarlo. Y no ha ocurrido ninguna de las dos cosas.
No es un gran mérito haber acumulado la experiencia que hemos acumulado. Si puede haber algún mérito es en el hecho de haber sido constantes en la lealtad a las ideas y a los principios; de no dejarnos envanecer por la cuestión del poder, ni tentados a hacer abuso del poder, algo muy frecuente entre los seres humanos.
En aquellos días, claro que yo me daba cuenta qué podía significar el atentado y entonces yo planteé la cuestión de mi sustitución, y era natural… A Raúl lo veían más radical que yo, admito que era tan radical como yo. Pero como había estado en las Juventudes Comunistas, veían a Raúl más radical. Yo sabía que tenían miedo, les preocupaba. Esa era una circunstancia.
Segunda, a mi juicio, y lo puedo reiterar, la persona que tenía más autoridad, más experiencia y más capacidad para ejercer el papel de sustituto era Raúl. Ya le conté cómo cayó prisionero y cómo salvó la columna que se separó allá en el Segundo Frente, e hizo un trabajo excelente como organizador y como político realmente.
Después, su misión en las Fuerzas Armadas; ha sido un educador, un formador de hombres, y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad. Es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad, y la gente tiene una gran confianza en él.
Si usted por cualquier circunstancia despareciera, ¿Raúl sería su sustituto indiscutible?
Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el Buró Político y lo eligen.
Pero ya él me va alcanzando en años, van llegando, ya es problema más bien generacional. Ha sido una suerte que los que hicimos la Revolución hayamos tenido tres generaciones.
También los que nos precedieron, los antiguos militantes y dirigentes del Partido Socialista Popular, que era el partido de los marxistas-leninistas, y con nosotros vino una nueva generación.
Ya después, la que viene detrás de nosotros, e inmediatamente después, las de la campaña de alfabetización, la lucha contra los bandidos, la lucha contra el bloqueo, la lucha contra el terrorismo, la lucha en Girón, los que vivieron la crisis de octubre, las misiones internacionalistas… Mucha gente con muchos méritos.
Y mucha gente en la ciencia, en la técnica, héroes del trabajo, intelectuales, maestros… El país tiene un caudal de talento enorme… Esa es otra generación. Súmele los que ahora son de la juventud y estudiantes universitarios y trabajadores sociales, con quienes hay las relaciones más estrechas. Siempre hubo estrechas relaciones con los jóvenes y los estudiantes.
Es decir, usted piensa que sus verdadero sustituto, más allá de una persona, más allá de Raúl, sería más bien una generación, la generación actual…
Sí, ya son unas generaciones las que van a sustituir a otras. Tengo confianza, y lo he dicho siempre, pero estamos conscientes de que son muchos los riesgos que pueden amenazar un proceso revolucionario. Están los errores de carácter subjetivo… Existieron errores, y tenemos la responsabilidad de no haber descubierto determinadas tendencias y errores. Hoy simplemente se han superado algunas, y se están combatiendo otras. Ya le dije qué pasaría mañana; pero ya son nuevas generaciones, porque ya la nuestra va pasando. Ya el más joven, digamos, le he mencionado el caso de Raúl, es apenas cuatro años y tantos más joven que yo. Esta primera generación todavía coopera con las nuevas que acatan la autoridad de los pocos que vamos quedando… Está la segunda; ahora, la tercera, y la cuarta… Yo tengo una idea clara de lo que va a ser la cuarta generación, porque tú ves a los muchachos de sexto grado haciendo su discurso. ¡Qué talento hemos descubierto!
Hemos descubierto miles de talentos, esos niños impresionan, impactan. No sé cuánto genio y cuánto talento hay en el pueblo. Yo albergo la teoría de que el genio es común, si no para una cosa es para otra, es para la computadora, la música, es para la mecánica; el genio es común y unos lo tienen para una cosa y otros para otra. Ahora, desarrolla y educa a una sociedad completa --eso es lo que estamos haciendo-- y veremos entonces lo que da. Ésos son los ocho millones que después del primer año del “período especial” suscribieron: “Soy socialista”.