Nuevo Amanecer

Comentarios sobre el recital poético de Ernesto Cardenal en San Cristóbal de las Casas


Larga resulta la travesía cuando el camino es desconocido, pero corta a la vez cuando al final de la misma obtienes lo que has ido a buscar. Eran las cinco de la tarde, Isidoro Villator, Hernán Becerra Pino, Martha Crocker, Moncho Bolívar, de copiloto, Níger Madrigal, al volante, y yo nos enfilamos hacia San Cristóbal de las Casas sobre la autopista que nace desde Tuxtla Gutiérrez. El horizonte era un enorme tapiz de curvas y serranía, faltaban dos horas para el inicio del recital poético de Ernesto Cardenal, el nacido en Granada, Nicaragua, el 20 de enero de 1925, para convertirse después en escritor, poeta, literato y filósofo en nuestro país; sacerdote, guerrillero y Ministro de Cultura de Nicaragua.
Bajo el amparo de la tarde, la camioneta se deslizó sobre la carpeta asfáltica y bajo la niebla que a esa hora cunde al aire, impregnado del olor a juncia que se resbala por las faldas de los cerros. Atrás fue quedando Tuxtla Gutiérrez con su torrencial lluvia y sus calles inundadas, a más de 50 kilómetros estaba el poeta que odia el imperialismo y sin embargo estudió Literatura norteamericana en la Universidad de Columbia, en New York.
El mismo que regresa a Nicaragua en 1950, donde escribe los epigramas amorosos, y que realiza militancia política contra la dictadura de Somoza que le inspiró los epigramas políticos. Algunos de los cuales (sólo él sabe por qué la magnitud del miedo) circularon en el extranjero firmados ANÓNIMO NICARAGÜENSE, sin que se supiera quién era el autor, y así fueron publicados por Neruda en LA GACETA DE CHILE.
Ninguno de nosotros quería quedarse sin ver ni oír al Ernesto Cardenal, quien en 1952 fundó una pequeña editorial de poesía, a la que nombró EL HILO AZUL, donde publicó los poemas de varios poetas y que ahora a sus 82 años aún sus raíces conservan energía para desafiar a la muerte que le ha dado larga vida como si hubiera crecido en el mar o hubiera vivido con una primavera azul en el pecho.
Nadie quería perder la oportunidad de presenciar la lectura poética del hombre que no soportó ver a su nación herida de muerte, doblada sobre su propio cuerpo ante la dictadura y por eso se hizo cómplice y partícipe en 1954 del movimiento armado que intentó asaltar a Somoza en el Palacio Presidencial y que fue conocido en Nicaragua como la Rebelión de Abril.
¿Qué sucedió en la vida de Ernesto, que pasó por la mente de Cardenal en esos días? Tal vez pensó que le debía tanto a Dios que se había llevado la libertad a la garganta del océano. Ese mismo año cambió el rumbo de su vida y resolvió hacerse monje.
Llegamos a San Cristóbal de las Casas faltando 20 minutos para las siete de la noche (hora en que empezaría el recital), la pertinaz y helada lluvia comenzó a formar las primeras charcas; al caer la lluvia, las puntas de los pinos que rodean al teatro de la ciudad se doblan como al peso de la confesión de un gran pecado. Tras una rápida carrera pudimos al fin guarecernos bajo el techo de los largos pasillos de acceso del Teatro Hermanos Domínguez. Pude saludar al Dr. Fábregas Puig, Rector; así como al licenciado José Luis Ruiz Abreu, Director de Extensión Universitaria de la Universidad Intercultural de Chiapas, quienes se encargaron de hacer posible el evento en esta ciudad.
El teatro lucía de gala, el tapiz de tela de las paredes color palo de rosa, las escalinatas alfombradas del mismo color en un encabalgamiento casi perfecto, al fondo sobre la pared del escenario un enorme espectacular (aunque suene pleonásmico) con la leyenda del 2do. Encuentro Internacional de Poetas e Investigadores en homenaje a Ernesto Cardenal, con una foto donde el maestro se ve con sus azulísimos ojos más atractivo que nunca (tomada cuando debió haber tenido entre 35 ó 40 años), está desde luego con su ya clásica gorrita negra. El teatro con su excelente acústica pidió a gritos primero la lectura de Ernesto Cardenal, ante lo cual el maestro Cardenal con toda la energía que fue capaz caminó hasta el podium para iniciar su lectura. Un enorme silencio después de la ovación enmarcó el inicio de la lectura.
Otro era el espectáculo que se perfilaba ante los ojos. La voz del maestro timbró y resonó en cada uno de los palcos y los asientos del recinto: Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña, los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica y si al amor que los dictó tú también lo desprecias otras soñarán con este amor que no fue para ellas y tal vez verás, Claudia, que estos poemas (escritos para conquistarte a ti) despiertan en otras parejas enamoradas que los lean los besos que en ti no despertó el poeta.
Poco a poco, el maestro nos regala sus poemas, primero escoge sus epigramas amorosos, luego sigue con los poemas guerrilleros y libertarios, después con sus Salmos, luego ha de venir la “Oración por Marilyn Monroe”, cada uno de ellos dichos como si fueran fervorosos rosarios y su lengua es el badajo que expande de la garganta su sonoridad de bronce. Señor recibe a esta muchacha conocida en toda la tierra con el nombre de Marilyn Monroe aunque ese no era su verdadero nombre (pero Tú conoces su verdadero nombre, el de la huerfanita violada a los 9 años y la empleadita de tienda que a los 16 se había querido matar y que ahora se presenta ante Ti sin ningún maquillaje sin su Agente de Prensa, sin fotógrafos y sin firmar autógrafos sola como un astronauta frente a la noche espacial.
De esa manera el maestro Cardenal cumplió las expectativas del viaje, también de esa manera las hermanas Socorro y Marisa Trejo Sirvent supieron gestionar, aunque no hacia el presupuesto gubernamental, para realizar este encuentro: fue obvio que tuvieron que trabajar arduamente para sacar adelante el evento con la participación de la iniciativa privada y de instituciones de educación superior, ya que los patrocinadores principales fueron la Universidad Autónoma de Chiapas a través de la Escuela de Lenguas C-I, la Universidad Intercultural de Chiapas y la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana, con el apoyo de otras instituciones educativas y de la iniciativa privada.
El retorno ya tuvo el satisfactorio sabor de un poema que nos regala la literatura. Enhorabuena maestro Ernesto Cardenal, y que este año logre ganar la guerrilla que ha comenzado por lograr el Premio Nobel de Literatura para el que está nominado ya.