Nuevo Amanecer

RECORDANDOLO


Soy suyo y tuyo y mío...

I
Esta mañana amanecí
que me costaba hacer esto y aquello
se me cayó una pastilla
y no la podía encontrar
hasta que por fin la divisé
y tuve que agacharme
flexionando dificultosamente las rodillas
para como si fuera un milagro
alegrarme de haberla podido
encontrar y recoger pero
al irme incorporando recordé
como si fuera una advertencia
que usted ayer decía que pronto
necesitaría un tecle para levantarse.

II
Hace muchos años
cuando usted como hoy yo
pasaba sin prisa los sesenta
íbamos por la Avenida Bolívar
de la desaparecida Managua
y un inesperado transeúnte
se alegró al reconocerlo:
-¿Ideay José, siempre vivís en Granada?
¡Pero ya te estás poniendo viejito!-
y rápidamente le respondió:
-No es tan cierto lo primero
como lo segundo.

III
Hoy, como si fuera ayer,
esta vez en mí también resulta
no aceptar siempre por cierto lo primero
si sabemos, como es, más cierto lo segundo
de manera que este poema
por razones que de suyo lo hacen mío
es mío por antes haber sido suyo
como mía es aquella vejez
que fuera tan solo suya.

Luis Rocha
Febrero, 2007