Nuevo Amanecer

El cine, ¿filosofía o formato?

Conversación con Kathy Sevilla Zelaya, la primera mujer editora de cine en Nicaragua y Centroamérica

Karly Gaitán Morales
Kathy Sevilla tenía 18 años, cumplidos en febrero de 1981, y estudiaba primer año de Filosofía en la UCA cuando llegó a formar parte de Instituto Nicaragüense de Cine (Incine). Una noche estaba en la cafetería de la universidad y mientras bebía un café con unos amigos de Ingeniería recibió la invitación para ir a trabajar al Instituto. Comenzó su trabajo en Incine como asistente del departamento de Archivo, donde se clasificaba, visionaba y restauraba el material somocista. Los rollos se clasificaban por fechas y temas y luego se guardaban en una misma lata. En un cuaderno de archivo se describía plano a plano qué había en cada rollo y las latas se guardaban con etiquetas. Al comienzo lo que se hacía era limpiar el material, restaurarlo con químicos y repararle las perforaciones. En este proceso se ocupaban moviolas verticales para visionar en una pequeña pantalla y de esa manera Kathy visionó casi el 80 por ciento del material somocista y todo el de Incine.
Este trabajo de estar en constante manipulación de la imagen fue transformando el gusto de Kathy por la edición. En 1985, el Archivo Fílmico de la Nación se trasladó de las oficinas en Montoya a las instalaciones de la Cinemateca Nacional. Ella cambió su trabajo a la asistencia de edición, aunque fue a la Cinemateca a continuar con el Archivo. Cuando inició la asistencia de edición decidió quedarse para siempre en el campo de la postproducción cinematográfica al descubrir que le encantaba hilar, darle ritmo a las imágenes, a la historia. La edición se realizaba con moviolas horizontales que Incine ya había adquirido, unas eran marca Moviola, las italianas, y las alemanas marca Steiner. Estas moviolas eran una especie de galera que traían una guillotina donde se cortaba físicamente la cinta de nitrato, se unían con pegadores y un tape especial. La labor de la asistente de edición consistía en ordenarle el material al editor en segundos y minutos, sincronizar el material y las entrevistas. Sincronizar en cuanto a sonido y diferentes formatos, sonido 16mm con imágenes 16mm y de 35mm con 35mm.
¿Por qué elegiste la edición cuando en ese tiempo había tanta efervescencia en la preproducción de un filme y cualquier persona apasionada del cine podía volverse un realizador consumado? Era la gran oportunidad para convertirse en un director de cine.
Con el trabajo del archivo me di cuenta de que la edición no te la pueden enseñar. Se puede aprender un poco de la teoría, de la historia, de las grandes escuelas de cine, de las formas, de las filosofías detrás de un estilo, pero no lo interno, lo que se siente. Eso no te lo pueden dar, ni enseñar. A mí me fascina ver la imagen, poder captar cada plano y ver dónde está su esencia. Poco a poco juntarlos y darles ritmo, crear un significado a partir de la asociación de esas imágenes. Cada plano tiene su justo momento de corte y su justo momento de duración, eso hay que sentirlo.
¿Las ediciones con moviola eran las verdaderas ediciones? ¿Considerás que ahora la computadora hace todo?
La computadora es un medio auxiliar, tiene un programa que funciona con comandos y botones. Esa es la diferencia de los editores de hoy que han sido formados con la tecnología y de los editores que fuimos formados con el cine. El cine deja otra escuela, se aprende diferente, se debe sentir. Editar no es manipular una máquina, editar es saber dónde cortar y cuánto va a durar ese plano. Cuando uno no conoce el programa se trabaja con un operador, la persona que sí lo conoce. Y esto es difícil ya que los operadores se consideran editores y se crea un conflicto entre el editor y el operador.
¿Entonces qué es el cine, una producción hecha en formato de cine o un movimiento, una filosofía?
El cine es un movimiento. Es como una visión más romántica, es el sentido que le das a la producción, sea en DVD o en vídeo. Importa el lenguaje cinematográfico no el formato, porque es sólo el soporte. Igual que antes por ejemplo, los libros no se hacían en computadora sino en levantados, en galeras, pero su estructura y su diseño eran concebidos con la creatividad. Igual el cine, filmés en 35mm, filmés en digital o en miniDVD, si la historia se cuenta con el lenguaje del cine, el lenguaje visual, con una propia estructura, el soporte no importa.
¿Los videoartistas emplean el lenguaje cinematográfico?
No. No lo hacen. Emplean lo audiovisual. Algo del arte contemporáneo que aún experimentan, que aún no se puede explicar. Las personas que realizan videoarte pueden recibir muchos cursos de vídeo y eso es lo que aprenden. Insisto en que deben estudiar algo de cine para de ahí comenzar con el vídeo.
Según lo que has visto, ¿cuál es la tendencia de las nuevas generaciones?
La mayoría tiene un dominio técnico de los programas que tal vez uno no lo tiene, por falta de actualización. Pero, por ejemplo, con los cursos que imparte ANCI (Asociación Nicaragüense de Cinematografía) es bastante evidente que muchos jóvenes descubren que antes de estudiar dirección cinematográfica deben conocer el lenguaje cinematográfico, porque el lenguaje lo es todo en la filosofía del cine, el lenguaje comunicativo.
¿Cómo se puede conocer y vivir el lenguaje cinematográfico?
Aprender a sentir la imagen. Realizar un buen trabajo en cine no es sólo una bonita fotografía o lograr un plano limpio. Creo que hay muchos “pegaplanos” y no es por menospreciar, pero lamentablemente así es. Hay una gran diferencia entre los editores y los “pegaplanos”.
¿Qué es un “pegaplano”?
Hay soportes para todo, igual que para la fotografía el soporte digital. ¿El fotógrafo es todo aquel que toma una foto con una cámara digital? ¡Se componen con Photoshop! ¿Es una fotografía artística después de haberla manipulado? Yo me hago esas preguntas. Y desde mi campo, ¿todo aquel que maneja un programa de edición de cine es editor? No, pero en Nicaragua y Centroamérica se cree que sí. La magia está en sentir el plano, el corte y el ritmo, por eso es pasión. No se trata de unir dos planos o tres imágenes que saltan a la vista, a eso le llamo “pegaplano”.
¿El cine va a morir?
El cine puro es lo básico, no puede morir, debe perdurar. No puede morir sólo porque ahora se produzca en vídeo digital, el cine es un movimiento filosófico muy fuerte. Lo que afecta al cine es que muchos directores ya no tienen tanto fundamento cinematográfico, eso es lo que ocurre.