Nuevo Amanecer

“Nicaragua, un amor que no me cabe en el pecho”


El poeta y médico cubano José Luis Moreno del Toro está nuevamente en Nicaragua, después de una ausencia de más de 20 años, pero su amor por esta tierra se mantiene inalterable como su fecundo amor por la amistad, dándose en su gran oficio de la sencillez y el buen humor. De fácil palabra, como buen conversador, hace de cada pausa una inspiración poética, que constatamos en cada uno de sus libros que conforman toda su hermosa poesía. José Luis, como siempre alegre y gozoso, nos concedió esta entrevista para hablar de su amor por Nicaragua.

José Luis, ¿cuál es tu impresión del III Festival de Poesía de Granada?
Fue verdaderamente un holgorio, una fiesta de la poesía durante siete días. Fue la reunión de ciento y tantos poetas de disímiles escuelas, de modos de expresión de la poesía, que nos reunió en un lugar muy bello, la ciudad de Granada. Seis días de verdadera alegría, de verdadera poesía. Compruebo que la poesía es una de las formas más bellas de la coexistencia humana, sobre todo en este planeta tan necesitado de las formas bellas. Considero que fue un verdadero éxito. Fuimos muy bien atendidos, y el festival en organización estuvo muy bien.

¿Qué te dejó el festival y qué compartiste?
Lo más importante, me dejó poesía. Me dejó muchas amistades y mucho cariño dentro de la poesía. Como máximo común múltiplo ha sido la poesía, que me he reencontratado con gente que he amado mucho en la poesía. Con Ernesto Cardenal, a quien no miro con frecuencia; con Gioconda Belli, que hacía como 25 años que no la veía; con Daysi Zamora y con muchos amigos de acá y muchos amigos latinoamericanos. Me ha dejado un sabor dulcísimo en el corazón.

Te ha dejado, por supuesto, mucha inspiración para tus proyectos.
Yo tengo un libro editado que se llama Va pue… poemas casi nicaragüenses, escrito durante los primeros cinco años de la revolución sandinista, cuando vine a cumplir mi misión de médico internacionalista. Para mí este libro tiene mucho valor porque fue editado en una forma muy pinolera.
Por ahí anda un embrión de ideas, de poemas, que sé que también se llamará el libro Nicaragua, y yo estoy muy gozoso de verlo crecer.

De la poesía nicaragüense, ¿con quién te acompañas en tus momentos de reflexión, de creación?
A mí me ha acompañado mucho Darío, como me acompaña mucho Martí, porque soy heredero del posmodernismo. La poesía nicaragüense es una de las más sólidas y más fuertes. Toda la esencia de esta gran poesía de los años 60, que nos entregó José Coronel Urtecho, con el coloquialismo y conversacionalismo, y así fuimos casi súbditos de Ernesto Cardenal.
Después, madurando con el tiempo y con la edad, que siempre nos ayuda y nos traiciona, fuimos cogiendo nuestro propio rumbo, pero esa semilla se quedó con Salomón, entre locos y poetas fantásticos y maravillosos que han dejado en nuestra alma una huella muy bella.
Yo tengo mucho por citar, que ha dejado inmenso amor, mi amistad con Luis Rocha, con Carlos Martínez Rivas, que se fundó en la poesía; así como poetas muy importantes en mi vida, como Vidaluz Meneses, Daysi Zamora y Gioconda Belli. Toda esa amistad ha tenido eslabones de oro en la poesía, leyéndolos, hablándolos, oyéndolos, amándolos, es así que se hace una sólida amistad.

José Luis, en síntesis, tu amor por Nicaragua, ¿cómo se manifiesta?
Es como un sol que irradia bellos rayos de amor. Lo primero que tengo que agradecerle a Nicaragua es que --aunque yo había conocido a nuestra América por los textos de Martí y había empezado a amar como americano, como caribeño, a nuestra América --en este país me hice esencia, porque fue el primero que visité.
Cada mañana ver las nubes y los volcanes y la gente maravillosa que amo me hace feliz. Ayer que estuve en la terraza del Hospital Militar viendo la serranía y el cielo, recordé cuántas veces, cuántas tardes, pasé con los pies desde un volcán nicaragüense, desde esta tierra mía y tuya pensando con nostalgia en mi gente, en mi futuro y en mi Cuba, y cómo gocé hacerlo. Yo no te podría decir qué no me ata a Nicaragua, porque todo me ata, me ata mucho amor.

José Luis, ¿cuál es tu valoración de Nuevo Amanecer Cultural?
Yo no lo leo muy a menudo lamentablemente, porque no tengo Internet, y Rocha me dice: ‘Entra, entra’, y él cree que es como abrir la puerta del patio y entrar a La Habana.
Siempre he tenido la mejor opinión, y no es que quiera adularte porque estoy aquí, sino porque de verdad los ejemplares que me envían han sido excelentes, y yo los guardo, porque yo tengo ediciones completas, desde los años 80, te lo aseguro, y sobre todo cuando salgo yo, que han sido muy pocas veces.
Tengo ediciones donde aparece el poeta Silva, que es uno de mis grandes amores de la familia.
Qué alegría que ha cumplido sus primeros 80 años, y ojalá cumpla 160 o más, no sólo para seguirlo, sino para disfrutarlo.
Nuevo Amanecer Cultural es uno de los mejores suplementos de Latinoamérica, muy abarcador, plural, de gran calidad y no sujeto a ningún cerrojo.