Nuevo Amanecer

Doctor Nefrotikus

Asososca, Managua, Nicaragua

Sabio en líquidos equilibrados
que mantienen al cuerpo vivo,
señor y amo del espíritu
del riñón lesionado que quiere
orinar pero no orina
porque la sangre impone
sus designios, porque se altera
de pronto el organismo. Nefrólogo
de ceja dura, simétrica
y poblada, uniéndose ceñuda
bajo la frente de farallón de
Amerrisque, junto al temblor
de la probeta ilustre (ahora tan
plebeya y descastada
en los asépticos hospitales
con enfermeras de crujientes
uniformes almidonados con olor
a cal de tumba próxima)
y de los vasos milimétricos,
buscando el adjetivo preciso
de su química ciencia:
NECROSIS
TUBULAR, conductos quebrados,
parafernalia de nombres de raíz
griega y latina que se levantan
de repente y caminan sádicamente,
como soldadesca, por los pasillos...
Conductos, canales obstruidos,
búsqueda de claridad en el túnel
de la sangre que avanza
precipitadamente en su luz arterial...
y ya el paciente
-moderno Frankenstein de lentos
y pesados pasos como una gris
caricatura del mito- recostado
recibiendo su diálisis, su porción
de máquina rojiza y borboteante,
resucitando seres de una vida anterior.

Nefrólogo: ¡Ceja dura,
dura ceja, cerradura para
tus pacientes (medicados, aislados,
vigilados, acusados, castigados,
encarcelados) que quieren saber más
de lo que tú sabes...!
Cerradura y sierra abierta
y Cordillera Isabelia en los adentros
de tu casa encendida.
Amante de la palabra y el ritmo,
practicas la elocuencia sobre
la materia visceral bañada
por el agua y por la sangre,
alzando los pecosos brazos
como el director de orquesta
con su batuta (¡oh, manes de
un padre-río figurándose un dios!),
abriendo y doblando las notas
del pentagrama para desaparecer
inexplicablemente después
en lo invisible llevándose los datos
de una alquimia infusa...
Señor, Doctor Medieval, hermano
seguro de Adrian Leverkun,
descendiente
de una estirpe fáustica : ¡sal de una vez
por todas de tu cripta o mazmorra
catedralicia reconocida en lo profundo
de la noche a través de la luz de
los vitrales, o enciérrate bajo pesadas
llaves para que descifres el universo
entero...! Señor, Doctor Nefrotikus,
¡contesta, sí, el teléfono,
descuelga ya el auricular
que también es la aurícula
del corazón y la pregunta que llama!

27 y 28 de enero, 2007