Nuevo Amanecer

Homenaje a Franz Galich: “Creador de utopías”


Éste es un breve homenaje al escritor Franz Galich de otro más extenso que realizaremos en “Nuevo Amanecer Cultural” en las próximas ediciones, para unirnos al dolor de su pérdida irreparable en las letras nicaragüenses. Galich falleció el pasado sábado 3 de febrero en horas de la madrugada, después de soportar el largo suplicio de su enfermedad. Para recordar al también ensayista, novelista, profesor e investigador cultural, ofrecemos palabras de homenaje del teatrista Néstor Méndez, director del Teatro Tohyl, amigo y compañero de largas jornadas artísticas.
Méndez recuerda su estrecha amistad con Galich, cuando juntos emprendieron varios proyectos culturales que se materializaron en exitosas puestas en escena de varias obras teatrales, como “La Marcha Triunfal”, del universal Rubén Darío, la que se montó en la Catedral Metropolitana y en Teatro Nacional “Rubén Darío con la participación de 350 miembros del Ejército Nacional y el apoyo de la Camerata Bach, constituyendo un rotundo éxito y de grata recordación, señaló el teatrista.
Otras obras teatrales como “La habitable ascensión de Arturo We”, de Bertold Brech, y “Los habladores”, de Cervantes, pusieron de manifiesto la calidad histriónica de Galich y su gran pasión por la literatura universal y clásica, señala Méndez al recordar que en la obra de Cervantes antes referida el escritor introdujo elementos del Güegüence, imponiendo su magisterio y humildad.
Notable fue también su aporte narrativo con “El ratero”, un relato que convirtió en un extraordinario monólogo.
Néstor Méndez, durante el funeral de Franz Galich, pidió en su discurso de despedida al amigo que el gobierno le entregue en reconocimiento al escritor la Orden Independencia Cultural “Rubén Darío”.
Finalmente, el teatrista dijo de su amigo que fue en todo momento de su vida un padre ejemplar, que amó entrañablemente a su hijo, a su esposa y fraternizó con sus amigos y sus semejantes.
Por mi parte, yo siempre vi en Franz Galich a un amigo respetuoso y a un compañero de letras, que se opuso tenazmente a la pasividad y la apatía de los mediatizadores de la cultura nacional. Fue perseverante, decente, agudo, noble y con un alto compromiso social, que lo revistió de honradez, pese a los golpes bajos que recibió ingratamente.
Yo recuerdo con gratitud a Galich cuando escribió el prólogo a mi libro de poemas “La Persistencia de la Memoria”, que se publicó en Italia en 1984. Nuestra amistad creció con los años, precisamente cuando compartimos grandes momentos de solidaridad mutua y social.
Galich creyó y trabajó por proyectar la cultura como una actividad sustantiva de la vida nacional, hecho que le valió la admiración de unos y la adversidad de otros, enquistados en el permanente fetichismo cultural.
En sus excelentes textos de creación, Galich justificó su práctica del arte como un derecho fundamental del ciudadano y con espléndido apego a la vida.
Fue un creador de utopías porque resaltó con su esfuerzo constante la identidad como nación.
Desde “Nuevo Amanecer Cultural” enviamos nuestro aprecio y consideración a Orietta Martínez, su esposa, a su hijo Franz Galich Jr., a sus hermanas y al resto de la familia.