Nuevo Amanecer

El abismo de la psiquis

“No hay en esto nada nuevo ni raro: así ha sido el arte desde siempre”. Gabriel García Márquez

Karly Gaitán Morales

La armonía y movimiento que tienen los óleos de Ramiro Lacayo en la exposición Figuras (Galería Códice, 11 al 25 de octubre), obedecen a la vocación cinematográfica que este artista ha expresado a través del celuloide desde hace 28 años. Como arquitecto ha sabido desarrollar cierta sensibilidad para capturar los espacios y las perspectivas. En el cine, en la pintura y en la literatura --explorados por Lacayo-- vemos la absorción de espacio capturado con sensibilidad donde se mueve un micromundo; no un surrealismo, pero sí una realidad paralela. Lo que ocurre con lo más cercano a la vida palpable, como la tragicomedia y la alegoría. El tema por el que se decide Ramiro es la representación abstracta y en su pintura se refleja en expresión total hasta convertirla en su cualidad.
En la pintura es trascendental el rompimiento con el tiempo, lo que contrasta en su inclinación con el cine, sin embargo, sus óleos o films están llenos de movimiento. La razón principal de cada fotograma, verso o pincelazo de Ramiro apela a los oídos, ojos y sensibilidades extremas. El trabajo pasional del cine requiere de la magnitud de concentración en la preparación del guión, el proceso emocional y psicológico al enfrentarse con un aparataje de luces, directores de escena, guión técnico en contraste con el literario, que no se oye la voz del protagonista, la sombrilla no funciona, olvidó el libreto un personaje, enfermó el luminotécnico o el tramoyista. Emoción y estrés.
La paridad de estas disciplinas artísticas se percibe --y se intuye-- en el cine de Ramiro a través de planos en close up o panorámicas representativas de un sentido global del film, y en su pintura en sus trazos definidos de forma tal que saben moverse, se desplazan muy versátiles entre las claves de sus sombras. Hay en toda esta obra una turbulencia realista --por no repetir lo abstracto-- con una fina definición de los trazos a pesar de la manera intempestiva en que están plasmados sobre el lienzo.
En la literatura lo novelesco de Ramiro está impregnado de imágenes que se acomodan, diálogos cinematográficos, personajes y locaciones en composición como para un mural, un dibujo en grafito o una de estas Figuras de la exposición, abstractas y llenas de vida, surrealistas y exclusivamente reales, como escribió Frida Kahlo en su diario, recogido por Haydeen Herrera: “Dicen que pinto obras surrealistas, lo que ocurre es que soy tan realista, la retina y las sensaciones humanas hacia el arte no están despiertas, más bien niegan lo realista como surrealista, porque es lo mismo, vivimos en un mundo así”. En Ramiro su vocación de crear imágenes que cobran vida al tener contacto con las sensaciones, se reparte entre literatura, cine y pintura, estos dos últimos más ligados si se observa una muestra de su creación literaria, sus primeros poemas escritos en 1969 y publicados en 1970:

Estábamos los dos juntos (en dos mundos diferentes)
soñando.

Pero soñábamos cosas distintas.
Cada cual con su sueño:
ella conmigo
(aun-que-no-era-yo)
y yo con ella
(aun-que-no-era-ella).
[…]

Es una poesía moderna, inundada de los matices de la antiquísima, que la hace más surrealista, pictórica y cinematográfica.
¿Por qué Figuras y no un nombre más abstracto o poético? Tu exposición es más que figuras; es luz, sombra, misterio, vida, movimiento y hay una paz demasiado tenebrosa para quien pretende comprender una obra.
Las figuras van saliendo de mis ensayos y bocetos, no pienso en cómo va a ser la imagen terminada sino en la que voy sintiendo, la figura y la imagen son los elementos principales de esta exposición, los colores que se mezclan y crean otros colores, el fondo que contrasta con la figura a destacar. La titulé así porque esa imagen que se hace sola es la que predomina en estas pinturas, con elementos abstractos que pueden ser otra cosa y no sólo lo que se ve.
¿Qué provocaciones busca esta muestra de tu obra y de tu estilo, acaso una sensación abstracta, una apelación a las fibras sensibles del espectador y al pensamiento, o es sólo un efecto delicioso para la retina?
A simple vista son pinturas abstractas, pero no las considero así, son realizadas con un sentido, con un sentimiento de búsqueda. Muchos grandes maestros se buscaban a sí mismos en las imágenes y resultaban paisajes como de una pesadilla. Lo surrealista no es sólo lo raro, también a la vista te da varias sensaciones o espacio para más imágenes, te mueve neuronas un rato.
¿Qué influencias sentís que te acompañan al pintar? ¿No pensás cuando vas trabajando: “esto es muy Morales, muy Pérez de la Rocha, muy Palma Ibarra”?
El buen maestro es el que enseña al alumno a tener un estilo. Todos ellos que mencionaste lograron un estilo con muchos ensayos y bocetos desde que comenzaron. Me considero alumno de ellos, por eso procuro al máximo no imitarlos. Uno debe tener cuidado, porque muchos pintores cometen el error que a lo largo de su vida se imitan a sí mismos, el alumno debe observar eso para evitar o buscar la influencia.
¿De quiénes te sentís admirador? ¿Qué movimiento artístico o vocación pictórica llena tu conocimiento y se manifiesta en tu obra? Esta pregunta no está referida a una influencia, sino a un sentir.
De la pintura del universo, no busco a un autor sino las imágenes, me dejo ir por lo que veo y siento frente a un óleo. Como en el Museo de Prado, vale la pena ir a ver realmente pinturas, sin ver los autores.
¿Qué deja tu pintura al recorrerla en la galería? ¿Están acomodados de forma estratégica?, porque así puestos sobre una pared, sin intención expositiva, parecen tener una secuencia en la evolución del uso de los colores o de las mismas imágenes, primero bien definidas y luego confusas y llenas de misterios.

La secuencia es más que todo en el color, como vos decís, y no en la imagen. Hay imágenes que apenas se perciben y es posible que te salten a la vista otras que no las pensé, hay que quedarse un rato para ver las figuras que van apareciendo.

Es el ojo el que engaña entonces, no las sensaciones…
Depende de cómo las mirés. Estas Figuras representan para mí miles de mundos, de micromundos dentro de la totalidad de la obra.

Entonces, consiste en llenar el ojo de sensaciones, en separar los dos elementos.

Exactamente. Así es.

¿Qué tal si el pensamiento te engaña, la psiquis te traiciona y te deja en el instante para que vos te abandonés y dejés llevar por sensaciones y no razonamientos?

Entonces uno se pierde. Y es una de las razones de mi exposición. Es surrealista, no hay que entenderlo todo, pero sí verlo.

Algunos trazos son bien finos y firmes, como plumillas, otros son tan gruesos que parecen tus obras unos frescos, la textura de la tela parece variar, el fondo de los colores se ven mezclados, algunas se ven turbulentas y trazadas con timidez. ¿Estaba planeado que fuese así?
Todo en este trabajo es una creación de imágenes vivas y un caso psicológico. Usé varios tipos de pinceles, la tela es la misma, los colores te engañan a veces y sentís que el estilo varía, pero al fin, como te decía, es la Figura la que varía, los colores no, usé como tres pinceles. La técnica es mi soporte, intento reflejar sensaciones y está incluida la timidez.