Nuevo Amanecer

Nuevos poemas de Fernando Silva


Tigre

No es únicamente el trazo crudo
que desborda el anhelo en un vaso roto,
ni el vino envenenado y humeante
de un heliotropo
caído entre alambradas.

No es el dibujo, tampoco, de una
boca que quedó pintada sobre las mejillas del
crepúsculo que quema
como una llama de miel
que se aviva con el aire que respiras;

es el cambio de una cara por otra cara
que restriega las dos hojas
en un espejo donde aparece el cuerpo
desnudo de
un azahar
que lo cortaron con los dientes.

Eso es lo mismo que aflora
a la hora exacta que te amenaza la fiera con
un imaginado cuchillo
ahogado en la pecera.

Es todo lo que podrías esperar
de un amor herido
que venga ahorita y te muestra dócil
todas sus acechanzas.

EN LA SONRISA

Allí tenés l’Espada
de filo
sobre la luz del vacío que queda
en la comisura herida de la sombra.

La sostenida malicia inmóvil
como una huella disimulada del
desprecio.

Con esa misma máscara ríe y
baila y canta

el desprevenido que
descuida la figura de su sombra.

VIEJO

En toda la región lumbar y
en mis rodillas
más en la rodilla derecha
o en un hombro,
que siento
que el tiempo lo vengo cargando
hace rato.

No es propiamente una queja de viejo
como lo flojo
de un tablón del muelle, ni
es como el moho del pilar que se hunde
en el agua,
son los años que tengo y
el jodido reumatismo.

UNA FRUTERÍA

Las frutas ricas
las frutas frescas, dulces
frutas maduras.

Boca de pájaro.

Jugo
zumo, olor. Ilusión cosechada.

Un don de la Naturaleza es
un limón,
un aguacate,
un marañón,
una guayaba.

Un ramo de uvas,
una gajo de mangos,
una mano de bananos,
una pareja de naranjas,
la cara de un melón,
una rodaja de sandía,

el penacho de una piña
y los ojitos curiosos de los nancites.

Lo que se llama vida dulce,
la vida viva.
La vida.
R O S Q U I L L A S

Las rosquillas de Jinotega,
las redondas y las empanaditas
tan porosas,
qué ricas que son con una taza de café
en la tarde,
en la tardecita
que se sienten como si fueran
una poesía horneada.