Nuevo Amanecer

“Fernando vive poéticamente su vida”


Yo tuve la oportunidad de conocer a Fernando hace mucho tiempo en la universidad a través de su candidatura como rey feo, en la cual él desempeñó un papel importante para comunicarse con el pueblo y aprovechar su humor para criticar a la sociedad granadina, que era muy cerrada.
Yo era algo menor que él, y ya lo conocía como poeta, y además conocía a toda su familia y a la Gertrudis, y nos unían vínculos de amistad.
Pero viendo lo concreto del valor de Fernando como poeta, yo creo que es él el personaje de la literatura nicaragüense que ha logrado algo extraordinario: dominar el lenguaje poético, el conocimiento del idioma y hacer que su poesía representara al nicaragüense real, al nicaragüense de la calle, al nicaragüense pobre, al nicaragüense enfermo, al nicaragüense burlón, al nicaragüense serio, al nicaragüense usurero; al granadino petulante, y además llevó la comunicación más allá de la estrechez del lenguaje escrito.
La riqueza de la poesía de Fernando, a veces, es particular en el sentido que cuando estaba integrado en una mesa de tragos, con un grupo de amigos, en un paseo a la playa, o te está describiendo Fernando cómo se come el gaspar, vos sentís las espinas del gaspar en la descripción poética. No es recurrir a la retórica, a la metáfora, sino a la realidad, y de repente, la palabra se pasa al gesto y después te llega hasta el estómago y sentís con el poema que conociste al gaspar, te lo comiste, y te diste cuenta lo que significa el gaspar para la gente de Cárdenas, para la gente de Granada y el río San Juan.
Fernando ha hecho que la literatura nicaragüense abra las puertas, hará que salga el poeta que está en el campo, en el obrero, en el hombre sencillo, en la mujer sencilla, en la cosa de todos los días, y que el lenguaje te transmita una identificación y se le reconozca el valor literario. Ser poeta no es permanecer en el estrato especial, sino que sea capaz de catar el lenguaje demasiado trabajado, demasiado pulido. Yo creo que ese ha sido el éxito de la poesía de Fernando, y que es imposible que eso se plasme en uno, dos, tres y cuatro libros de poemas, de cuentos y novelas, como ha hecho Fernando, sino que es una herencia y una brecha que se abre a esa capacidad del nicaragüense que la traemos desde antes de ser poeta en esas circunstancias, con la sensibilidad del médico, y además que es un canto estar con Fernando y la Gertrudis, sin necesidad que te haga un poema es un canto al amor, esa relación, algo así como pasaba cuando uno tenía la posibilidad de estar con José Coronel y la María Kautz, juntos, son poemas esas conversaciones.
Yo creo que eso es lo que Fernando va a heredar a las generaciones posteriores de la literatura nicaragüense.
A Fernando le tocó una generación medio complicada, porque es una transición entre la generación anterior, cuyos integrantes eran mayores que él, y una generación que no continuó en la brecha literaria. Fernando no nació poeta y llegó a los 80 años poeta, y ahí arriba donde esté (cuando lo toque el Señor) después que se vaya de aquí, donde vamos a ir todos, él va a seguir siendo poeta, porque esa es su naturaleza, de poeta natural, ese es el valor mayor que nos va a heredar.
Confieso que como lo conozco, lo que más me ha impactado de Fernando Silva es Fernando Silva.

(Palabras de Ernesto Castillo, recogidas por Tito Leyva)