Nuevo Amanecer

"Fernando para mí es un líndisimo corazón pensante"


Tito LEYVA

Claribel, ¿qué ha hecho Fernando Silva para que la poseía, el cuento y la novela no decaigan en el olvido?
En primer lugar, Fernando es un excelente escritor. Casi todo lo que escribe va a quedar. Pero, además de ser un excelente escritor, yo quiero recordar a Fernando también como un excelente orador. Es una cosa maravillosa que yo he encontrado mucho en Nicaragua, más que en El Salvador y en otras partes de América Central. El orador, el inventor del teatrillo tiene una imaginación desbordante. Recuerdo un Congreso de Escritores en La Habana en los años 80 junto a José Coronel y Luis Rocha, y una noche vi cómo se acercaban los escritores rodeando a Fernando porque estaba haciendo teatrillo, y a los más de 300 escritores participantes nos cautivó.

¿Cómo describiría a Fernando Silva, el ser humano, el creador, el cronista de las palabras?
Para empezar, es un hombre muy bueno. Yo tengo amistad con él desde los años 80, y me maravillan todas las facetas que maneja. Una cosa que me encanta de Fernando es que su humanidad está presente en todo lo que hace. Es también un cocinero maravilloso, que disfruta de la vida, y todo ese disfrute de él uno lo siente en la conversación. Yo he estado en su casa muchas veces, y lo he visto cocinar; y otras veces lo ha hecho Gertrudis, que es una mujer maravillosa, y creo que es mejor cocinera que él. Fernando es un gran gourmet, y el único que cocina el cabro cantándole, y sabe cómo acompañarlo sabiamente, porque adora al cabrito, y ese es el gran secreto para que no se le ponga duro. Eso me fascina. Como médico es otra maravilla y otra larga historia que contar.

¿Cómo ha contribuido la obra de Fernando Silva para entender nuestro ser nacional y latinoamericano?
Fernando Silva ha hecho muchísimo por reconstruir el ser nicaragüense, por eso él me recuerda muchísimo a nuestro Salarrué (1899-1975) con sus “Cuentos de Barro” donde reconstruye al ser salvadoreño.

¿Qué elementos están presentes en las creaciones de Fernando Silva, y qué efectos tienen?
Fernando Silva es quien mejor conoce el ser profundo nicaragüense, al hombre y la mujer, es él quien nos ha dado el conocimiento de esa nicaraguanidad. Él es el nicaragüense más nicaragüense.

¿Qué obras de Fernando Silva lo distinguen a él como la figura de un clásico nicaragüense?
A mí me fascinan sobre todo sus cuentos. Reitero, la savia más espesa de Fernando Silva está en sus cuentos.

¿A usted cómo la ha nutrido la obra de Silva?
A mí me ha enseñado muchísimo. Yo crecí en El Salvador, y desde cipota Silva me ha ayudado a conocer al campesino, al obrero, a la mujer del barrio, al hombre nicaragüense.

¿Desde cuándo se han confiado sus mutuas amistades?
Bud y yo conocimos a Fernando dictando una conferencia en la ciudad de Bluefields en los años 80, realmente nos encantó y a partir de ahí se consolidó nuestra amistad. Fernando hacía cosas maravillosas en esa época en lo que era su disposición de trabajo en el Hospital “La Mascota” como fundador y su principal coordinador, por ejemplo, construir un pabellón especial para los niños y otro para las madres a las que les conseguía ropa y alimentos. Todo un gran esfuerzo de bondad de parte de Fernando Silva.

¿Y como estudioso del Güegüence?
Sus estudios del Güegüence son profundos y responsables, así como es relevante su labor íntegra como académico y sus aportes a la lengua nicaragüense de alta e indiscutible calidad. Fernando para mí es un lindísimo corazón pensante.