Nuevo Amanecer

El Poeta y la Amada del Poeta

(Romance de la ausencia y de la angustia, y otros poemas) de Ildefonso Palma Martínez, Managua, Impresión Comercial La Prensa, 2005

El poemario de Ildefonso Palma Martínez, publicado por la Fundación Hugo Palma-Ibarra, presenta poemas del padre del pintor, prologado en forma de corta biografía del poeta e ilustrado por Hugo Palma.
El poemario, de amor, como advierte el título, y con cierto toque postmodernista en la escritura, que no deja de inspirarse en la manera dariana, también sabe aprovechar la herencia vanguardista, utilizando lo cómico y la desubicación como recurso, desde el primer poema “El romance que se truncó” o en el poema VI “El Festival de las Focas” que empieza “Se abre aquí un paréntesis para enmarcar en él un episodio que atañe a las focas malabaristas”, aunque las focas, después de su primera intervención en forma de paréntesis (pp. 36-37) reaparecen varias veces, se vuelvan serias ayudantes astrales del Poeta triste en busca de su amor (pp. 38, 52), mezcla de figuras astrales y darianas, como Francisco de Asís y la Cruz del Sur (pp. 53-54), el Centauro (p. 58), el organillo (p. 59), e imágenes vanguardistas, como las focas coronelianas, la astrología tornada astronomía como en Ernesto Cardenal (“alfa o beta del Centauro”), la conversión de la Margarita dariana a lo astral (p. 56) con “surtidor de luz” con las manos de la enamorada en un pintoresco “Sí... no... sí... no”, esta mezcla es la que hace que el poemario pueda equipararse con los poemas de José Coronel Urtecho a María Kautz, o a los Poemas para doña Julia de José Cuadra Vega, dos obras de autores por otra parte contemporáneos de Ildefonso Palma.
El poemario es un lindo camino del amor del Poeta en busca de su amor, con figuras, como el Hada (p. 49), y actitudes de caballerosidad, como el beso en la mano blanca de la amada (p. 49 también), propias las dos de los cuentos, a tal punto que podemos dudar de dicha blancura, por ubicarse el enamorado y su amada en donde la piel, para parafrasear a Ana María Rodas, es “Mezcla perfecta de indio y europeo/ olorosa a pan moreno”.
Siguen una serie de poemas dedicados, a la manera de Darío, como encontramos en Leonel Calderón, aquí parte darianos, con una oda al “Nacimiento de Rubén Darío”, otra a “Las Hembras del Centauro”, parte vanguardistas, con “Luna de suburbio”, “La niña del barrio” o “Fiesta en el patio” con el uso coroneliano de “ña” y “ñor” para “Doña” y “Señor”, parte finalmente a la manera del gitanismo de García Lorca con una oda a “La Guitarra”.