Nuevo Amanecer

Me encontré con el demonio de la noche


I met the night mare
W. Shakespeare.

El sueño es una tempestad que viene de las sombras.
En el sueño se disipa la masa de nubes
que concentran la duda, los temores, el amor y el rencor.
En el sueño los crueles tienen miedo de sus víctimas:
se desgarran el alma y pueden quedar deslumbrados
como el prisionero que es vuelto a poner bajo el cielo.
En el sueño veo que el alma de mi padre es orgullosa y soberbia,
que grita su belleza desde adentro
y ve la muchedumbre de su amor con ojos sin pupilas,
lo veo tomar con sus manos su propio puñado de pálido polvo
estremecido por el horror mágico, invisible y extraño.
Veo la belleza inmaculada de mi madre dentro de una llama
rodeada de pájaros de plata masticando peces de nácar,
vacas, granjas, pastizales y capullos dormidos.
No puedo distinguir entre la fábula del sueño y la imaginación.
Los sueños crean mitos y responden preguntas.
Mi padre me cuenta de un ángel secreto y extraño
que invade la vida del poeta
cuando el habla desaparece en el silencio
para que el poeta juegue los juegos de hacer creer,
para que le crezcan garras de dinosaurio,
para que se quede sin secretos
junto a adormecidas viejas brujas espiritualistas
que hablan con los muertos con seducción atada al deseo,
para que el poeta no tenga canciones equivocadas
en una vida equivocada.

Francisco de Asís Fernández

Granada, 25 de diciembre de 2006.
En el 24 aniversario de la muerte de mi padre.