Nuevo Amanecer

Brújula para leer


Los ilustres ancestros de Valle‑Castillo
Alfonso Dávila Barboza*
Si es verdad “que los últimos son los primeros”, pues que se catalogue este reconocimiento literario que pasa como un último comentario al magistral estudio y selección de poemas “EL SIGLO DE LA POESÍA EN NICARAGUA”, bajo la tutela y autoría del licenciado y fraterno amigo Julio Valle ‑ Castillo.
Expongo con manifiesta sinceridad la sentida y regocijante emoción que ya me es inolvidable al recibir de manos de Julio su ya citada obra cumbre, conformada de tres tomos. Conozco los ancestros de este poeta de tiempo completo, de sobresaliente estudiante de bachillerato y distinguido alumno de literatura en los centros universitarios de México.
Hay mucha geografía de Nicaragua en la familia de Julio, y comencemos por sus viejos parientes en Terrabona o Tierra buena, en las vecindades de Ciudad Darío, donde se ubican sus parientes Masís, luego tenemos en León “campanario de Rubén” a Don Alfonso Valle Candía, prestigiado filólogo, padre fundador de dos valiosas ramas familiares de mucho arraigo intelectual como son los Valle ‑ Quintero, los Valle ‑ Salinas, vinculados éstos con los Valle López.
Y por Managua, Masaya y Rivas, los Castillo y otro grupo de la familia Masís radicados en Rivas. Conocí y traté con respeto y simpatía en Masaya a don Laureano, don Francisco, don Dionisio, don Napoleón, así como las últimas generaciones de estas familias, como la recordada Olguita Castillo y mis queridos amigos, que mucho aprecio como doña Ermida, el Rvdo. Padre César Castillo Rodríguez, y la distinguida dama, doña María Luisa Masís.
Conozco la poesía y los estudios culturales de Julio, y lo tuvimos en Masaya formando parte de lo que fue el “CODICUMA”, que era el Consejo Cultural de Masaya que tuvo como presidente durante cuatro años a quien suscribe este reconocimiento y como miembros a los doctores Nicolás Arrieta, Encarnación Serrano, y los profesores Santiago Dabul, Carlos Adán Sánchez, Rogelio Montenegro Fajardo y Alejandro Somarriba. Cuando se incorpora Julio como miembro de número de la “ACADEMIA NICARAGÜENSE DE LA LENGUA”, en su discurso oficial de incorporación, reseña con mucho sentimiento que le cupo el honor de ocupar la silla correspondiente a la letra “Q”, que le recordó al inmortal Don Quijote de la Mancha y en homenaje a esa silla y particularmente a Julio le hago conocer este desfile de tal letra “Q” en la siguiente forma:
Prepararle un convivio próximamente con invitación especial al poeta Luis Rocha y a Ricardo Trejos Maldonado en la Quinta de Quique Alemán Flores, vecina aquí en Masaya al balneario de Quitapayo, sin temor a que los cortes de luz nos vayan a aguar el convivio, pues dispongo de lámparas de queroseno y de reserva la esplendorosa luz de las bellas quiebraplata.
Y en ese convivio dedicado a Julio haremos comentarios de los juegos florales de Quezaltenango, de los mini cuentos del joven escritor Quinto Núñez y de los escritos históricos‑políticos del destacado maestro Ernesto Castillo. Finalmente a Julio le obsequiaré un sabroso como apetitoso queque. Saludos Julio y respeto a tus ancestros.
Nota: Anticipo a mis invitados y a Julio al convivio ofrecido, que el plato de comida será el preferido de Don Quijote, como es lo conocido en España: “DUELOS Y QUEBRANTOS”.

Escatología
Iván Uriarte
Marina Ester Salinas Martínez
Jinotegano, 1942, surgió en los años 60, ha cultivado tanto el cuento como la poesía y la crítica literaria. Doctor en Derecho y Letras, en 1999 obtuvo el Premio Nacional de la poesía Rubén Darío por su libro Los bordes profundos.
Escatología es concebido como un poema total, en 74 estancias, deviene de un rompecabezas donde religión, esoterismo y mitos literarios se entrecruzan.
En el poema 36, Uriarte, nos recuerda la entrega que hizo Dios al mundo para su salvación, redención y resurrección.
ENTRE EL nacimiento y la cruz está el cuerpo/ clavado/ sangrando cada día./ Entre la muerte y la resurrección/ está el cuerpo entero/ emergiendo en la noche enclaustrada./ Entre el cuerpo muriendo/ y la concepción anunciada por el ángel/ está la madre gozosa por el advenimiento/ y aterida por la signante cruz/ que se pospone al parto./ Entre la anunciación/ el nacimiento/ y la cruz/ el cuerpo se sostiene frente al mundo en perpetua naciente resurrección.
Y cuando venga el juicio final, saca a los Jinetes del Apocalipsis y los disuelve uno en otro, y los muertos comenzaremos a juntar nuestros huesos:
“66. AL RITMO DEL Bolero de Rabel/ danzan los muertos/ en la búsqueda final de sus cuerpos”.
“67. EL PRIMER Jinete del Apocalipsis se disuelve en el/ Segundo/ y el Tercero avanza fundiéndose con el Cuarto/ sobre el que todavía cabal-/ gamos”.
“68. TODOS LOS masacrados del mundo/ comienzan ya a juntar sus esqueletos/ a apartar la tierra/ a sacudirse el polvo/ que los ha mantenido/ separados del universo”.

ARS PROFéTICA
Ramón Barreda
Canta si vasa hacerlo, poeta, con vigor,
frunciendo el ceño del alma, si es posible,
con la pujante voz antigua
que se escucha en los Vedas
y que estremece en Jeremías.
Aunque el objeto de tu canto sea tan humilde
como la uña de tu dedo,
haz que se escuche poderoso el grito
como si anunciaras el fin del mundo
o el definitivo crepúsculo de las caricias.
Como cantaban, por ejemplo, Baquílides y Píndaro.
Como se cantaron las hazañas
de Gilgamesh y Aquiles.
Como si te marcara el tono y te empujara
la exaltación del Apocalipsis.
¿Quién podía ignorar, te lo pregunto,
la hermosa voz de Whitman?
Puede haber armonía y belleza
hasta en un alarido.
Es otra manera de decir, la poesía.
Recuérdalo siempre:
es otra manera de decir, la poesía.
Otra manera, que no admite el disfraz
de entrecortar las líneas
y machacar, como en un lagar amargo,
la música y el ritmo.
Tal vez, si lo haces, produzcas vinagre
que nadie tomará por vino.
Sé tan violento y directo como los profetas,
que todos escuchaban y temían.
Incluso si cantas al amor,
a las sangrientas rosas o a la tarde,
sé dulce pero fuerte, no lo olvides

Vino tinto
Pedro Alfonso Morales
Marina Ester
Salinas Martínez
Pedro Alfonso Morales (Telica, 13 de mayo, 1960), poeta, escritor y músico, licenciado en la espe­cialidad de Español, Abogado y Notario, actualmente, se desempeña como Subdirector del legendario Colegio Tridentino San Ramón, León y es miembro del Centro Nicaragüense de Escrito­res. Ha publicado tres libros de cuentos: Serenito, 1996; León es hoy a mí…, 1999; El duende y otros cuentos, 2003; Vino tinto, 2005. También ha incursionado en el ensayo y artículos periodísticos.
Vino tinto es su primera obra publicada en verso, su fuente creadora se halla en las obras de pintores nacionales y universales.
Cuarenta poemas clásicos, semi-clásicos y modernos. Morales pinta con palabras los conceptos extraídos de las imágenes, de las sensaciones que él percibe de los cuadros.
El poema central de su obra, Vino tinto, lleno de colores, trazos plasmados en los lienzos de los cuadros que lo encienden todo. Vino tinto... de muchos colores,/ con trazos lineales y románicos:/ apastelado, cúbico y ennoblecido./ El poema es libre e irracional,/ y se incrusta en lienzos gloriosos/ como la sombra en su propio nombre./
Así se hizo de Goya y Lucientes/ Caravaggio, Vermeer, Botticelli,/ Van Gogh, Mantegna, Rembrandt/ y tantos funestos míos./ Yo voy en la palabra mía/ que sus colores me encendieron todo:/ respetándolos, respetándome./ ¡Las palabras versificaron en la luz!/ ¡Ahora, chillen) putas!
Telica, 25-03-99.