Nuevo Amanecer

Renovación de la Universidad


El año 1959 es muy importante en la historia de la universidad en Nicaragua. El 23 de julio ocurre el hecho famoso de la muerte de los estudiantes en las calles de León. La universidad estaba estrenando autonomía y avanzaba en su desarrollo, que de manera acelerada se hacía notar en el funcionamiento administrativo y académico. La biblioteca central había sido regenerada por un experto chileno de apellido López, que había llegado a catalogarla y restaurarla.
La autonomía representaba tranquilidad y libertad, pero a la vez grandes retos y responsabilidades por parte de los estudiantes y los docentes. El Dr. Mariano Fiallos Gil escribió unos manifiestos que tituló CARTA DEL RECTOR A LOS ESTUDIANTES publicados en junio de 1958. Las nuevas generaciones que llegaban podían acceder a ella y en sus páginas explicaba: “muy poca cosa nos costó a los universitarios el privilegio de ser autónomos. En otros países hermanos, para conseguirlo, se derramó sangre de juventud y se malograron muchas vidas estudiantiles que han quedado errantes y como desplazados de su natural regazo”. Decía también que la autonomía se gozaba y se padecía. Sentía el placer y el peso de toda una institución académica sobre sus hombros.
Una mañana de tantas, estaba el profesor Mariano hablando en una banca con unos muchachos, sale de la biblioteca un muchacho con sus amigos. El que sabe les dice a los otros que el señor flaco y de traje insustituiblemente arrugado es el rector. Uno de ellos, el más alto, pelón, porque es de primer año, con su saco al brazo y en el otro sus libros y códigos, se acerca para conocerle. Una vez sentado el muchacho en la banca el rector le saluda.
-Buenos días, ¿cómo se llama usted?
-Sergio Ramírez Mercado.
- ¿Y es de Derecho? Lleva su código, por eso le pregunto.
-Sí.
Alumno y rector desarrollan una larga conversación, que va desde los estudiantes en los pasillos hasta las películas italianas, de las grandes novelas del momento a los autos alemanes. Ha descubierto el muchacho a un señor paternal y accesible, y el señor a un joven escritor con un gran potencial entre los dedos.
Con la autonomía se inicia la publicación de diversos materiales de difusión. En 1960 existía La Gaceta Universitaria, una publicación de eventos de la universidad que dirigía el poeta Octavio Robleto, los Cuadernos universitarios con trabajos de investigación y literatura que dirigía también Robleto. Arranca una publicación exclusivamente literaria llamada Ventana, dirigida por Sergio Ramírez y Fernando Gordillo, que la patrocinaba casi en su totalidad la rectoría de la universidad, después Sergio dirigirá también La Gaceta Universitaria. Se funda la Orquesta Universitaria con instrumentos comprados por el Dr. Mariano y se abren los radioteatros, que consistían en una velada artística donde se cantaba, recitaban poemas, contaban chistes, participaban músicos y todo se transmitía por la radio. También el rector había mandado a quitarse el saco y la corbata a todos los alumnos para que llegaran con una ropa propicia para el clima de la ciudad y como un precepto modernista. Un proceso de renovación administrativa se desataba.
En 1962 la universidad compra un terreno frente a sus instalaciones, se establece allí el laboratorio de biología, el de química y se construye un auditorio. En unos pasillos abre un instituto nocturno de secundaria para obreros, nombró como director a su joven amigo que había conocido en la banca frente a la biblioteca, Sergio Ramírez. Para entonces estaba en cuarto año de Derecho y había recibido cada año el premio del mejor alumno de la universidad por su rendimiento académico, que consistía en la entrega en público de un diploma, la fama y muchos aplausos. Ese año tenía ya fama de dirigente estudiantil y había manifestado dotes de liderazgo.
En 1963, los estudiantes de Derecho protestaron contra un profesor que no les parecía ideal, se quejaron con la rectoría, pero el Dr. Mariano Fiallos hizo uso de su autoridad y no retiró al maestro. La facultad de Derecho se fue a huelga y las otras facultades continuaron la protesta hasta que la universidad se paralizó en sus funciones académicas. Los profesores llegaban y no había un solo estudiante por los pasillos. Sorprendentemente, el rector, lleno de tensiones renunció y se fue a su casa. Quienes habían iniciado la huelga contra él fueron sus alumnos más cercanos, entre ellos el más querido, a quien llamaban el “San Juan de los discípulos del Dr. Mariano”, es decir, Sergio Ramírez.
Las facultades de Managua, que se controlaban desde León, iniciaron una huelga como muestra de rechazo a la renuncia de Mariano Fiallos e hicieron una marcha caminando todo un día hasta León. El rector se conmueve por el afecto demostrado por los estudiantes que llevaron pancartas con frases cariñosas para él, entonces regresa a su cargo. El profesor al que no querían los estudiantes de Derecho comprendió que no podía continuar y presenta su carta de renuncia, al siguiente día los estudiantes regresan a sus clases. Los discípulos de Mariano le visitan en su casa una tarde y él los recibe sin ningún rencor, pero todos sabían que debía estar resentido. La reunión fue muy tensa y todos expusieron sus razones con sinceridad. El rector se comportó como amigo y no habló de los sentimientos ni de lo ocurrido como un caso sentimental, les explicó lo que harían para continuar con los planes y la renovación de la universidad. Su esposa, que sabía del daño ocasionado, toca el tema algo molesta “quién iba a pensar que el San Juan era el que iba a ocasionar todo esto”. Los muchachos, mientras compartían con él panecillos y limonada le explicaron que se sentían muy molestos porque había optado por el profesor sabiendo que no era buen maestro, no llegaba a las clases, les dejaba materiales y no daba su cátedra, y si llegaba era tarde. Ellos habían sido gestados con los principios de autonomía que muchas generaciones antes se los habían heredado, leían textos de derechos humanos, escribían ensayos sobre la justicia, leían códigos civiles y artículos sobre movimientos sociales. El Dr. Mariano Fiallos Gil comprendió, aunque de forma dura y contra sí mismo, que aquellos muchachos habían aprendido la lección.

* Testimonio recogido por Karly Gaitán Morales.