Nuevo Amanecer

Cómo nació la ley de la autonomía


Un hombre flaco, pero flaco de verdad, teclea sobre una máquina de escribir marca Olimpia. Tiene puesta una camisa arrugada, pero implacablemente blanca, implacable por el maltrato que debió recibir la tela para quedar de ese color tan puro. Se ajusta los lentes de marco negro, grande y cuadrado, un estilo muy único en la década del cincuenta en el siglo XX. De los diez dedos de sus manos sólo dos le son útiles al escribir, los índices de cada una, y teclea con la velocidad de un mecanógrafo, aunque no con la misma estética. Las manos se le ven apuradas y locas, suena el repiqueteo como el de un pájaro carpintero sobre un cedro.
Está escoltado por dos muchachos, uno a cada lado, le dictan, él razona y escribe, y cuando se debe corregir mancha la página y sigue. Están exaltados, el proyecto de sus sueños está sobre el papel. Se lee en la portada Proyecto de ley orgánica de la Universidad Nacional de Nicaragua. Y quienes le escoltan son, al lado derecho, su hijo Mariano Fiallos Oyanguren, y al lado izquierdo, el joven recién graduado en leyes, Carlos Tünnermann Bernheim
El rector había sido, primero, profesor de ellos, aunque los muchachos no llevaban el mismo curso, pero sí la carrera de Derecho. La universidad era relativamente pequeña, con mil estudiantes divididos en las cuatro carreras: odontología, farmacia, medicina y derecho, esta última la más numerosa.
La universidad realiza en el paraninfo un círculo de conferencias ese mismo año, cada catedrático que iba a exponer debía ser presentado por un estudiante. Carlos Tünnermann va hasta la rectoría a ofrecerse como presentador del Dr. Mariano Fiallos Gil. Es aceptado y pasa una semana leyendo sobre su obra, repasando sus cátedras e investigando sobre la situación universitaria en América Latina. La conferencia del profesor Mariano trata de la misión de la universidad y la responsabilidad de los estudiantes ante los procesos profesionales. Luego, agradece a su alumno, quien casi dictó una conferencia paralela con sus acertados conceptos modernos y de autonomía, aunque nunca la habían tenido.
Cuando se funda el grupo CEJIS (Círculo de Estudios Jurídicos y Sociales), los integrantes comienzan a tener un acercamiento con los profesores en la búsqueda de textos y libros actualizados, realizan juntos un movimiento que a través de la expresión cultural se convierte en la llamada “generación de la autonomía”; todo ensayo que se escribía, todo material que se publicaba giraba en torno a la libertad administrativa y académica de la universidad.
Un señor llamado Lino González, que distribuía libros y los mandaba a traer por pedidos al extranjero, tuvo un papel muy importante en este proceso; fue él quien llevó a León los códigos, estudios latinoamericanos sobre el pensamiento y filosofía jurídica y humanísticos, novelas prohibidas en Nicaragua, diccionarios de leyes, textos de medicina, mapas, ilustraciones del cuerpo humano y diversos materiales, especialmente un libro que tiene una gran importancia en el proceso de autonomía en Nicaragua, titulado “La universidad latinoamericana”, del ex rector de la Universidad de San Marcos en Lima, Perú, el Dr. Luis Alberto Sánchez. Cuando maestros y alumnos lo leyeron y se sintieron iluminados. Carlos Tünnermann compró el primer ejemplar y los distribuyó entre los compañeros y círculos de lectores.
El CEJIS va por todo León dando conferencias a los grupos obreros, explicando el código del trabajo, el derecho de huelga, el derecho al sindicato. Van por las diferentes facultades hablando de la autonomía, de la modernización de los estudios. Estos encuentros con los trabajadores se hacían en la Casa del Obrero, lugar en donde ocurrió el atentado contra Somoza García, en septiembre de 1956. El movimiento estudiantil y los sindicatos comienzan a apoyar al grupo CEJIS, los muchachos con inclinaciones y pretensiones políticas se suman a la lucha universitaria, los poemas se escriben como proclamas de la libertad del pensamiento y la palabra escrita. La generación de la autonomía cobra vida. Desde 1953 se había formado entre los estudiantes una agrupación paralela al CEJIS que se llamaba Comisión Permanente Pro Autonomía Universitaria.
Cuando muere Somoza García, su hijo Luis asume la presidencia. Quería Luis Somoza demostrar un gobierno democrático, flexible, que accede a algunos reclamos que el pueblo nicaragüense había estado haciendo los últimos años de la dictadura de su padre. Afirma el Dr. Carlos Tunnermann Bernheim que “al parecer fue René Schick, entonces ministro de educación, y que después sería presidente de Nicaragua, quien motivó a Luis Somoza a elegir como nuevo rector a Mariano Fiallos Gil”. René Schick había estudiado Derecho en León y conocía a todos los catedráticos. Esta comisión había llevado un proyecto de ley de autonomía universitaria al Congreso Nacional, pero había sido rechazado por ser “inconstitucional”; decían que el Estado debía regir y ejercer dominio sobre la educación superior, atendida entonces por el Ministerio de Educación. El día que se sometió a discusión el proyecto de ley viajaron los estudiantes hasta el Palacio Nacional, donde estaba asentado el Congreso. Llegaron los tres buses llenos de muchachos de todas las carreras con sus pancartas. Fue rechazada la propuesta de ley.
En 1957, Carlos Tünnermann estaba en su casa en Managua escribiendo su trabajo de tesis. Llegó a buscarlo Mariano Fiallos Oyanguren y le pidió ir a hablar con su padre. Cuando llega Carlos, Mariano le recibe con la sorpresa: --“Carlitos, qué bueno que venís. Todos los sueños que tuvimos cuando eras estudiante y yo profesor podemos realizarlos. Luis Somoza me ha elegido como rector, y ésta es la oportunidad, o la tomamos o la dejamos, es hoy el día. Yo le puse condiciones y me las ha aceptado”, y le abraza con cariño paternal. Carlos se pone tartamudo, al final le felicita, sincero, conmovido. “Quiero que te vengás a trabajar conmigo, como Secretario General”.
Una vez constituida la directiva de la universidad y recibida la autonomía, Mariano Fiallos Gil, Carlos Tünnermann Bernheim y Mariano Fiallos Oyanguren escriben el Proyecto de ley orgánica de la Universidad Nacional de Nicaragua.

Testimonio ofrecido a Karly Gaitán Morales.