Nuevo Amanecer

Un alumno feliz con la AUTONOMIA


Octavio Robleto: “Coincidieron los intelectuales humanistas como estudiantes, un brillante educador, el Dr. Fiallos Gil, y los excelentes profesionales como maestros. Todos ellos juntos forman la generación de la autonomía”

Usted llegó en pleno año de la autonomía y no vivió el cambio, pero sí estuvo presente en el florecimiento del sistema académico, artístico y humanístico que el Dr. Fiallos Gil estaba logrando. ¿Cómo recuerda todo ese proceso de renovación de la universidad?
Llegar a León fue una coincidencia muy especial, el haber llegado en el año 1958 fue muy importante. Ese año había ganado el premio Nacional Rubén Darío, ya mi nombre era conocido, otra coincidencia que viví en la época de la autonomía. El Dr. Mariano Fiallos Gil ya conocía mi nombre y ese mismo año, llegando, me dio trabajo en la universidad para dirigir “Cuadernos Universitarios”, que era el órgano oficial de la universidad. Mis vinculaciones con Managua y con intelectuales de Granada me permitieron conseguir colaboración de estas regiones y publicarlas en la revista.

¿Cuál es su acercamiento con los estudiantes que habían impulsado desde 1953 la autonomía universitaria?
Allí también coincidimos, como por una casualidad feliz. En ese tiempo llegó una generación, la más brillante de la universidad, y combinada esta inteligencia con la visión universitaria humanística que tenía el Dr. Fiallos, el hecho de haber coincidido una generación de intelectuales, muy valiosa, en esos dos años siguientes. Ramón Gutiérrez Castro dirigía “La gaceta universitaria”, y cuando llegó Sergio Ramírez y Fernando Gordillo dirigieron “Ventana”. Estaba de profesor también en ese tiempo Fidel Coloma, fue el que le dio el nombre de “Ventana” a la revista. Entonces ese movimiento estudiantil intelectual fue brillante. Fue una casualidad celestial estar todos juntos a la misma vez. Carlos Tünnermann era mi profesor, nos relacionábamos todos.

Como director de “Cuadernos universitarios” usted tuvo la oportunidad de participar directamente en ese proceso. ¿Qué hacía “Cuadernos universitarios” para colaborar con el proceso de desarrollo? Imagino que igualmente era autónoma la revista.
Tuvimos el apoyo inmediato del Dr. Fiallos. La universidad, además, impulsaba a los profesionales. Éramos una comunidad. El Dr. Fiallos ponía a dar clases en la universidad a pensadores y humanistas, y es así como fue renovada y entonces estos alumnos fueron profesores brillantes. “Cuadernos universitarios” era autónomo y desplegaba arte. Denis Martínez, Carlos Tünnermann, toda esa generación tuvo gran incidencia en esa época. Toda esa convergencia fue brillante y le dio prestigio a la universidad, le dio un prestigio a la autonomía también porque en León decían que queríamos autonomía para ser vagos.

Como alumno, ¿cómo medía usted la calidad en la educación?
Coincidieron los intelectuales humanistas como estudiantes, un brillante educador, el Dr. Fiallos Gil y los excelentes profesionales como maestros. Todos ellos juntos forman la generación de la autonomía. Como alumno me sentía feliz, eran excelentes los maestros.

Sobre todo el apoyo del Dr. Fiallos Gil y de su familia, todos eran protectores de las artes y de las letras, y se nos dio también a nosotros la seguridad de sentirnos artistas.
También se nos unió a nosotros un equipo de estudiantes políticos muy brillantes que se mezclaron con nosotros, como Manolo Morales, Pedro Joaquín Solís, y todos conformamos esa generación sola, aunque eran carias, las del 58, 59 y 1960. Los estudiantes de los años sesenta fueron los más brillantes.