Nuevo Amanecer

Mariano Fiallos Gil y el movimiento estudiantil

Los textos de los doctores Serrano Caldera y Solís Piura fueron extractados del libro " Mariano Fiallos Gill... como Quijote", Editado en ocasión del 30 aniversario del fallecimiento del Padre de la Autonomía Universitaria.

En fin, ya decía anteriormente, nuestro aprendizaje alrededor de este hombre excepcional se basa en su humanismo, en su respeto total por la libertad del hombre, en su creencia en el ser humano, en ese lema que él acuñó con tanto acierto “A la libertad por la Universidad”.
Su concepto de la Universidad como algo universal donde tienen cabida todas las ideas, sin dogmas, sin mitos, sin ídolos, es la idea que llegamos a respetar, que llegamos a anclar en lo más profundo de nuestro cerebro. La autonomía y la libertad para pensar, la libertad para decidir y la autonomía como sustrato para esa libertad. En alguna ocasión, en la década de los 80, algunos de los que fuimos sus alumnos y que crecimos con él en estas ideas universitarias, deslumbrados diría yo por el mesianismo revolucionario, y esto es una autocrítica personal-- abjuramos temporalmente de algunas de las ideas de Mariano en el campo de la Educación Superior; creímos que la revolución borraba todas las contradicciones, no voy a extenderme justificando esas posiciones, sólo las enuncio, pero yo creo que esto es una lección, otra lección de Mariano Fiallos para el presente --que hay ideas que son permanentes y que debemos defender en todo tiempo--, yo creo que es conveniente y necesario que todos los pensamientos de Mariano Fiallos sean nuevamente editados y divulgados ampliamente, para bienestar no sólo de la educación nicaragüense, sino de toda la sociedad, es hora de que se le vuelva a oír, es hora de que los universitarios de hoy refresquemos nuestro aprendizaje de Fiallos, sobre todo cuando somos dirigentes universitarios o estamos de alguna manera en la Educación Superior para continuar su obra, para que Mariano continúe como un nuevo Cid Campeador batallando después de su desaparición física y que como Quijote que siempre fue, no sólo en figura sino en ideales, siga embistiendo los molinos de viento con nosotros a su lado, como lo hicimos en nuestra juventud.