Nuevo Amanecer

El signo y la intención


Con el Dr. Mariano Fiallos Gil, padre de Ia autonomía universitaria, se escribe un hecho histórico en Ia transformación de Ia universidad en Nicaragua. Su gestión señala Ia delimitación entre una universidad clasista, encerrada, pasiva, ajena a Ia problemática nacional, Ia cultura y el desarrollo de Ia ciencia y Ia técnica, y Ia universidad humanista, beligerante, abierta a todos los sectores de Ia población, vinculada con Ia realidad nacional, Ia cultura, y estrechamente interesada por el desarrollo de Ia ciencia y Ia técnica en base a sus posibilidades.

El Dr. Fiallos Gil expresó en un momento:
“Tal vez Ia generación a Ia cual pertenezco pueda hacer muy poca cosa, pero queda el Signo y la intención”. Esta expresión reúne su más valiosa herencia para los universitarios nicaragüenses deseosos de edificar Ia universidad que queremos.

El signo:
Que es el de Ia libertad, producto de Ia autonomía “para salvar al hombre hay que rescatar su libertad, devolver Ia alegría y fortalecer valores morales e inapreciables que le sirven para manifestarse erguido, reeducar al hombre y liberarlo de Ia esclavitud en Ia cual ha caído”.
El Magnífico Rector se refería indudablemente al desarrollo de Ia ciencia en contra de Ia humanidad, al nuevo tipo de esclavitud que está produciendo el automatismo, lo robótico, el espacio cósmico, Ia política internacional. Se refería también al uso de Ia ciencia para someter al hombre y no para salvarlo, o sea, convertir a Ia ciencia desprovista de justicia, entendimiento y de razón, en ciencia humanista y Ilena de sabiduría.
“Lo esencial es el ser humano en sí y no Ia ciencia, Ia sociedad o el Estado... Ia universidad es humanidad, es universalidad por cuanto es una institución que por su propio carácter tiende a Ia unidad del hombre”...
Para que esta libertad fuera la condición necesaria para Ia formación científica, técnica, cultural y patriótica de Ia juventud, el Rector Magnífico luchó y logró Ia autonomía universitaria el 25 de marzo de 1958. Esta obra es considerada como el hecho más importante y trascendental después de Ia independencia en el sistema educativo nicaragüense.
Indudablemente, si partimos de que Ia autonomía es un medio que permite a Ia universidad el cumplimiento de sus nobles finalidades, para ser en verdad autónoma, el Alma Máter tiene que afianzar en forma invariable Ia libertad de cátedra e investigación, porque sobre esto habrá de edificarse toda una obra. Evidentemente, Ia mejor garantía de Ia libertad de cátedra e investigación es una amplia autonomía. Estos principios están bien marcados hasta nuestros días.
“La universidad es, por definición, universal, y en ella caben todas Ias tendencias y modos de ser. Es por eso humanista por excelencia, y si combinamos el concepto que da su vocablo con el de libertad, tendremos una suma preciosa, ya que Ia libertad que busca Ia universidad es Ia del espíritu”.
El signo heredado por el Dr. Mariano Fiallos Gil se resume en el lema “A la libertad por la universidad”, que se utiliza hasta nuestros días y fue característico de su gestión rectoral.
La intención:
Que no es más que Ia actitud, Ia voluntad y el interés de edificar Ia obra “universidad” como orgullo de los nicaragüenses y Ia máxima expresión de nuestra cultura.
Anterior a 1958, período en que Ia universídad se desarrolla precariamente, ésta dio buenos frutos. Así los confirman los grandes hombres de letras y de ciencias, los reconocidos hombres públicos, brillantes y destacados de nuestra patria; es muy posible que no sean producto de Ia institución misma, sino más bien el resultado de los ingentes esfuerzos de sobresalientes maestros que consagraron su energía a esta casa de estudio con admirable vocación universitaria.
El Dr. Fiallos Gil se refiere a este período expresando:
“La Universidad ha permanecido hasta ahora en sus claustros mientras Ia vida marchaba sin su concurso por Ias plazas públicas, sin poder impulsar el desarrollo de Ias ciencias, Ias letras y Ias artes, desterrar Ia ignorancia, revestir al ser iberoamericano de su categoría humana y darle orgullo, dignidad y consistencia”.
Por razones de gobierno e incluso por actitud indiferente de Ia sociedad nicaragüense, Ia universidad fue aislada del contexto nacional y fue desde entonces, 1958, con Ia autonomía universitaria que Ia universidad ha venido desempeñando un papel protagonista en el desarrollo del país.
“La universidad tiene que salir al encuentro de los sucesos, y no puede ser tan sólo una corporación de estudiantes y profesores, sino que ha de estar yendo y viniendo del pueblo”.
La universidad debe estar en permanente vinculación con el pueblo, abrir sus puertas a todos los sectores de Ia población, garantizar Ia gratuidad de Ia educación; debe estar estrechamente vinculada con el proceso productivo y Ias necesidades objetivas del desarrollo económico del país en función de los intereses populares.
(Obras: Dr. Mariano Fiallos Gil, Dr. Carlos Tünnermann)