Nuevo Amanecer

Cristhian Santos y “Eros”/UNAN


Son muchachos y muchachas que, para mi observador tendencioso, tienen la edad del pensamiento de sus propias bondades y sus irredentos compromisos en la búsqueda tenaz de la felicidad. Sus poemas no quieren sufrir. Su arte no es de complacencias. Una noche es el amor, y otra la densa perplejidad e ingratitud de un beso caído en la ausencia. En la edad de corregir el aire, los caminos de sus pechos no se asombran. Pero una gota de silencio es tan apasionada como la espalda que soñó un atardecer en muchas camas, y al filo de la noche, un cordero rompió a llorar, y se instaló la lluvia en la fertilidad de una mirada. Son admiradores de la vida en su inocencia, como espías sedientos, para que no la corrompa la conciencia como un patrimonio de la nada. Por el celo de sus miradas, advierto que el traje de la patria desvelada es su poesía. Son sus revelaciones. Pero estos muchachos y muchachas universitarios son caminantes sospechosos, inéditos al oído de la noche (y se denuncian) porque la inocencia no encaja en ninguna sociedad obstinadamente organizada. En cada poema de sus historias no hay reparo, porque a la muerte no le toca vivir. Sus voces son un descubrimiento y no una simple pose. Ellos están dispuestos a abrir todas las cerraduras y más persistentemente las del odio y la desesperanza.
La poeta Cristhian Santos, que está realizando una labor muy hermosa, les acompaña en sus lecturas aplicando a la enseñanza los diferentes modos de la poesía para el disfrute de la convivencia y el sentimiento, y no para justificar la razón, ni sus impertinencias. Otro cómplice de estos encuentros es Frank Jiménez, Master en Literatura Hispanoamericana y quien asegura la coordinación desde la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN). Entre todos, están haciendo de “Eros” una fiesta de poesía y un destino inevitable. Estos nuevos poetas parecen siempre decirnos lo que el poeta Eugenio Andrade dijo: que “la poesía es la manera de hablar con un amigo”. Ésta es una breve muestra de la poesía del grupo “Eros”.
Heidí de los Ángeles Valle, estudiante del II año de Filología y comunicación en la UNAN-MANAGUA, dice: Persigo un ideal, una forma y un estilo nuevo a través de la creación literaria, escribo no para ser aclamada, escribo para sentirme diosa. Escribo para que mi voz nunca muera. Darío es mi maestro y a la vez el que me provoca con sus palabras: “...la adusta perfección jamás se entrega y el secreto ideal duerme en la sombra, por eso ser sincero es ser potente...”
Yo ando en busca de la potencia, del ideal.

Parque Cuscatlán :
Un baño de luz
era él.
Quien ahuyentaba
mi frío.
Más intenso que la llama
de los astros en la noche,
el abraso. El nombre
que me consumió,
era él.
Más fuerte que el ruido infernal
de los autos en las calles,
algo más fuerte que
el miedo a perder la vida,
era más fuerte el miedo de
perderlo a él.
Era más que el cruce
de una vía,
era el cruce destinado
de su vida con la mía,
Era él.
Éramos nosotros
conociéndonos
en Cuscatlán nosotros
conociéndonos
en Cuscatlán
de una sola vez.

Irma Alguera, estudiante del V año de la carrera de Filología y comunicación en la UNAN-MANAGUA.

¡Jesús!:
Mutilador virtuoso de tu naturaleza,
¿qué te creés?
¿Poseedor del mayor raudal humano?
La inteligencia.
¿Creés que no te comprendo?
¡Asombrate!
...Pero que te reprocho
si de todo esto no tenés la culpa,
al fin sólo sos el producto
de un híbrido: sociedad-inteligencia.
San Blas, 2004

Eliette López Fonseca, estudiante del IV año de Banca y Finanzas, UNAN-MANAGUA.
I
Alcanzo la luz
al ver la ventana.

II
Mi silla duerme
el rincón
se convirtió en mis brazos.
Ya no soy más
que un viejo retrato
no responden ni mis piernas.
Me han abandonado
aquellos seres que solía querer,
juego con mi mente
mientras llega alguien
que recuerde
que también deseo correr.


Rafael Bermúdez Ulloa, estudiante del V año de Turismo Sostenible en la UNAN MANAGUA.

Mi amor hecho mujer:
Mujer dícese de aquella
por la que
suspiro.
Me excito
sueño.
Mujer dícese de aquella
por la que yo
sin escatimar locura alguna
la amo.
Mujer ella y todas las que miro
gordas, flacas, morenas
las miro así, como son
El punto G de la vida.

Rito Oporta Guillén, estudiante del II año de Filología y Comunicación en la UNAN-MANAGUA.

Página anónima:
“a lo mejor ya no estaré
cuando decidas escucharme”. Lusian Ramo
Después
de que sus palabras
sonaran huecas en el espacio.
La página no soportó
el aislamiento...
y decidió reposar
en el anonimato.

Carolina Porras Téllez, estudiante del V año de Antropología Social en la UNAN-MANAGUA.

Formas de mujer:
Descorre el velo de mis formas de mujer
hasta que pierda la razón y
que tu nombre recorra cada punto de mi ser.
Tu silencio:
Tu silencio pesa más que una piedra
duele tanto que me duele hasta el
cansancio.

Cristhian Rodríguez Suazo, estudiante del II año de Ingeniería Civil en la UNAN-MANAGUA. Participó en los talleres de poesía impartidos por los poetas Carlos Pérez Alonso y Anastasio Lovo en el Banco Central.

Heme Aquí:
Heme aquí, sin nada más
que otro cuerpo pueda examinar,
como si existe todavía sangre
titubeando cerca de mis huesos.
Miren mis ojos derramando
chatarras, mis labios moviéndose en diferentes sentidos.
Mi cuerpo arraigado a la nómina
de un neumático nocivo,
intentando salir de los terrales.
Heme aquí,
con la única
muestra de mi figura.
Apresurando líos con las horas
y queriendo fijar un combate
contra el tedio.
Mirando a Adelaida:
Casi nada siento,
ni escribo, ni dejo que mi cuerpo
pueda calcular las palabras
de su cuerpo.
No consigo verla en movimiento.
Apenas se muestra
y rechina en el desequilibrio.
No me atrevo a tocarla.

Abril García Andrade, estudiante del I año de Psicología en la UNAN-MANAGUA.
Mi comentario: escribo desde mi ser para salir al mundo, para protegerlo diciendo mi verdad. La poesía es lo que necesito para sobrevivir, es lo que me impulsa a salir de mí misma.

Se hizo tarde:
Búscame
toca mis ojos para conocerme.
Entra en mi mente,
baja hasta mi corazón...
camina lentamente hacia la puerta,
si nadie abre,
alza tu voz
si nadie responde,
ya me habré
de una sola vez.