Nuevo Amanecer

Tardes del ángel


Hoy en la tarde el ángel vino a sentarse en mi hombro
“Mirá, no malgastés los poemas; lo que acabás de escribir
se escribe así”
«Más que tu poesía (mi poesía dictada por mí)
me gusta la forma ahora impuesta a tu vida
no sé por qué, pero me gusta más que tus viejos enredos
Ya me fastidiaba la maravilla del dislate siempre lisonjeado
aquella cosa tuya de quedarte en una esquina treinta años
esperando a la mujer sin retorno porque nunca estuvo aquí
Poner la otra mejilla, lo entiendo pero nadie ha dicho
ni lo dicho tiene el sentido de ponerla siempre a la mujer de siempre
Me agrada ver tu oído atento arrimado a las otras visiones;
las puse allí dentro de vos; al final de la larga juventud
(lo sabía) ellas te hallarían intacto como te he preservado
Aún recuerdo tu cuna; Santa Teresita en la cabecera de tu cuna
La baranda de tu casa el triciclo los patines los raspones
el caballo alzan las llaves perdidas y encontradas por mi niño
a la seis de la tarde a la orilla de una laguna, no notaste mi mano
todas las cosas puestas a tu alrededor para reconocerte en mí
aunque tengo otros deberes, nada he olvidado
Todo lo puesto por mi mano en tu cabeza de niño, todo fue verdad
mi anunciación llegó a tu vida y tu vida volvió al niño
aún eres mi niño; te cultivé para ser nada más que mi niño
Haz llegando a la altura de mi niño
mi niño a quien nunca podré olvidar
mi niño recomendado por mi Padre
mi niño consentido y sin sentido
por nada del mundo te preocupés
Si acabara tu niñez yo tengo otras para vos
tu niñez vive en mi eternidad, aún tengo muchos sueños para mi niño
Sólo una cosa quiero agregar: extraño tu frivolidad, tus desplantes
tu arrojo; más que nada, la gracia da para aproximarte a la hembra
mi niño, mi niño, tormento de las mujeres
Te extraño mi niño
mi niño de cuna celeste te extraño».
Yo no discuto con el ángel; aquí están las líneas según las escribió.

05, 06, 06.