Nuevo Amanecer

Arte sagrado, exposición para la vida


A: Adilia Aura Leonor Cisne de Soza

Hace doce años iniciamos exposiciones de Arte Sagrado, sin precedente en Nicaragua. Miles de personas han concurrido con estas citas memorables en las diócesis de León, Granada y Arquidiócesis de Managua.
Con motivo de los 475 años de la Iglesia en Nicaragua nuevamente se realiza una exposición de busca: extender a más este arte conductor de vida, evocador de alegría y fortaleza, que es buena noticia de la Iglesia descubrir nuevos mundos en el cultivo del espíritu, ampliar las oportunidades educativas y continuar sensibilizando su importancia, preservación y puesta en valor. Ser instrumento de nobleza y voluntades, y de diálogo inciénsate de la humanidad.
Legado cultural del Papa Juan Pablo II a Nicaragua
Uno de los aspectos de las enseñanzas de Juan Pablo II, El Grande, es la preocupación por los bienes culturales, por ello se realiza una profunda iniciativa que anima el establecimiento de la Pontificia Comisión para los Bienes Culturales de la Iglesia, en 1993, en el Vaticano, con el fin de cuidar la preservación y promoción de los bienes culturales en el conjunto de la Iglesia, que sustituía a la creada por él en 1988, la Comisión Pontificia para la Conservación del Patrimonio Artístico e Histórico de la Iglesia.
Entre las principales actividades de la Comisión está la importancia de la valoración que favorezca su conocimiento y utilización adecuada de los bienes culturales, además de la promoción de nuevos bienes, proporcionando a los artistas estimulantes contenidos teológicos, litúrgicos e iconográficos, profundizando una nueva alianza entre artistas e Iglesia, intentando sensibilizar, por la necesidad de conservar y valorar el conjunto del patrimonio.
Demos un vistazo con base en los principios éticos. Los bienes poseen un destino universal, ya que han sido creados para provecho de todos, teniendo en cuenta el propósito de la comunicabilidad que poseen en el contexto propio de la naturaleza de la cultura.
Una referencia particular necesaria es el bien de la persona, primera creadora y beneficiaria del proceso cultural, ya que el ser humano se perfecciona por el aprendizaje, el entendimiento, la profundización de sus conocimientos, las creaciones de su espíritu, de modo que la cultura impulsa y exige la transmisión de los conocimientos como resultado del esfuerzo de asimilación, desarrollo y enriquecimiento de la persona, ya que ésta se cultiva a sí misma y ningún otro puede otorgarle estos beneficios en su lugar, que le distingue por sus propios talentos, suma de conocimientos y experiencias, que le hacen crecer y ensancharse humanamente, para un intercambio incesante y compartido en la comunidad humana, así, el saber hacer, el saber vivir son atributos de la persona.
Cada comunidad se perfila por su cultura, como la manera original y singular de percibir la vida, de juzgar, comportarse, crear obras e instituciones que humanen el espacio físico y social en que se desenvuelven las colectividades humanas, sin olvidar la necesidad interna, comprensión y diálogo abierto de las culturas, en que se reafirma la interdependencia de los bienes culturales, de la persona, pueblo y sociedad, permaneciendo la característica ventajosa que los bienes culturales se pueden compartir sin que nadie se empobrezca; al difundirse la cultura se profundiza y se mundializa.
La cultura en las ciencias sociales recientemente reúne divergencias de puntos de vista, juicios y conceptualizaciones que incorporan una amplia gama en el conocimiento teórico social a las disciplinas humanas, histórica, etnográfica, sociológica, entre otras. Con abordaje de situaciones en ética de las relaciones, problemas de influencia ejercida, de desarrollo socioeconómico, como de conducta, actitudes, de organización interna auto determinativa, también aspectos eminentemente prácticos que generan reflexión e inquietud ante decisiones o acciones para dirigir, orientar o corregir en los procesos de desenvolvimiento y aprovechamiento social.
El obispo Karol Wojtyla es uno de los redactores de la constitución pastoral “Gaudium et spes” (Alegres en la esperanza), el documento más extenso promulgado por el Concilio Vaticano II (1962-1965), el cual aborda la situación del hombre en el mundo de hoy. Más tarde, como sucesor de Pedro, Juan Pablo II no cesó de profundizar, comunicar e iluminar su actuación y enseñanza sobre la situación del hombre contemporáneo y por ende de la cultura y sus alcances.
En los textos de Puebla (1979) y Santo Domingo (1992) están contenidas las referencias en torno a la cultura, además del abordaje de esta temática en sus palabras por toda su audiencia planetaria, a los exponentes de la cultura, mundos emergentes y complejos de intelectuales, estudiantes y humanidad de buena voluntad, terreno fértil para contribuir a dignificar lo humano.
Llegó a Nicaragua en dos visitas: la primera, el 4 de marzo de 1983; la segunda, el 7 de febrero de 1996. Legó bienes culturales a Nicaragua, de los que citaré: Un expositor o custodia, realizada en diversos metales, con baño de oro de veinticuatro quilates y esmalte aplicado rojo vino; de base redonda, en la parte superior se aprecian ocho racimos de uvas colocados sobre hojas pigmentadas sobre el metal, en el astil hay un nudo cilíndrico con relieves esmaltados en los que se muestran relieves de figuras humanas y simbología que hace referencia a los cuatro evangelistas. El sol está estructuralmente ornamentado por una cruz latina, ciento doce rayos, entre lisos y catiteados, y sobre éstos dieciséis querubines, distribuidos en las cuatro secciones de la cruz, la caja del viril, en su parte frontal remata con un círculo con esmalte con cuatro espigas de trigo. Éste es uno de los bienes de la exposición.
Su Santidad, el Papa Juan Pablo II, ha cruzado ya el lumbral de la vida, y estos bienes culturales a los que nos hemos referido son regalos, muestras de cariño, complacencia y presencia, además proyecciones de la persona, mediáticos que nos llevan al trascendente que une con la verdadera vida.
El arte puede abrir muchas puertas a la existencia que impregna los sentidos y trasciende los espacios, el Arte Sagrado ha sufrido desafíos, olvido, pérdida de su conjunto y ahora proporcionarnos su invaluable importancia de los mejores latidos de Nicaragua, en un empezar para logros mayores a niveles institucionales y privados. Gracias por contar siempre con su apoyo tan importante en una labor y regocijo que tiene mucho que ofrecer.
La exposición se realiza en el templo Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, costado noroeste del Hospital del Niño, Managua, con auspicio de la Alcaldía de Managua, y estará abierta del día 6 al 15 de octubre de 2006, en horario de nueve de la mañana a seis de la tarde.