Nuevo Amanecer

CONSTELACION DE LAS COSAS AMADAS


Cómo no agradecer al que hizo mi hamaca
y de quien ignoro el nombre?
Agradecer al panadero que hizo el pan,
al que sudó por recoger la sal que da sabor a mi comida.
Gracias a James Joyce por el laberinto de su día,
y a Rubén Darío por su vida y esperanza;
a Homero, que no me reveló el rostro de Helena
y tengo la oportunidad de imaginarlo cada día,
y a Dante, que me guía por círculos imprevistos.
Agradezco una vista al mar, cambiante siempre
y la visita a un ojo de agua;
bañarme desnudo en un río
y no olvidar nunca a Joaquín Pasos,
que me hace soportable esta tierra aburrida
Y las Mil y una Noches que mitigan mis desvelos.
Gracias porque la luna vuelve
y hay cuarto creciente y luna llena
iluminando las áridas llanuras.
Admiro la constelación de Orión y a su fiel perro Sirio
acompañando siempre al cazador celeste.
Y la música extremada del Universo todo.

El vuelo de un pájaro
y las olas de lagos y lagunas besando las arenas.
Agradezco la constancia de mi esposa
regando su jardín cada mañana
y los colibríes, después,
chupando el néctar de las flores húmedas;
las llamadas telefónicas de mi hija
siempre cariñosa;
la vista de los atardeceres
y las auroras luminosas.
Venus, como estrella matutina o vespertina.
Mis ejercicios matinales,
mis pantuflas.
Gracias por mi sopa y por mi leche
y en especial por los libros que me enseñan
y de los que no puedo prescindir
como del pan y del agua.
Gracias por haber escrito estas líneas
y por lo que todavía tengo que admirar
y será causa de asombros y alegrías.