Nuevo Amanecer

AUNQUE USTED NO LO CREA

Estimadas personas e instituciones: Les envío desde Italia la carta que mandé hace algunos días al fray Roberto González Abodio, párroco de El Riguero, sobre el peligro de destrucción de los murales de la Iglesia Santa María de los Ángeles. Hasta ahora no recibí respuesta. Entonces se las envío a ustedes también para conocimiento, pidiendo que se sumen en el compromiso para defender estas obras del arte declaradas Patrimonio Cultural de la nación y conocidas en todo el mundo, y den a esta carta y a esta defensa la máxima difusión. Muchas gracias. Mauro Castagnaro

EN LA IGLESIA S. MARÍA DE LOS ÁNGELES, BARRIO RIGUERO
Que es “PATRIMONIO CULTURAL NACIONAL” de NICARAGUA_______
(Res.N.2 Direcc. Gen. Patrimonio C. 19-03-84 y Ley N.90 Asamblea Nac. Gaceta Diario Oficial N.78 del 23-04-90) lograron:
1)- quitar TODO el techo y cielo raso en los meses más lluviosos del año, dejando a la intemperie todas las obras de arte allí existentes (murales, esculturas, cerámicas y decoraciones), y ya van por los dos meses en pampa, sin que ninguna institución tome cartas en el asunto;
2)- desaparecer el cielo raso de tablones de madera maciza (que necesitaba solamente de restaurar un 5% de la superficie y curar con barnices especiales todo lo demás) para sustituirlo con láminas de plycem;
3)- de paso destruir todas las decoraciones en los tablones, que eran parte importantísima del conjunto monumental.
….¡Y todo esto sin los debidos permisos de la Dirección General de Patrimonio del INC, ni de los autores de las obras de arte!
Usted podría enviar un comentario al respecto a los implicados en este genial GUINNES RÉCORD a :
Fray Roberto González Abodío OFM, Párroco de la iglesia: frayrobertogonzalez@hotmail.com
Lic. Julio Valle Castillo, Director del Instituto Nacional de Cultura: culturni@ibw.com.ni
Ing. José Dionisio Marenco Gutiérrez, Alcalde de Managua: alcalde@managua.gob.ni
Pintor Sergio Michilini, autor de las obras: neoarcaico@yahoo.it
SEPTIEMBRE DE 2006

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Crema, 19 de septiembre de 2006
Muy estimado fray Roberto, soy Mauro Castagnaro, el periodista que en Italia está coordinando el Comité
Pro-restauración de los murales de la Iglesia Santa María de los Ángeles, creado hace unos meses junto con el pintor Sergio Michilini.
En agosto Sergio me comunicó que la Alcaldía de Managua había decidido financiar el necesario cambio del techo de la iglesia y por eso los tiempos para la restauración de los murales iban acelerándose. Recibimos esto como una buena noticia e intensificamos las actividades para recolectar el dinero, pero hace pocos días recibí otra comunicación en la cual Sergio nos informaba que usted había decidido no reconstruir las decoraciones del cielo raso y permitir a la empresa constructora que sustituyera los tablones de madera maciza con láminas de plycem, volviéndose imposible restaurar de forma integral la obra y devolver este extraordinario conjunto artístico a su original esplendor; abriéndose, al contrario, el camino para su definitiva destrucción.
Esta noticia nos dejó decepcionados y llenos de amargura. No podemos creer que se pueda dejar perder una obra de tan gran valor histórico y artístico, sin contar --pero, como somos creyentes, esto no es lo último-- su importante sentido como testimonio del esfuerzo de los cristianos nicaragüenses de releer su propia fe a la luz de la reflexión y de la experiencia que la Iglesia Latinoamericana ha desarrollado después del Concilio Vaticano II.
En efecto, si expertos locales declararon un día las pinturas de la Iglesia Santa María de los Ángeles “la muestra máxima del muralismo nicaragüense”, Mario Sartor, conocido profesor de Historia del Arte Latinoamericana en la Universidad de Udine, a ésas se refiere para detectar en la presencia “per la prima volta di tematiche connesse con la religione come elementi vivi della comunità” la originalidad de la producción pictórica de Nicaragua en el marco del movimiento muralista --quizás el más importante fenómeno artístico de América Latina en el siglo XX -- que se irradió desde México, donde los eclesiásticos siempre eran representados al lado de los oligarcas y de los latifundistas. Y, sobre todo, los murales de Santa María de los Ángeles constituyen uno de los más notorios ejemplos en toda América Latina del arte sagrada inspirada por la opción por los pobres, quizás compartiendo el primer lugar con las pinturas del claretiano Maximino Cerezo Barredo en la catedral de Sâo Felix do Araguaja, en Brasil. No es por nada que el ciclo de integración plástica de Santa María de los Ángeles fue declarado Patrimonio Cultural de la nación por los gobiernos nicaragüenses, y la reproducción de los murales ha sido utilizada como portada en varios libros sobre Nicaragua, desde Estados Unidos hasta Italia.
Todo esto explica la gran acogida que recibió aquí en Italia el proyecto para recolectar los fondos para la restauración de los murales. En los meses pasados, aunque tratamos de no infraccionar los artículos, varias revistas católicas publicaron servicios, a veces muy extensos, sobre esta obra, siempre acompañándolos con muchas fotos. Entre ellas se pueden mencionar Mosaico di pace (revista de Pax Christi-Italia), Tempi di fraternità, Confronti (la más importante publicación ecuménica italiana), Viator, Popoli (mensual misionero de los jesuitas italianos, que puso el mural de “la resurrección” en la portada), Jesús (mensual de Famiglia cristiana, que quiere publicar otro servicio en 2007), Mondo e missione (del Pontificio instituto misiones extranjeras-Pime), etc. Otros servicios ya fueron entregados para ser publicados entre octubre y diciembre sobre Missioni francescane (mensual misionero de los franciscanos italianos) y dos revistas de la sociedad civil: el semanario Avvenimenti y el trimestral Latinoamérica. Y están en preparación para Popoli e missioni (de las Pontificias obras misioneras-PPOOMM), que recién publicó un servicio sobre el pintor Cerezo Barredo, y para Missione oggi (mensual de los xaverianos italianos), sin contar los contactos ya previstos con otras, en razón de los cuales se puede pensar que también para 2007 cada mes saldrá en revistas italianas por lo menos un artículo nuevo sobre este proyecto.
Además, se están multiplicando las presentaciones del proyecto en parroquias, instituciones, grupos misioneros, asociaciones, etc., siempre encontrando un gran interés. Para darle dos ejemplos: hace unas semanas hicimos un encuentro en un pequeño grupo misionero de una ciudad del norte de Italia; había como veinte personas, de todo tipo y edad, gente común y corriente (estudiantes, empleados, jubilados, etc.), quienes al final de la charla se quedaron tan entusiasmados que hicieron una colecta entre los presentes y nos dieron una oferta de 600 euros. Y para el 21 de septiembre hemos sido invitados a presentar los murales del Riguero a los cursistas en el Centro unitario per la cooperazione missionaria tra le Chiese (Cum) de Verona, la entidad de la Conferencia Episcopal italiana encargada de la formación de los curas, de las monjas y de los laicos que se van para América Latina como misioneros. En las últimas semanas hemos empezado el contacto también con los centros misioneros de todas las diócesis italianas (hasta ahora enviamos un primer mensaje a cerca de 90 diócesis, las de las 7 regiones del norte de Italia y de dos de las del centro) para realizar reuniones similares por todo el país.
Estamos seguros, estimado padre, que a usted no se le escapa el deber moral y la responsabilidad de defender esta obra del arte sagrada y del arte tout court, tan conocida en el exterior, cuya destrucción dañaría muchísimo la imagen de Nicaragua y de la Iglesia Católica local. Con todos los defectos, a veces mayúsculos, que tenemos como pueblo, y aunque no siempre seamos consecuentes, nosotros los italianos lo hemos aprendido: una nación que no cuida su patrimonio artístico se queda en la ignorancia; un país que niega su historia --con sus luces y sus sombras-- va a repetir los mismos errores del pasado; un pueblo que no tiene memoria tampoco tiene futuro. Sin olvidar que, como creyentes católicos (en el sentido propio), siempre tenemos el reto de conocer cómo nuestros hermanos y nuestras hermanas del pasado y de hoy han aportado y todavía aportan, desde su época, su situación y su lugar, al depósito de la fe y a la progresiva comprensión de la verdad divina revelada por Jesús Cristo y del misterio de Dios en la historia (cfr. Dei Verbum, 8).
Por eso, con todo corazón le rogamos a usted que se comprometa en la salvación de estas obras y se ponga de acuerdo con Sergio (quizás parando para unos pocos días los trabajos, justo lo necesario para concertar entre los diferentes actores --usted, Sergio, los representantes de la Alcaldía, de la empresa constructora, del Instituto de Cultura y del Taller Gaudí -- cómo llevarlos adelante) para llevar a cabo felizmente el proyecto de restauración, de manera que la iglesia pueda desempeñar su función de edificio para el culto sin perder su tan precioso patrimonio histórico y artístico, cuyo acceso podría ser facilitado en los próximos años tanto a los jóvenes nicaragüenses como a visitantes extranjeros.
Renovando nuestra estima, le enviamos fraternales saludos.
Per il Comitato italiano per il restauro dei murales della chiesa di Santa María de los Ángeles
Mauro Castagnaro
(coordinatore)
Mauro Castagnaro Via Civerchi 4426013 Crema (Cr) Italia.
Telf.: 0373-82229
Email: marina.elena@libero.it; missioneoggi@saveriani.bs.it