Nuevo Amanecer

La Casa de Cera

La Casa de Cera (2005) Jaume Collet-Serra se libera del estereotipo del encerramiento del género de horror invirtiéndole

Como en el “remake” (2003) de Marcus Nispel de La masacre de Texas (1974) de Tobe Hooper los jóvenes se van para un evento importante, en La masacre de Texas, un concierto; en La Casa de Cera, un partido de deporte.
Sin embargo, en La Casa de Cera los jóvenes no permanecen atrapados en la ciudad, sino que se van y vuelven de un embotellamiento que les causa desesperación.
De igual forma la heroína logra poner en marcha el vehículo sin dificultad, siendo el barranco imprevisto que la detiene.
Sin embargo, dentro de un discurso moral se muere siempre la pareja ilícita que tiene sexo. De igual forma los amigos libidinosos y poco interesados en ayudar, ellos también dados a la atracción sexual y el alcohol.
Lo que sorprende en la filme es la muerte del novio de la heroína. Pero toma sentido dentro del juego de descripción más general de los caracteres. Primero en la ciudad se pone celoso sin razón, después descuida la protección de su novia por dedicarse a otras cosas, siendo él quien quiere ver la casa de cera, igual que es él quien penetra a la iglesia y la gasolinera sin permiso. Así como en los cuentos de hadas la curiosidad es castigada. Además, se definen dentro del marco habitual el atrevimiento masculino y la reflexión femenina.
Más allá de eso, si remitimos al estudio que publicó la Universidad Nacional de Heredia en El ideario del Quijote sobre el simbolismo del amor pastoril original, sin celos ni concepción de propiedad, por oposición al amor de los novios a menudo desdichados porque posesivos de la novela de Cervantes, nos damos cuenta que no sólo peca el novio de la heroína por desu-bicado en sus sentimientos, sino también por posesivo y, a nivel moral más directo revelando los otros, inconstante (la inconstancia siendo la otra cara de la desesperación, pecado anticristiano de Job, Jonás, el Ars moriendi).
Se asemeja en ello a los malos amigos que por tener sexo no contestan al teléfono, provocando así su propia muerte, castigo por quebrantar las leyes de la amistad y la ayuda mutua. Pues no es como de costumbre separándose poco a poco el grupo que muere cada uno, sino al volver para reunirse pero demorándose, por tener sexo, y así no mueren uno por uno, sino pareja por pareja. Los únicos llegando a sobrevivir siendo la heroína y su hermano, asumiendo así la filme el final de los cuentos de hadas (el hermano protege siempre a su hermana menor).
Lo que de nuevo pretende ilustrar los papeles tradicionales de cada género en la sociedad, y asumiendo por ende también la ideología del mandato del hermano (valga decir familiar y patriarcal) en la elección y entrega al novio, ya que el novio en el filme muere también, conforme el principio de muerte necesaria de algunos personajes, por no caerle bien al hermano.
A nivel estructural permite el juego de relaciones fraternas armar narración y contra-narración al provocar la separación por muerte de los gemelos sicóticos y la reunión de la heroína con su hermano haciendo entrar éste también de nuevo en el recto camino, y revelándonos su inocencia en el crimen por el que se le castigó.
Al reconocer la culpa del atractivo y antisocial gemelo sin máscara y la genialidad del aislado monstruo desfigurado (la figura de los hermanos diabólicos con uno desfigurado, arraigados a un pueblo relegado proviniendo de La masacre de Texas) la heroína puede renacer a su hermano que antes despreciaba injustamente a punto de haberle traicionado, por lo cual sufre un castigo menor, que es la pérdida del dedo índice, el que sirve para denunciar.
Así la heroína se libera de la maldición de traición de los demás. Y ella con su hermano purificados los dos salen de la letra A de WAX (“CERA”) de la fachada de la casa (símbolo materno como estudió Bettelheim), letra representando a la vez, por su ubicación en el alfabeto, la matriz original y el inicio de una nueva relación.