Nuevo Amanecer

Poemas de Luis Favilli


Para Luis Rocha y Mercedita, mis hermanos de siempre

Oda al Pegaso
del Escultor Toscano

MARIO FAVILLI BANDECHI
A Lillian Wilson Hansen de Favilli
Mi todo por más de medio siglo.
Mi comensal y socia en todo
menos en comer de la manzana de la discordia.

Alas arcangélicas cubren de mármol
las cimas de los Himalayas,
mientras las contemplo apoltronado
en mi silla de oro en que me transportan
Mudos Indígenas Tibetanos.

Ah ! de las distancias transparentes
Ah ! de las atmósferas enrarecidas
De distancias de distancias llenas.
Cuajadas de diamantes rellenos.

Cantos lejanos estremecidos,
mudos por la pasión
Ululando voces tonales de altísimos vitrales
Con cuerdas vocales que en círculos cerrados
Responden al llamado de los sentimientos de amor constante
Como el tic tac de los astros, el soto voce de las mariposas
Y el trabajo redentor de los insectos.

Y rebuzna Pegaso, al que debiera jinetear, invitándome a hacerlo
Y no usar el lomo de estos hombres cargueros
Cuyos servicios me cuestan los ojos de la cara
Y ya ciego,
Para ver,
pago una altísima renta a costa de mis huesos
e intereses gravosos deshilachando mis músculos.

Y desde estas alturas columbiantes,
únicamente logro gozar del evaluaje de estas distancias
que colindan con los linderos de la tierra,
retorcido y descoyuntado en este aparato de tortura que es mi cuerpo
debido
a la angustia de darle de beber el concentrado
de este mi amor infinito.

Porque jinete desgarbado sobre su Pegaso Nica
Mario Favilli Bandechi con una vara de bambú
Le mide las costillas a la cúpula catedralicia que edifica
En Granada la ciudad Sagrada.

Y desmontando en la tierra de todos
Suda el monumento a Rubén.

Así por lo menos me queda de respaldo
para seguir el rastro al Pegaso
un cordoncito de sangre
Con que puedo ovillar mi corazón latiente
Que en el momento oportuno
me puede servir de ofrenda.

Mas
El alado animal encabritado
Sacudiendo sus crines
Y levantando su cola
Con un relincho de huracanes golpea mi costado.

¿Fue un alazo o una coz?
Mas sufro de síndromes enterrados
De dolores bajo censura
Amarradas las piernas cada una a dos tortugas gigantes.

Lentamente me despernancan.
Las jirafas desordenadas y los chitas veloces
Me entrometen y entremezclan con voces africanas
Zeus ha convertido mi cerebro en masa de harina
0 barro negro que los monstruos mitológicos amasan a base de mis alaridos.

Los dioses del Olimpo desatornillan mi cabeza aplanando mi vista.

Los cínicos humanos carniceros descritos en leyendas
Retuercen mi cabeza contra el movimiento de las manecillas del reloj
Mientras el tórax esclavo las sigue
Y la pelvis lleva la contraria y ambas piernas sincronizan con el tórax
Hasta quedar lienzo empapado
Lino embebido hasta lo más íntimo de su fibra
de sufrimientos retorcidos por el destino
de agudos desgarros del tuétano de la médula
chorreando
contorsiones de gusano con dolores de parto y muerte.

Pero no pierdo de vista al centauro con cabeza de caballo que jinetea Don Mario

Aunque me pique la mosca setset
y el dolor de cabeza de mi cerebro inflamado
No me impide seguir el trote alado de su cabalgadura.

Aunque el calor espeluznante derrita lo poco que tengo de afrodítico
Y el brebaje milenario de los combates tribales
enerve mis imágenes en volcánicas erupciones
y broten en cenizas gimientes mis huesos.

De entre las fumarolas y el espejo de los lagos
Comienza a perfilarse su figura
La cual con alegría siento en las palmas de mi corazón
Donde quiero modelarla para hacerle una caricia, navegando
En la Barca de Karonte donde logro escabullirme y perseguirlo
mientras
Una fila de hormiguitas negras bailando la Macarena me conducen y me consienten
Y con esto y lo otro prosigo en el intento de mi canto,
De esta mi Oda,
Mientras veloz circulo
por dentro de todas las arterias subterráneas que unen
los continentes de la tierra.

Con Egipto pirámico sustentándome con las carpas
Y los ibis del Nilo.
Y para más mal me nutro de matemáticas incógnitas
Y sinfonías jeroglíficas

Estelas Mayas
El lenguaje de los animales y de los minerales prolíficos
Usando de lupa el ojo de la jirafa
Y de telescopio la trompa del elefante
Y así

¡ALLÁ VA EL PEGASO NICA JINETEADO POR EL TOSCANO MARIO FAVILLI BANDECHI!

¡Qué dicha, qué felicidad, qué portento!

Logro visualizar su silueta de mirada inofensiva,
Mirada de plumaje de aves anidadas al fondo de sus pupilas que señalan,
cuando esculpe
donde dejará su marca el cincel de acero
catapultado por el mazo
su puño
su pulgar
y el envión de toda su sangre.

Qué viva Nicaragua
Qué viva Italia
Qué vivan todos los países del mundo.

Qué viva yo
Qué viva mi familia
Mis compadres, amigos y enemigos.

Fin

11 de enero del año 2001

LA CLASE DE ÁLGEBRA

La abuela panzona
Con cara de fiesta
Pasea al nieto
por el vecindario.

El rostro del niño
Nube de plumaje
Reluce límpidos los ojos
Que con mirada neutra
Estudian
Permanentemente.

Yo, viejo,
Antes que las cataratas
Me cieguen por completo la pupila
También observo, estudio y aprendo.

Él,
Las cosas terrenales.
Yo,
Las de ultratumba.

22 de junio 1999

El Eisntein Nica

Dejá esos pasitos
En los que arrastrás los pies.
No andés tan lento
Luisito
Tortuga
Que si te descuidás
A la zumba marumba te agarra la tumba.

No hablés tan bajito
Luisito
Imitando al padrino de la mafia
Vos lo que querés
Es pasar escondido
Desapercibido
Que nadie te note
Que nadie te invite
Enterate que la muerte
También juega al escondite.

24 de junio, día de San Juan, de 1999.