Nuevo Amanecer

Luis Favilli: “Un humanista con sentido del humor”


Entrevista al doctor Wilfredo Álvarez

El doctor Luis Favilli es un hombre sencillo con gran sentido del humor. Tan sencillo y humilde que ha comprometido su vida compartiéndola con los más necesitados, como expresión de bondad de su vocación de servicio. Así recuerda el doctor Wilfredo Álvarez a su amigo y colega en la medicina y en el arte, el doctor Luis Favilli. Luis nos gratificaba con su amistad, porque sumaba sinceridad y pasión por la gente. Pero, con su sentido del humor, también enseñaba lo agradable (la otra cara) de la vida. Se dejaba querer.
Doctor Álvarez, ¿qué le sugiere un homenaje al doctor Luis Favilli en sus 80 años?
A un hombre célebre como Luis Favilli debe hacércele un homenaje en vida, y no después, porque “resulta cruel”. Cuando yo impartía cátedra como profesor en la Escuela de Medicina en la ciudad de León, el doctor Luis Favilli destacaba como conferencista en medicina interna y especialista en el tema de la tiroides. Yo muchas veces realizaba las sustituciones del doctor Favilli en el Hospital del Seguro Social. Gracias al doctor y ex “Bisturí Armónico”, César Zepeda (q.e.p.d.), y a la mediación del doctor Roberto Calderón (gran radiólogo) junté mi amistad con Favilli y ésta se hizo segura y entrañable, tanto que varios de sus libros me los dedicó con afecto y cariño.
¿Pero cómo creció su amistad con el doctor Favilli?
Yo puedo asegurar que nuestros viajes al campo fueron determinantes para afianzar la amistad y gozar del beneficio un grupo de profesionales que crecimos espiritualmente con él, amando a Nicaragua. Era un asunto bello llegar a los caseríos, y sin conocer a los anfitriones darnos como invitados a compartir sus vivencias de la manera más natural y espontánea, como contando un cuento en familia. Esos viajes nos marcaron de manera intensa y han sido huellas en nuestras vidas y en nuestras pasiones. Un espectáculo inolvidable era comerse una iguana con vino intercambiando ideas y sueños, hablar del folclore y gozar de cualquier ocurrencia por menuda que fuera, porque era un acto de confianza en la amistad. Esos grandes momentos que nos permitimos entre todos, Fernando Silva, Luis Rocha, César Ramírez y otros nos hicieron felices, y ahora que recuerdo al doctor Favilli, para mí es muy especial.
¿Un rasgo especial en la personalidad del doctor Favilli?
El doctor Favilli era un científico muy estudioso y destacado. En tanto en asuntos políticos era muy parco. Creo que no era afín a participar en política. Sin embargo, era todo un revolucionario en sus ideas, las que compartía con una gran sencillez y con motivaciones muy sinceras.
¿Una anécdota en especial?
Hay varias, pero una en especial, porque refleja la calidez de persona que es el doctor Favilli, además de probar su fino humor. Recuerdo una epidemia de sarampión que se desató en El Tortuguero, en la Costa Caribe, fuimos entre otros, Luis Rocha, como periodista, el doctor Favilli y yo. Eran los años 80 en pleno, con todo el movimiento de seguridad de la época y ahí todo mundo estaba armado y vestido de ropa militar y armados, menos el doctor Favilli, quien soltó una ocurrencia que nos divirtió mucho a todos, cuando enrolló su estetoscopio en una mano y lo hizo girar, dijo alegremente: “Yo también ando armado”. Ése es el doctor Luis Favilli lleno de gracia que yo conozco.
Y acerca del escritor Luis Favilli, ¿qué opinión le merecen sus libros?
La novela “Martes” es la experiencia del médico abnegado y sensible al lado de los más necesitados. Recuerdo que donde nació la historia de su narrativa y de los personajes, hombres y mujeres cancerosos (el pabellón de los desahuciados del Hospital General) nadie al parecer quería saber nada, y el doctor Favilli se expresó con ellos profundamente humano.