Nuevo Amanecer

“El pacto de leer”


Acercar los libros a la gente para descubrir su grandeza a través de la lectura no es una tarea difícil. Es apasionante, sólo comparada con el mundo de los sueños. “Hay que leer, porque el movimiento se demuestra andando, y quien ha leído un libro no podrá sustraerse de la pasión de la lectura”, señala con claridad, el filósofo y escritor Alejandro Serrano Caldera.
Pero, el alma del poeta no se ausenta del filósofo cuando afirma: “Me gustan los libros, sopesarlos y acariciarlos, porque representan una manera poética sobre los acontecimientos de la vida”, y Serrano lo dice, con la seguridad que le da quien ha visto el nacimiento de muchos libros, y de los propios, que hoy, son obras de estudio en los más connotados institutos de filosofía y en prestigiosas universidades del mundo.
Vivimos presionados por el exceso de sensaciones, y los libros son gratos refugios que nos animan a seguir en la búsqueda de nuestras propias realidades. “La lectura es una señal inequívoca de que podemos seguirnos preguntando por las cosas que encontramos en nuestros sueños”, puntualiza Serrano, para decirnos que “la realidad del hombre es la historia”.
Actualmente en los círculos literarios hay un debate pendiente respecto a la desaparición o preeminencia del libro impreso, pero, el filósofo lejos de abstraerse se manifiesta optimista y cree en la sensibilidad del lector.
“No se lee igual un libro en una pantalla que en papel”, responde con aplomo a cualquier pesquisa sobre el avance tecnológico “moderno”, que es tan sólo el reflejo de una moda de contemplación de otros empecinados en la degustación de excesos.
Y prosigue: “Hay que volver a la palabra. Una imagen no vale más que mil palabras”, y con ello, descabeza un entuerto que cabalga en la mente y el pensamiento de algunos apasionados representantes de la mercadotecnia política latinoamericana, quienes han asegurado lo contrario y al prevalecer han logrado abundantes réditos económicos en los medios de comunicación, y ofreciendo falsas ilusiones a la sociedad en general.
“El libro, dice Serrano, son ideas y palabras en perspectivas, pues hay participación del lector en la obra que lee, en otro país, circunstancia y tiempo, como del que la escribe, pues la lectura responde al binomio escritura-lectura”.
Serrano reivindica la actitud de leer y tiene una opinión fresca, vigorosa y aguda, de pensador ilustrado, pero no pedante. Sabe de la complejidad del tema y no rehuye. “La lectura como un entendimiento artístico, vuelve al lector sensible y lo fortalece en su belleza interior”, enfatiza.
Pero falta algo para el soporte de su precisión anterior y expresa: “El lector debe sentir gusto al leer, pues, es una acción necesaria, diría que imprescindible”. Y nos remontamos a la infancia para comprobar como adultos que leyendo uno es capaz de soñar.
Con la precisión de los años, la aventura de leer se convierte en una ilusión, que es capaz de pasar cualquier frontera, porque los libros son sabios, luminosos, viejos y universales. “El lector es como un espectador sensible, comprometido y preocupado”, añade Serrano como recordando, tal vez, su expedición por un libro querido.
“Quién no lee renuncia a mundos alternativos, que son razones filosóficas fundamentales, como parte de los hechos y circunstancias de la vida”, replica el filósofo, quien no cree en los programas de lectura rápida, y señala que ese método es más propio para cuestiones gráficas, y no para disfrutar de la lectura.
Serrano vindica el placer de leer y encuentra en los libros el testimonio de todos los saberes y todas las invenciones. Sobre el particular, editores y autores de literatura para niños coinciden en que a los ocho meses de vida es el momento en que hay que iniciar al bebé en la familiarización con el libro como objeto.
Según el doctor Serrano debe estructurarse un plan estratégico dentro de una política nacional, que promueva la lectura entre los jóvenes con pleno acceso a este beneficio con el apoyo de universidades, el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y los interesados en el tema.
“Un país que no lee se queda”, enfatiza. Sobre el particular manifestó que, el Estado debe involucrarse en una sólida política de estímulo para facilitar el ingreso de la población en general a las bibliotecas y potenciarlas más al nivel de todo el territorio nacional. El Estado, agregó, debe conocer las opciones y sugerir los fines y objetivos que se vayan a trazar.
El doctor Serrano impartió recientemente una serie de conferencias sobre “La Nicaragua Posible” a estudiantes de posgrado en la Universidad de Alcalá, Henares, España, con una participación récord en ese curso de verano.
Si usted fuera periodista, ¿qué noticias le gustaría dar? Le preguntamos y respondió con la claridad del nicaragüense que desea lo mejor para su país: “Que Nicaragua superara su analfabetismo local y los índices de analfabetismo en el ámbito centroamericano, y que las bibliotecas fueran parte de la ilusión de Nicaragua y los jóvenes”, concluyó.