Nuevo Amanecer

LA MUERTE SIN FIN


Para el amigo, compañero, Herty Lewites.
Para Carmencita.

Todos los días hombres mueren en el mundo
como hojas que se desprenden
y caen silenciosas en el sendero del bosque.
Todos los días
hay ruido de lágrimas en el mundo
por ese árbol humano que se deshoja.
Este domingo, en nuestro bosque de invierno,
el trueno de la muerte cercenó un árbol entero
desde las raíces,
y en nuestra selva los pájaros levantaron vuelo
y salimos, incrédulos, a mirar
el exangüe cuerpo cargado de frutos
de aquel bajo cuyas flores
pensábamos guarecernos de la tormenta.
Con ese árbol, verdor en ristre, nos disponíamos
a conquistar el día tras una densa y maloliente oscuridad.
Bajo su sombra, durante meses, nuestros sueños tanto tiempo silentes
habían encontrado palabras otra vez.
Bajo su sombra, el murmullo de una nueva realidad
se alzaba como espuma de esperanza
tiñendo de risa y luz el desgastado paisaje
de nuestro siempre malherido país.
Con el llanto quieto por el golpe
de esa tala súbita,
con el llanto callado por el giro sádico con que la vida
tan constantemente en esta tierra nos sacude
con sus huracanes, terremotos y tragedias,
desfilamos en silenciosa marcha
para mirar nuestro árbol caído.
La caras en la línea de rostros avanzando
frente al campeón yacente, más allá de la vida,
eran en su sorprendido dolor
un dulce testimonio de la alegría perdida.
La marea de gente con aplausos, cantos y gritos al cielo,
llevándolo en andas,
decía de estrenduosa manera
que ni ese día, ni otro, lo dejarían marchar.
Porque los árboles que caen en invierno
tienen misteriosas maneras de volver a retoñar.
Hojas, pequeños brotes verde tierno,
han empezado ya a emerger de las ramas oscuras
empapadas por la desatada lluvia de tanta lágrima.
Se levanta nuestro sonriente tronco
haciéndole chacota al pretendido fin.
Aquí vamos sobre la floración anaranjada del malinche
a incendiar el paisaje que nos dejó encomendado.
Allá va Herty, alimentando chichiltotes cantores.
Y nosotros, como huestes de pájaros,
lo seguimos cantando,
alborotando el día para sacarle victorias a la muerte.
7 de julio, 2006