Nuevo Amanecer

TRADICIONES PERUANAS (1872)

Ricardo Palma (Lima, 1833- Miraflores, Perú 1919)

Aviso para navegantes de Ida y Vuelta:
El navío que les trae la sección de Ida y Vuelta, Motivación a las Obras de la Literatura Latinoamericana y Española de los siglos XIX y XX arribará al puerto del NAC cada quince días a partir de ahora. De este modo, las travesías durarán un poco más, debido a la extensión del océano y del tiempo, pero con la mar en calma y el viento favorable, la sección estará puntual a su cita en tierra cada dos sábados, sin riesgo de irse a pique.
Así mismo, la tripulación dará aviso pertinente del ilustre pasajero que ocupe nuestro camarote de lujo, con quien compartiremos navegación recordando sus mejores obras. El maestro peruano don Ricardo Palma ya tiene su pasaje para el próximo barco y promete contarnos sus mejores leyendas.
Les deseamos una feliz travesía.

“Algo, y aun algos, de mentira, y tal cual dosis de verdad, por infinitesimal u homeopática que ella sea, muchísimo de esmero y pulimento en el lenguaje y cata la receta para escribir Tradiciones…”
Así contaba el propio Ricardo Palma en una carta su fórmula secreta para escribir las tradiciones. Las Tradiciones Peruanas son pequeños relatos de narraciones orales que abarcan anécdotas de pueblos y ciudades que no se limitan sólo al Perú. Palma es como uno de esos cicerones que nos acompañan mostrándonos el encanto de cada rincón en una amplia geografía que no se limita sólo al Perú.
Cuando estamos en un lugar por conocer, una ciudad, un pueblo de nuestro país o de otro, no hay compañía mejor que el que cuenta la historia y leyenda de cada sitio, quien nos ayuda a sentir que lo que estamos pisando no son sólo piedras, o lo que estamos mirando no es sólo un edificio. A cualquiera le gusta acompañarse de quien te invita a escuchar el rumor de las revoluciones, de las historias de amor y hasta oler el perfume que dicen que dejan los milagros. En América Latina tenemos la suerte de contar con cicerones de excepción que de norte a sur nos llevan a otra América que subyace en la que hoy vivimos. En Perú el mismo Ricardo Palma, en Guatemala Miguel Ángel Asturias y en México varios autores que se han dedicado con empeño a ello.
Aunque a veces la definición parece la misma, puede ser que la diferencia entre la tradición que escribe Palma y las leyendas de Asturias, por ejemplo, de raíz más indígena, es que la última acaso sea una narración que tenga su origen en algo fantástico y por lo tanto irreal. La Tradición, sin embargo, se convierte en un cuento transmitido de generación en generación o una costumbre, o un rito que se queda sin tiempo en todos los tiempos. En la ciudad de Barcelona, en España, se celebra todos los 23 de abril el día de San Jordi o San Jorge. Se cuenta que fue un caballero que mató a un dragón con una espada. Si los dragones existen tan sólo en las páginas de los libros de caballerías o en las de historias fantásticas, entonces esa historia es una leyenda. La Tradición tiene una parte de leyenda que entronca con un principio histórico. Así la extraña y disparatada fiesta de Santo Domingo en Managua, con todos sus personajes y hasta la costumbre de beber sin medida, parece que tienen su origen en las fiestas de los indígenas al dios Xolotl después de la tapisca. Hoy se sigue celebrando bajo otra religión, pero con la misma desmesura. En México, la aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Diego deja como prueba fehaciente su figura en el manto del indio, un manto que hoy se puede ver en la basílica del Tepeyac. Como ven, fantasía y realidad, milagros y pruebas, cuentos y anécdotas, tradiciones y leyendas. Es la literatura en vivo y, aún más, la forma de vivir la literatura del pueblo.
Ricardo Palma militó en las filas del romanticismo tardío de su país, aunque después renegó un tanto. Sin embargo, del romanticismo tomó el gusto y la capacidad de contar el pasado de otra forma con un fin para el presente. Y así adopta estas narraciones breves llenas de encanto que nos llevan desde Tucumán hasta Guayaquil, tejiendo un tapiz de la sociedad de los últimos siglos en la América colonial y recién independizada. Los personajes son igual de variados, desde el virrey al más humilde campesino, y sobre todo ensalzando la figura identificable en cada país del pícaro mestizo en la sociedad del siglo XVIII. Crónicas inéditas, anécdotas de santos, supersticiones, libros de viajes, todo ello se presenta en un altar de la lengua. Palma utiliza el castellano más castizo y el más americano y a los dos los pule y los ensalza de tal manera que en pocos libros queda tan claro el valor del español como patria única, aunque de ida y vuelta, patria que no se está quieta.
No escaso de algunos defectos de buen narrador oral, a Palma se le acumulan las historias, tiene mucho que contar, y en todo ello hay materia para muchos cuentos, sin embargo, eso hace que falle un poco el efecto de un cuento. Le tomó tanto gusto a las tradiciones que siguió publicándolas, encontrándose tan cómodo que hasta llegó a escribir unas tituladas Leyendas en Salsa Verde en 1901 y quedaron inéditas hasta después de su muerte, porque tenían un tinte pornográfico, escándalo para esa época.
Les aseguro que al leer las tradiciones de Palma tendrán ganas de contarles a los suyos las tradiciones que a ustedes les han contado. Creo que fue la mamá de García Márquez la que al leer los libros que escribió su hijo, comentó aquello de que no le veía demasiado mérito a escribir lo mismo que ella le había contado. Imagino que la anécdota no será así, pero tal vez se le parezca. En las tradiciones de Palma vamos a ver contadas muchas de las nuestras. A quién no le han contado, por ejemplo, la fidelidad de un perro hacia su amo, que llegó al límite de dejarse morir de inanición en la tumba de aquél a pesar de todo. Quién no conoce los poderes milagrosos de una imagen de un crucificado. Quién no ha oído la vida de los santos patrones.
Tradiciones peruanas nos lleva nuevamente hacia nosotros, hacia nuestra forma de contar de siempre, a escuchar las historias del abuelo. Qué bueno que el abuelo vuelva a contarnos, aunque sea a través de la escritura de Palma, a quien le agradezco el buen rato pasado, en una literatura de a pie sin mayores ínfulas ni engreimientos que el puro placer de contar al oído.
Los escritores en la época de Palma, la del romanticismo y el realismo, y particularmente en América Latina, se alistan a la tropa de los héroes, como Martí o Bolívar, poetas en el fondo llevados a la lucha. Palma tuvo que exiliarse a Chile y a Europa por inmiscuirse en un levantamiento. Luego fue secretario de la Presidencia, director de la Biblioteca Nacional del Perú y miembro de la Academia de la Lengua. Caballeros de origen negro o indio, luchadores, héroes y, además, poetas. Quien no quiere tener semejantes amigos. Aquí están de vuelta, para invitarnos a pelear sin perder el ritmo ni el canto, como se luchaba antes, como se moría antes.