Nuevo Amanecer

“Yo amo a Nicaragua con todo mi corazón”


Hablar de la Revolución Francesa (14 de julio de 1789) es siempre un tema de estudio apasionante, que da para muchos debates y coloquios, cada vez más interesantes, en donde afloran juicios, razones, contradicciones, interpretaciones y propuestas de los más avezados pensadores modernos.
Nuestro entrevistado, el embajador de Francia, Jean Pierre Lafosse, nos ofreció un espacio a la sinceridad, para confirmar su amor por Nicaragua.
Lafosse no se negó a la autocrítica, y fue más allá: “A mí, como embajador de Francia, no me gusta una revolución política. Lo que importa es que cada ser humano tenga los medios para vivir decente.”
Y agrega: “Cada persona, sea nicaragüense o latinoamericano, es importante, y por ello hay que pensar en responder a las inquietudes espirituales por una mejor educación y cultura, con suficiente información cultural, y reconocer que en la diversidad el ser humano se fortalece y enriquece.”
Lafosse confirma y enfatiza: “Habitamos un solo mundo, y no podemos estar divididos entre los que tienen y los que no tienen; es necesario cambiar el rumbo de la discusión.”

Embajador Lafosse, ¿hubo una o varias revoluciones francesas?
1789 marcó un hito en la historia de la humanidad, porque por primera vez se habló de igualdad, libertad y fraternidad, y por la instalación de estos principios, se iniciaron grandes transformaciones universales. Antes de 1789 sólo los griegos y los romanos hablaron de libertad. En tanto, de fraternidad se hablaba poco, casi como de un vocabulario inconexo, pues no se sabía nada de la beligerancia de este principio. De igualdad con significado de género, al no existir las condiciones necesarias, la situación era igual. Con la Revolución Francesa pudimos reconocer que nadie puede estar por debajo de su condición de ser humano; independiente del género, todos somos iguales.

El 14 de julio
El 14 de julio constituye la jornada revolucionaria parisina, que se convirtió en Fiesta Nacional. La Toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, se conmemora en Francia desde hace dos siglos.
La Toma de la Bastilla
En los primeros meses de la Revolución Francesa hubo una gran agitación en París. En la primavera de 1789 los estados generales se niegan a disolverse y se transforman en la Asamblea Nacional Constituyente.
En julio, el Rey Luis XVI destituye a Necker, Ministro Popular. La mañana del 14 de julio el pueblo de París toma las armas en los Inválidos, para dirigirse hacia una fortaleza real, la Bastilla. Después de un tiroteo, se apodera de ella y libera a los pocos prisioneros que ahí estaban encerrados.
La Toma de la Bastilla es una primera victoria del pueblo de París contra un símbolo del antiguo régimen. El edificio fue demolido íntegramente en los meses siguientes.
La “Fiesta de la Federación”. El 14 de Julio de 1790 celebra con gran pompa el primer aniversario de la insurrección. En París, en el Campo Marte, Talleyrand oficia una misa sobre el altar de la patria.
La Fiesta Nacional
Posteriormente, la conmemoración del 14 de Julio de 1789 se suspende hasta que la III República, en particular Gambetta, decide celebrar los fundamentos del régimen. La ley del 6 de julio de 1880 hace del 14 de julio la Fiesta Nacional de la República.
Se hace hincapié, desde el principio, en el carácter patriótico y militar de la manifestación, a fin de dar testimonio de la recuperación de Francia de la derrota de 1870. Todas las comunas están concernidas.
Después del periodo de austeridad de la guerra de 1914-1918, el 14 de julio de 1919 es la gran celebración de la victoria. En la misma tónica, al 14 de julio de 1945 preceden tres días de festividades cívicas.
El 14 de julio hoy
El 14 de julio se sigue caracterizando siempre por un gran éxito. En París, el tradicional desfile militar en los Campos Elíseos es objeto de una minuciosa preparación. En todas partes se celebran bailes, hay iluminaciones por doquier así como fuegos artificiales.
Los presidentes de la V República aportaron algunas modificaciones al desarrollo de la jornada. Para renovar la tradición del París revolucionario, el presidente Giscard d Estaing hizo desfilar a las tropas entre la Plaza de la Bastilla y la Plaza de la República.
Bajo la presidencia de Francois Mitterrand, el 14 de julio de 1989 fue uno de los momentos más intensos de la celebración del bicentenario de la Revolución Francesa.
Numerosos jefes de Estado extranjeros pudieron asistir en particular a “La Marseillaise”, un espectáculo de Jean Paul Goude.
Desde la elección del presidente Chirac, numerosos jóvenes provenientes de toda Francia y militares son invitados a la recepción que se ofrece en el parque del Elíseo, después del desfile.
La Marseillaise (himno francés)
La Marseillaise, en su origen canto de guerra revolucionaria e himno de la libertad, se impuso progresivamente como un Himno Nacional.
En la actualidad se interpreta con motivo de la mayor parte de las conmemoraciones oficiales. Su éxito es tal que se le declara canto nacional el 14 de julio de 1795.

Embajador, ¿cuál fue la idea de reconciliación nacional en la Revolución Francesa?
No hubo reconciliación nacional. Fue un proyecto de esperanza. La Revolución Francesa no fue un mundo, sino una esperanza, no hacia la política, ni al sistema de gobierno, sino una esperanza cultural, una esperanza de sociedad, una esperanza hacia el ser humano.

Embajador, ¿con la Revolución Francesa hubo un proceso de ascensión social?
Mucho se habla de Montesquieu, Voltaire y Rosseau como los padres espirituales de la Revolución Francesa.
Yo me inclino por la propuesta de Rosseau y destaco el valor del Contrato Social, por dar una esperanza de vida al ser humano, no darle esperanza de gobierno, sino una esperanza para prosperar en un contrato social, político y económico.
Lafosse reflexiona y enfatiza que “la Revolución Francesa no pertenece al Partido Comunista Francés, sino al Patrimonio de la humanidad”, fundamento de la originalidad de este movimiento social.
Libertad, igualdad, fraternidad
El lema “Libertad, igualdad, fraternidad” es herencia del llamado Siglo de las Luces, y fue invocado por primera vez con motivo de la Revolución Francesa. Cuestionado con frecuencia, acaba por imponerse bajo la III República, inscribiéndose en la Constitución de 1958 y forma parte hoy del patrimonio nacional.
La bandera francesa hoy
Las constituciones de 1946 y 1958 (artículo 2) convirtieron a la bandera tricolor en el emblema nacional de la República.
Actualmente, la bandera francesa ondea en todos los edificios públicos. Se iza en todas las conmemoraciones y se le rinden honores en una ceremonia muy precisa. Cuando el presidente de la República hace declaraciones públicas, la bandera suele aparecer detrás de él. En función de las circunstancias, también se puede ver la bandera europea o la bandera de otro país.
La Declaración de los Derechos Humanos
La Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano de 1789, inspirada en la declaración de independencia estadounidense de 1776 y en el espíritu filosófico del siglo XVIII, marca el fin del antiguo régimen y el principio de una nueva era. Explícitamente mencionada en la Constitución de la Quinta República, forma parte actualmente de los textos de referencia. La Declaración de los Derechos Humanos y del Ciudadano es, junto con los decretos del 4 y 11 de agosto de 1789 sobre la supresión de los derechos feudales, uno de los textos fundamentales votados por la Asamblea Nacional Constituyente formada tras la reunión de los estados generales. El principio de base de la Declaración fue adoptado antes del 14 de julio de 1789 y dio lugar a la elaboración de numerosos proyectos; tras largos debates, los diputados votaron el texto final el 26 de agosto. América Latina ha despertado desde siempre la curiosidad y pasión de los franceses: tierra de exotismo, grandes espacios y contrastes, razones suficientes para declarar su adoración a estas tierras.
Con Nuevo Amanecer Cultural, el embajador galo quiere hablar de su adoración por Nicaragua, comunicar lo que hay en su mente y en su corazón: “Hay que dar a Nicaragua un norte de lo que necesita la gente, y no son economistas, ni políticos, lo que necesitan; urge que haya personas que las puedan apoyar. Amo a Nicaragua, porque este país no es Somalia. Nicaragua es un potencial que tiene sus metas.”
Pero este diplomático está claro de que “una buena misión en Nicaragua pasa por primero amar a Nicaragua, porque si no la ama que se vaya a su casa; hay que amar a Nicaragua para desempeñar la misión, hay que amar a los nicaragüenses a pesar de que cada uno tiene su defecto. Y exhorta: “Hay que creer en su potencial, porque Nicaragua no es el país más pobre de la humanidad. Tiene buenos aeropuertos, buenos artesanos, y el patrimonio cultural más alto de Centroamérica en folclore, poesía, canto, danza, teatro y literatura, y no sucede así con los políticos. Yo creo y confío en la sociedad nicaragüense. Y advierte: “Uno no puede vivir hoy con buena conciencia en Nicaragua si hay personas que mueren de hambre y jóvenes sin escuelas. Es necesario compartir más el patrimonio económico y el desarrollo social. Y frente al acuerdo del DR Cafta, comenta: “Urge salvar el patrimonio cultural y social de Nicaragua y Centroamérica, porque de ese patrimonio mundial de la humanidad son nuestros valores lo que más vale”. Lafosse continúa reflexionando: “Hay que compartir el diálogo familiar como un valor insuperable, más que todos los apoyos del BID y las multilaterales. Confío en el patrimonio familiar como imprescindible.”
Jean Pierre Lafosse se confiesa con Nuevo Amanecer Cultural
Embajador, ¿es lector de Darío?
Mi primer vínculo con Darío fue al ganar un premio en un concurso de narrativa en 1966. En esa época yo era un coleccionista de títulos. Darío me enseñó a amar a Nicaragua, y ahora yo confío en la Nicaragua de mañana de Gioconda Belli, Sergio Ramírez Mercado, Alejandro Aróstegui, Orlando Sobalvarro y Armando Morales.
Embajador, ¿qué le gusta de la cocina nicaragüense?
El gallopinto lo comemos en la embajada y la residencia dos o tres veces por semana. Los fines de semana preferimos el nacatamal, y luego a caminar. El vigorón es delicioso comerlo en la ciudad de Granada. Y no podría dejar por fuera el baho.
Un paisaje…
Las Isletas de Granada, el Volcán Concepción y la Managua de Herty. Pocas capitales en el mundo tienen el entorno de un lago, volcanes y el centro. Pero urge “una operación de rescate de Managua, capital.”
Un pintor
En mi departamento en París tengo un cuadro del pintor Orlando Sobalvarro y otro de la pintora primitivista Marina Silva. Pero también tiene con orgullo una colección completa de los afiches de la Cruzada Nacional de Alfabetización. “Es el monumento de la mayor esperanza que en la comunidad internacional hemos tenido”, confiesa.
Jean Pierre Lafosse vino la primera vez a Nicaragua como mochilero, luego, en 1979, le asignaron la misión de reabrir la embajada de su país, y en este período está sirviendo como embajador.
Cuando me despedí del embajador Lafosse inmediatamente recordé algunas frases de una bella canción:
“Pintarse la cara color esperanza y entrar al futuro con el corazón”, y me sentí complacido y optimista.