Nuevo Amanecer

Un panorama del cuento centroamericano contemporáneo


Pequeñas resistencias 2 es una antología del cuento centroamericano contemporáneo que se publicara en España (Editorial Páginas de Espumas) y coordinada por el escritor panameño Enrique Jaramillo Levi. Esta editorial tiene en su haber diversas antologías de este tipo, pues ha publicado otras Pequeñas Resistencias de África, América del Sur y la propia España, en un afán de dar a conocer a los nuevos narradores de estas latitudes.
En el caso de las pequeñas resistencias 2, Jaramillo Levi incluye a diez de lo que él considera los mejores narradores, tanto jóvenes como los denominados clásicos de cada uno de los países del área. Lo de resistencia es quizá una arenga alrededor de un género que poco a poco va tomando un espacio perpendicular en los lectores y en las grandes editoriales latinoamericanas y europeas.
Es por ello que cada autor es representativo no sólo de su país, sino de su temática, de sus estrategias narrativas, así como de su generación. De ahí que en el prólogo el profesor Levi indique la variedad de estos elementos en los diversos tiempos literarios en el área centroamericana. Para Levi la matriz de la literatura centroamericana tiene su origen en un texto de corte transversal como es el Popol Vuh, y logra alcanzar temáticas como el antiimperialismo, hasta llegar a asuntos tan complejos como los solipsismos actuales, por ejemplo.
No obstante, en los cuentos incluidos en esta obra se pueden notar diversas temáticas y matrices narrativas que van desde lo lineal hasta la postmodernidad literaria, así como temas de corte feminista, hasta otros en los que se aborda la violencia aún latente en nuestra región, luego de los procesos de paz que vinieron en los años noventa. Hay, entonces, en esta propuesta antológica un acercamiento a las principales canteras del cuento centroamericano actual.
El texto contiene sesenta cuentos de sesenta autores del área, diez de cada país, en lo que se puede valorar la representatividad de la región, tanto en sus registros como en sus componentes, pues Jaramillo Levi afirma que al inicio eran 25 autores de cada país, pero por razones de presupuesto se vio obligado al recorte, quedando diez de cada uno; así que al menos en teoría hay una representatividad de la región.
Es así que entre los narradores se pueden mencionar: Panamá: Ernesto Endara (Destino Manifiesto), Justo Arroyo (Héroes a medio tiempo), Moravia Ochoa (No darse vuelta), Consuelo Tomas (El bello durmiente), entre otros. En el caso de Costa Rica algunos de los antologados son: Alberto Cañas (La calle del truco), Julieta Pinto (música del silencio), Carmen Naranjo (en dos), Carlos Cortés (Infierno), entre otros.
De El Salvador se incluye a autores como: José María Méndez (Tres Consejos), Melitón Barba (El cofre de arras), Álvaro Menén Desleal (El último sueño), Jorge Catan (La obsesión del tirano), Claudia Hernández (Carretera sin buey), entre otros. De Guatemala se puede mencionar a Ana María Rodas (Monja de Clausura), Dante Liano (El vuelo del ángel), Víctor Muñoz (El congelador) Méndez Vides (Asunto de ciegos) Rodrigo Rey Rosa (El cuchillo del mendigo), Ronald Flores (El cuarto jinete), entre otros.
De Honduras se puede leer a Pompeyo del Valle (La calle de Prohibida), Marcos Carías (Día de bodas), Julio Escoto (Relato del fotógrafo loco), Galel Cárdenas (Margarita en la casa del viento memorioso), Rony Bonilla (Atta), entre otros. Y en el caso de Nicaragua se incluyen a narradores como: Juan Aburto (Patio Muerto), Fernando Silva (El pollo de los tres), Lizandro Chávez Alfaro (vestido de agua), Sergio Ramírez (Catalina y Catalina), Carlos Midence (De Puras Interpretaciones), entre otros.
En este sentido esta antología pretende llenar un vacío, debido a que se incluyen narradores, como decíamos al inicio, ya clásicos en el bregar literario, así como otros que apenas han publicado sus textos muy entrados los años 2000, entre ellos Claudia Hernández que publicara su obra en 2001.
Pequeñas resistencias es una prueba de la tenaz narrativa centroamericana y de sus distintos registros y de cómo la literatura da cuenta de los distintos procesos, algunos inconclusos, en nuestra área, sean estos sociales, políticos e individuales, pues los cuentos que se pueden leer van desde la crítica a la sociedad y sus diversas estructuras, así como las transformaciones de los individuos.