Nuevo Amanecer

Breve antología de Edwin Yllescas Salinas


Misterio personal

Después de tantos años en la más roñosa putería
este hombre vuelve a los rincones de mi cabeza
sus virtudes tratan de ensuciar mi oído
histérica aturdida no soporto su castidad

Me asquea su cortesía náhuatl
esa cosa suya de ir por los aires
exclamando su ética personal me tiene al borde del suicidio

¡Por favor! apártate de mi vista, no te quiero ver
sigue las vueltas de tu suerte sigue los enredos de tu cabeza
sigue por donde quieras
siempre ignoraste que dando la vuelta por el corazón
cada hombre llega a su final;

Apártate de mi vista, no te quiero ver ni oír ni oler
se te olvidó que yo administré los burdeles de tu calle
ahora no me vengas con almidones en lengua muerta
en mis entrañas de putona no queda nada tuyo
te proscribí, yo soy la ciudad.

15 de enero, 2003.

Cortesía náhuatl

No me cambies el tema no me cambies el tono
no finjas no te hagas el desentendido no te hagas el náhuatl
si supieras lo que siento por la cortesía náhuatl

Por mí no te preocupes
yo soy la ciudad puedo decir lo que me da la gana
olvida el gangoso pulmón del burro cantarín
no pongas trapos viejos sobre tu bello acento
déjate de artificios guárdate tus comas y tus puntos
me fastidia la oración interrogativa
y más la falsa línea sólo gracia fingida;

Aléjate del invento merezco realidades
mucho menos no inventes universos
cuida tu tiempo conviértelo en ardor
yo vivo, sólo vivo, de tu sólido alimento casero

Háblame con la ternura del hombre
abrázame, soy tu ciudad no duermo con impostores.

18 de febrero, 2003.

El capitán de Verona

Cuando tenía doce años Emilio Salgari me dijo
cuida tu pasión viajera
poco me importa que leas y releas mis aventuras
si no puedo darte un viaje sólo para vos
no habré existido ni vos habrás leído mis páginas

Desdichado no tuve no tengo instinto viajero

No conocí Borneo ni Yakarta ni Singapur ni Sumatra
los mares de la Malasia no bañaron mi cuerpo juvenil
Principalmente
no conocí África y los cafetines coloniales
atestados de pequeñas, esbeltas, bellas indolentes rameras
sin embargo aún soy el Corsario Negro
millones de lagartijas voladoras duermen en mi mano;

Ahora tengo varias veces doce años
mi pasión no perdió ni su encanto ni su tiempo
y de extrañar sólo extraño no conocer a esas jóvenes mujeres
a quienes la vida sustituyó con la Nipona, la Gata y las Manjares
cuando mi pueblo fue más pequeño que yo
y donde nada ocurre desde que murieron las viejas prostitutas.

Verona, 2001.

Mailú bajo el cielo de Singapur

No vengo a discutir el coraje del Corsario Negro
mucho menos, menos que nada
por nada del mundo discuto la precisión telescópica
sus mandobles partiendo el alma de los malvados.

Tampoco discuto las correrías de los Tigres de Mompracem
el Mar de Malasia, Mailú bajo el cielo de Singapur
una batalla de galeones en mi cuaderno escolar
nítida la bola de fuego aún cruza por mi ojo
incluso, el asalto a la pequeña fortaleza de mi aldea
son pequeños inútiles trazos que no admiten discusión;

Por lo demás
esas aventuras y hasta posiblemente la mía
pertenecen al corazón de la melancolía
por siempre al viajero de la hamaca azul.

Mailú, 2001.

Adiós a los aplausos

Antes de irme a la cama mientras me fumo el último cigarrillo
de la noche
quiero decirte con franqueza sobrancera
mirá estas romanzas de amor nunca serán famosas
como los poemas de Mario Benedetti
o Ernesto Cadenal o Pablo Neruda;

(Jamás) un estadio repleto las aplaudirá
ningún póster pondrá bigotes en mi rostro
mi voz no se hundirá en la chusma gangosa
aun con todo
-asunto que también nos resulta sobrancero-
aquí en Managua, Nicaragua nosotros nos adoramos
más que Olga y Chejov
y eso vale más, mucho más que las multitudes del universo;

En nuestro estadio nosotros estamos solos con nuestra pasión
Y en el deleite de la pasión preferimos estar solos
que mal acompañados en los coliseos de la fama.

25 de febrero, 2002.

Romanza # 100

Cuando termine de escribir este libro
sí aguanto –tendré cien o más de cien romanzas
y quien fascinado frente a su enciclopedia mencionó

Cien Sonetos de Amor
Le regret d’Héraclite
y algo así como II canzoniere

Comprenderá que la tal Matilde Urrutia
Laura di Noves
y la desfallecida Matilde Urbach
no son nada comparadas con la rayita de tu sombra
ni con estas romanzas en todo muy superiores
a las páginas de aquellos odiosos ilusos libracos.

1 de marzo, 2002.

Hamlet

Anoche no pude dormir sin embargo pude soñar…

Yo, Hamlet el loco a quien nada le importa
sólo estoy loco por vos

El Castillo de Elsinor, el trono, la sucesión del trono
la sombra de mi padre, Gertrudis mi madre la puñalera
toda Dinamarca

para mí no son nada sin los moluscos de tu cuerpo;

Y de ser algo, sólo se trata de otra de las bagatelas
escritas por un tal William Shakespeare.

8 de abril, 2002.

Porta Ferrisa

Cuando leo los poemas de José Agustín Goytisolo
me siento muy cerca de su vida de su mundo de su casa
No se trata ni mucho menos que conozca al dedillo su vida
o su obra
Es más, sus libros unos cuantos que compré en Barcelona
se extraviaron en el departamento de mi rubia peruana
Incluso, no podría relatar nuestra borrachera casual
en una tasca en la Rambla de San Pablo ni tarea fácil
sería redactar una vaga reseña periodística sobre su poesía;

Aquí en Managua, muy cerca de la Porta Ferrisa
apenas retengo noticia de algunos hediondos bares
Tascas iluminadas por el copleo de su guitarra
junto a los amigos que llanos sin hipocresía alguna
admiraban los poemas escritos para Julia Grey
Y nunca fueron a la taberna de enfrente
jocosos ocurrentes labiosos a deslucir a su amigo José Agustín;

Ya ven
no es mucho lo que yo sé de su vida y su obra

Aun así
al releer los pocos poemas recopilados por Carmen Riera
me siento muy cerca de su casa
no porque él sea mejor poeta que los de Nicaragua
sino porque su amistad me parece más pura
en una ciudad más grande y más sucia que Managua.

02/04/04