Nuevo Amanecer

“Años de pasión”


Es el hermoso testimonio de una nicaragüense, Claudia Contreras, que de manera diáfana expone sus años de infancia en familia pobre pero unida por un gran amor y luego su experiencia de adolescencia y juventud coincidente con el triunfo de la insurrección popular sandinista, que logró derrocar una dictadura de casi medio siglo y abrir una nueva etapa histórica de profundas transformaciones sociales, económicas, políticas y culturales.
En este período la autora se forma como artista de teatro y se forja como ser histórico, contribuyendo a la construcción del nuevo orden y a la defensa del proyecto revolucionario. Años en que, efectivamente, sólo la pasión de los y las protagonistas iba a hacer posible continuar la entrega sin reservas de la que habían dado ejemplo centenares de personas que entregaron sus vidas y posibilitaron el triunfo; fue un tiempo en que efectivamente la imaginación llegó al poder y la creatividad era estimulada al máximo grado.
Habiendo conocido y compartido con Claudia la misión de la Brigada Cultural “Leonel Rugama”, que en 1983 recorrió los sitios de combate en el Norte y Occidente del país, tal como ella lo menciona en su libro, período en que se presentaba la obra de creación colectiva, “La Virgen que suda”, pude apreciar las cualidades de estos jóvenes artistas, de Claudia y sus compañeros, talentosos, versátiles, que integraron el Grupo de Teatro “Justo Rufino Garay”.
Claudia comparte en “Años de pasión” la vida interna de aprendices y luego de actores y actrices de teatro de su grupo y posteriormente la crisis que surge al comenzar lo que no queríamos aceptar, como fue el desgaste causado por la guerra contrarrevolucionaria, el paulatino desmontaje de la revolución, los errores y fallas de no pocos dirigentes, realidades estas últimas que infelizmente se repitieron en escala descendente.
Tita Ternura es el personaje que ella encarna en una nueva situación del país, ante una revolución inconclusa, programa al servicio de la defensa de los derechos de la niñez y de la adolescencia, también relatado por ella con una enorme autenticidad.
Pienso que la lectura de “Años de pasión” provocará diversos efectos. Para sus compatriotas y amigos solidarios del exterior será un revivir con nostalgia “los buenos años”; tiempo que tampoco estuvo exento de las frustraciones y desilusiones que acompañaron el desenlace del último acto del período revolucionario. Para otros será el relato ameno y emocionante de la vida de una muchacha en una singular realidad. Pero creo que serán nuestros jóvenes quienes obtendrán el mayor provecho de su lectura, ya que no pocos ignoran lo sucedido en la llamada “década de los ochenta” o algo peor quizás, que ignorar su propia historia, son depositarios de las frustraciones y de la amargura de sus padres, desconcertados y excluidos en un sistema económico y social que se nos ha impuesto como irreversible.
La integridad de su autora, su coherencia de la que puedo dar fe, se perciben en estas hermosas páginas con las que felizmente Claudia Contreras aún residiendo lejos de su país, aún con su gran nostalgia expresada al final de su testimonio, continúa aportándole a su pueblo, demostrando su temple, la vigencia de la ética en una realidad carente de ella, su auto-afirmación como mujer, trasmitiendo a sus propios hijos, su firmeza en los valores de justicia y solidaridad.
Abril 2006