Nuevo Amanecer

Antología Mayor


Mario Urtecho^PDespués de la monumental obra El siglo de la poesía en Nicaragua, el poeta y escritor Julio Valle-Castillo nos entrega la Antología Mayor de Salomón de la Selva, “mayor que todas las que han sido impresas desde su muerte en 1959”. De esta nueva obra, iniciada por JV-C en 1993, y concluida al finalizar 2005, recién ha sido publicado el primero de tres tomos, con el que la Colección Cultural de Centro América --con el plausible auspicio del Grupo Financiero UNO-- agrega a su magnífico inventario lo mejor de la obra de este “inmenso solitario” de la poesía nicaragüense, como alguna vez lo calificara Jorge Eduardo Arellano.
De la Selva es un personaje particular en el mundo literario de Nicaragua y América. Nació en León el 20 de marzo de 1893, y a los 13 años se marchó a Estados Unidos. Estudió en el exclusivo Williams College, donde luego fue profesor de español. Su primer libro de versos, Tropical Town and Other Poems, fue publicado en inglés en Nueva York, en 1918. Peleó en la Primera Guerra Mundial al servicio del rey de Inglaterra, siendo su experiencia bélica el tema de su segundo libro de versos, ahora en español, El soldado desconocido, publicado en México en 1922, e ilustrado por un grande: Diego Rivera.
Para JV-C, De la Selva es el primero que realiza una poesía propiamente vanguardista en México, el Caribe y América Central. Trae las dos poesías americanas en su mano o en su lengua: el modernismo hispanoamericano y la new american poetry, el imaginismo, en particular. Ignoró en su juventud y despreció en su madurez los ismos y escuelas europeas de vanguardia: futurismo, creacionismo, letrismo, dadaísmo y surrealismo. De Salomón se dijo que era de la vanguardia de los hombres comunes y corrientes, y no de la de los magos y pequeños dioses.
Y lo describe de cuerpo entero: “Poeta bilingüe, post modernista en inglés e imaginista en español; helenista por imaginista, culto y popular […] iniciador de la poesía negrista o de la negritud caribeña. Poeta testimonial, protestatario o de denuncia, conversacional, realista, prosaísta, narrativo y anecdótico refinado; tradicional e innovador, formal e informal. Arrancó de estructuras simples a las más complejas de la copla, del romance, del cantar al poema largo, del verso al verso libre y al versículo, del soneto en inglés al poema polimétrico. Toda esta diversidad de formas, direcciones, motivos y funciones del poema, de la poesía y del poeta, simultáneamente planteados y cultivados, no hacen más que ratificar la índole vanguardista, aún más, moderna, de Salomón de la Selva.
De la Selva presidió la modernidad a nivel continental. Desde joven viajó y se radicó por temporadas en México, Centroamérica y el Caribe. Careció de incidencia en el proceso literario nicaragüense. Durante los cuatro años que residió en Nicaragua (1925-1929) se dedicó al sindicalismo, al periodismo sandinista, y anti-intervencionista, manteniéndose distante del grupo juvenil vanguardista que ya tenía resonancia en el país.
¿Por qué tal distanciamiento con esos “adolescentes, casi jóvenes, revolucionarios, iconoclastas, cosmopolitas, y a su vez, conservadores, oligarcas?”. En 1925, con 32 años, De la Selva ha conocido mundo. Ya combatió en la I Guerra Mundial; participó con otros intelectuales --incluida Gabriela Mistral-- en la gran cruzada cultural de la revolución mexicana; ya publicó dos libros y ha estado en primera fila de los poetas norteamericanos, ubicado en sitial de honor por el antologista Mr. Braith Waite en 1915. Además, es socialista. Es pues, a su llegada a Nicaragua, un big leager.
En cambio, los representantes de la Vanguardia están celeques todavía. Manolo Cuadra y Luis Alberto Cabrales tienen 23 años. José Coronel Urtecho es un mozalbete de 19 años, y está en Estados Unidos, de donde regresó en 1927. Pablo Antonio Cuadra y Joaquín Pasos rondan los 13 y 11 años respectivamente. Quizá por sus ocupaciones o por la entonces naturaleza conservadora y oligarca de estos jóvenes, Salomón no se les acercó. Ellos tampoco lo hicieron. Es más, ni lo conocían ni habían leído sus obras. Quizá eso ratifique el cognomento de inmenso solitario.
Coronel Urtecho, capitán de la banda vanguardista, declaró: “La verdad es que entonces le conocía más que por su fama de poeta que por su poesía. En ese tiempo la poesía casi no circulaba en Nicaragua. [...] Yo mismo, por ejemplo, no podría decir si ya había leído algún poema de Salomón y mucho menos cuál. Tampoco pude entonces conocerlo personalmente”. Tampoco debe descartarse el aspecto político, pues mientras De la Selva lucha contra la intervención, Manolo Cuadra, integrado a las filas de la Guardia Nacional, combatió contra Sandino y participó en su asesinato.
De la Selva maniobró en la política mexicana con el Grupo de Jalapa, llevando a Miguel Alemán Valdés desde la gobernación de Veracruz (1936) hasta la Presidencia de la República (1946-1952). Del poeta se decía que era la eminencia gris y el poder detrás del trono. Paradójicamente, participó en el inicio del desmontaje de la revolución mexicana, adoptando y asumiendo posiciones políticas contrarias a las sustentadas anteriormente. El revolucionario terminó pensando y actuando como la nueva clase política o burocrática mexicana: pagano, gozador de la carne, el buen vino y la buena vida. Falleció en París en 1959, siendo embajador del gobierno de Luis Somoza.
Su Antología Mayor contiene poemas de: Tropical town and others poems (1918); El soldado desconocido (1922); Evocación de Horacio (1948-49); Canto a la independencia nacional de México (1955); Evocación de Píndaro (1957); Versos y versiones nobles y sentimentales (1957); Lira grœca (1957-58); Acolmixtli Nezahualcóyotl (1958) y Poemas dispersos (1917-1954).
Con seguridad esta Antología Mayor nos permitirá a muchos conocer a ese inmenso solitario que escribiera: “El héroe de la guerra es el Soldado Desconocido. Es barato y a todos satisface. No hay que darle pensión. No tiene nombre. Ni familia. Ni nada. Sólo patria”.
urtecho@yahoo.com
Managua, mayo 2007