Nuevo Amanecer

La herida en el sol

Poesía contemporánea centroamericana (1957-2007). Selección, introducción y notas de Edwin Yllescas Salinas. Universidad Nacional Autónoma de México, 2007.

El Programa Editorial de la Coordinación de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México acaba de publicar (como parte de una colección dirigida por Marco Antonio Campos), un libro crucial para el registro bibliográfico de la poesía y las poéticas centroamericanas de nuestro tiempo.
Se trata de una antología cuyo título sugiere y sublimiza muchas cosas: “La herida en el sol. Poesía contemporánea centroamericana (1957-2007)”. La selección de los poetas, el prólogo introductorio y las anotaciones del libro estuvieron a cargo del escritor nicaragüense Edwin Yllescas Salinas.
Significativamente (y es seguro que no por inclinaciones localistas si no por el estricto peso de las poéticas en cada nación), el número de poetas nicaragüenses es el mayor de la antología: doce de Costa Rica, nueve de El Salvador, seis de Honduras, cinco de Guatemala y ventidós de Nicaragua.
Yllescas recuerda que desde hace varias décadas, “quizá desde los años cincuenta”, no se publicaba una nueva y amplia muestra de la poesía centroamericana en un solo tomo. Y respecto a su trascendencia se atreve a apostar con confianza: “Sólo el tiempo lo confirmará, pero muchos de los nombres que aquí incluimos son las generaciones de cambio en sus respectivos países, y sus poemas son los nuevos frutos de oro de ese relevo generacional”.
Los poetas seleccionados de Nicaragua son, en orden cronológico descendente: Octavio Robleto, Horacio Peña, Iván Uriarte, Luis Rocha, Francisco Valle, Fanor Téllez, Julio Cabrales, Vidaluz Meneses, Beltrán Morales, Francisco de Asís Fernández, Ana Ilce Gómez, Gloria Gabuardi, Gioconda Belli, Álvaro Urtecho, Anastasio Lovo, Julio Valle-Castillo, Yolanda Blanco, Fernando Antonio Silva, Erick Aguirre, Milagros Terán y Pedro Xavier Solís.
De acuerdo con el prologuista y selector, esta recopilación arranca con los poetas nacidos a partir de 1930 que actualmente se encuentran en actividad, y aunque algunos ya han fallecido, “su obra tiene plena vigencia”. Es decir que la selección comprende lo que él llama “las generaciones 50, 60, 70 y 80”. Sin embargo, aclara que, bajo ningún punto de vista, eso significa que ésta sea la única poesía contemporánea en Centroamérica.
“Los novísimos poetas pueden considerarse víctimas del compilador”, afirma Yllescas, pero deja claro que las razones para ello fueron muchas. “Baste con una sola –añade-: su número, calidad y cantidad requería de varios tomos similares al presente”.
Según Yllescas, en todos los casos, es decir en los cinco países, se trata de poetas en plena madurez. “Para ellos, los “ismos”, tan de moda en la primera mitad del siglo XX latinoamericano, han quedado atrás. Todos se identifican por una definitiva vocación de cambio. Se enfrentan al poema con plena autenticidad y rigor y se hallan enteramente alejados de la verborrea “poética o poetizante”.
En su opinión estos poetas tematizan “un mundo personal lúcido, hiriente, lúdico, irónico, desconsolado y, no pocas veces, se adentran en la oscura región del encuentro y el desencuentro amatorio o miran hacia la blanquecina candileja de la muerte. Sus poetas, mujeres y hombres, también son poesía fresca, pintura reciente, flor del día, cada uno con una voz única e inconfundible”.
La apuesta es que la lectura de esta antología haga evidente al lector que “la poesía centroamericana entra, entró orgullosamente al Tercer Milenio con las cuentas claras y un capital poético tan sólido como el de sus pares latinoamericanos o del mundo de habla castellana”.