Nuevo Amanecer

RETRATO DE JOSÉ MARÍA VALVERDE


Quiero que este soneto le recuerde
al muchacho olivar José María,
niño de noche extraviado en el día,
que nunca en la memoria se me pierde.

Cierto que su distancia me recuerde,
pero guardo su voz y su poesía;
desde su extremadura hasta la mía
fluye en mi selva verde su val verde.

Lo vuelvo a ver al manso tempestivo
con la plaza de su alma y su torero,
toro de Dios como enterrado vivo.

Prieto lucero y previo americano,
todo perfil, altura y cuerpo entero,
y este retrato firmo con mi mano.

José Coronel Urtecho