Nuevo Amanecer

"Hasta siempre José María, si ves a Sandino salúdalo de nuestra parte"


Así rezaba la pinta en una pared de Barcelona el día del funeral de José Ma. Valverde. Si él vivió, tal y como deseaba Leonel Rugama, como los santos, probablemente se haya reencontrado con Sandino, Jorge Navarro, Eduardo Contreras o el mismo Rugama y ahora mismo juntos estén haciendo diabluras.
La relación que Valverde tuvo con Nicaragua fue una parte sustancial de su vida y así lo evidencia la exposición que en homenaje a los diez años de su desaparición se exhibe en Barcelona estos días.
Una relación que comenzó siendo poética, cuando en la década de los cuarenta se dejó conquistar por los versos platicones de Coronel Urtecho -influencias que según las palabras del propio Valverde hicieron que su poesía se hispanoamericanizara- y que acabó siendo política, militante y solidaria con el respaldo incondicional que siempre dio a la revolución sandinista. Dan testimonio de estos vínculos las cartas de Pablo Antonio Cuadra – con el dibujo de un jaguar como membrete del folio de papel dedicado a José Ma.-, los manuscritos del soneto que Coronel le escribiera, el poema-contestación de Luís Rocha y las fotos de la visita que hiciera a Managua con su mujer, Pilar Gefaell, en noviembre de 1986; y que el gobierno nicaragüense aprovechara para entregale la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.
“Este hubiera sido un buen momento para morirse” dijo entonces al recibir lleno de satisfacción un galardón, entre muchos otros recibidos, que lo llenaba de orgullo.
Se ha dicho estos días, en los diversos actos realizados en recuerdo suyo, que Valverde focalizó su compromiso con los pobres del mundo en Centroamérica y de una manera especial con nuestro país. Tal y como él mismo diría de nosotros, un temblor de corazones que es absolutamente recíproco:

“… querría que se dieran cuenta de que Nicaragua es allá noticia diaria, obsesión continua, que es la piedra de toque que pone a la luz muchos corazones con sólo pronunciar su nombre.”

Mariantonia Bermúdez.