Nuevo Amanecer

Cumpleaños


Estar de cumpleaños, es la ocasión en que culmina la suma de segundos y horas, cuando el ciclo de ciento sesenta y cinco días se agota en la fecha que a uno le marcó el calendario al nacer. El día de ipegüe que recibimos cada año bisiesto, nadie lo toma en cuenta. Es tan poco, que tendríamos que vivir cien años para, al final, sumar apenas veinticinco días extras vida.
Y el implacable Cronos que nos resta todo en segundos, horas y días, hasta cuando volvemos a la nada de donde venimos. Luego, Cronos se desatiende de esa su labor con nosotros, y algunos de nuestros deudos la continuarán para mientras les borra la cuenta a ellos también. Entonces, Cronos se encargará de hacer eterno el olvido.
La vida de un periódico es otra cosa. El periódico no tiene vida autónoma, de fuera le llega su ser y su quehacer y vivirá cuánta voluntad pongan en ello su periódico matriz, su director, sus colaboradores y sus lectores. Cronos le ha contado veinte y seis años a Nuevo Amanecer Cultural, como portavoz de El Nuevo Diario en el ámbito de la cultura, pero cuenta con la voluntad de todos para vivir sin plazo fijo. En esto, ya no es sólo Cronos quien decide.
Lo decidirá la voluntad de seguir haciendo del semanario reflejo, receptor y transmisor de la creatividad de los nicaragüenses buscando integrarse con todo el mundo cultural en una sola gestión humanística. No cultura de elite ni la pretensión de elite hacia la cultura, sino orgulloso de hacer labor cultural tratando de ser digno y fiel al distintivo de NAC: “Darío y Sandino: Universalidad e Identidad”. Uno sin el otro sería elitismo sin nacionalismo o nacionalismo elitista, inadmisibles en las expresiones democráticas de la cultura que NAC recoge cada semana.
En sus páginas se lee a los poetas mayores y menores, las reseñas de los libros de autores de todas las tendencias; la información sociológica junto a las opiniones de intelectuales acerca de sus propias obras o sus comentarios sobre la actividad creadora de otros; a narradores, lingüistas e historiadores que aquí se expresan con libertad. A la obra de los pintores pertenecen las páginas de NAC –comenzando por su portada—, como si fuera una exposición permanente suya, sean de la escuela que sean.
Imposible omitir el hecho de que NAC ha contado con un Consejo Editorial integrado por los intelectuales de obra cimera en la cultura nicaragüense y de la poesía en particular:
José Coronel Urtecho, poeta, historiador, maestro, y quien –adversidad de nuestra cultura—, Cronos ya cumplió su labor con él, pero con quien ni siquiera comienza su cuenta hacia el olvido.
Claribel Alegría, recién homenajeada en Granada, España, por su obra poética y su singular condición de ser la única alumna viva del Premio Nobel de literatura, Juan Ramón Jiménez.
Ernesto Cardenal, poeta y escultor con gran reconocimiento internacional, en él, en su obra, se personifica la universalidad y la identidad de Darío y Sandino.
Fernando Silva Espinoza, versátil, y de primera. Su labor creadora abarca la poesía, la novela y el cuento; además, es lingüista y dibujante.
Julio Valle-Castillo, de quien se puede omitir su actual cargo de Director de Cultura y nadie lo notaría; lo opaca su obra como poeta, novelista, pintor, ensayista y autor de una obra antológica.
Ernesto Castillo Martínez, escritor, jurista, historiador y profesor universitario.
Luis Rocha Urtecho, poeta, intelectual comprometido, fustigador irónico de los renegados de la justicia.
Y este su humilde servidor, cuyo mérito es haber llegado al Consejo Editorial de NAC, cuando Cronos comienza a cansarse de llevarle la cuenta.
Queda constatado, que NAC no sólo es un cumplidor de años; lo es también de su misión y de su compromiso con la cultura creada libremente y sin prejuicios.