Nuevo Amanecer

Poemas


Noche Oscura

Oigo, sin sueño, aullar sirenas:
ahí está el mundo, extraño, todo
de sonámbulos fatigados,
de costumbres de hambre y hastío.

He visto al conductor del Metro:
va y viene, va y viene, sin día,
no sé cuántas veces, y todo
por su familia y por un trago.
Y el gran abogado lo mismo,
y el reluciente financiero
dan a sus norias: no lo harían
sin un cheque, leve y potente.

De qué nos sirven las estrellas
y el balbuceo metafísico,
y los crepúsculos, y el arte,
colgado, impreso, estereofónico.

Hay gente y gente en horizontes:
un temor me acosa, y peleo
con él a fuerza de decirlo:
los pobres miles de millones,
si se cumplen sus esperanzas,
¿sólo serán lo que otros somos?
Me aferro a los buenos, los héroes,
los que cayeron por los pobres
y los justos que nadie mira;
a la mujer que quise y quiero,
las promesas de luz que rasgan
esta noche que nos sofoca.

Pero me canso con el tiempo,
sé que así se acerca mi muerte,
y pregunto hacia la tiniebla:
¿por qué nos has abandonado?

José María Valverde

Desde Montevideo
otoño, 2006

Hace años que lo vengo escuchando
Andan diciendo que José María murió.
Yo no lo creo.
Yo no lo quiero creer.
¿José María se fue y se llevó
su generosidad,
su solidaridad, su pudor?
¿Este hombre que vivió avergonzado
de su extraordinario talento?
¿Y nos dejó solitos
entre tanto egoísmo,
mezquindad,
fanfarronería?
¿Solitos entre tantos que viven exhibiendo
su extraordinaria mediocridad?
Dios no lo permita
Y si lo permite
Que el Diablo lo impida.

Eduardo Galeano

Abril del 2006.