Nuevo Amanecer

El Nica Mojado


El doctor Ramiro Abaunza Salinas sabe muy bien las penurias de la ruta del exilio, máxime cuando se viaja “de mojado”: los peligros del viaje, el hambre y la humillación; así como el dolor que causa la condición de extranjero en patria extraña. Así lo manifiesta en su más reciente obra: “Santos Ferrufino. El Nica Mojado”, en la que el personaje principal en realidad tiene como nombre inicial Santoral al Reverso, que era la frase que estaba al final de la página del Almanaque Bristol, en donde el borracho de su padre la encontró al buscar un nombre para su hijo.
Abaunza Salinas, León, 1931, refleja en esta novela vivencias sobre los últimos treinta años de la historia de Nicaragua. Ejemplo de esto, es que el Mahajariche Gondra --personaje en quien recae la parte mágica o surrealista de la obra-- llega a Nicaragua para cumplir la misión de enseñar la espiritualidad budista al protagonista Santos Ferrufino, natural de Poneloya, León, y su llegada precisamente coincide con la víspera del terremoto de Managua de 1972.
Gondra regresa siete años después, cuando el pueblo está por derrocar a Somoza, y su tercer y último viaje es diez años más tarde, cuando se vive el fin de la Revolución Sandinista.

En esta historia real que vivió Nicaragua se mueve Santos Ferrufino relacionado con “la otra historia” con la del lluminado, que es él mismo, en donde Santos es mágico a veces cuando él necesita librarse de las vicisitudes en su travesía de la ruta hacia el exilio y en su vida en general. Santos, el Iluminado, quien es buscado para que fuera indoctrinado y líder en su comunidad, después de muchas vicisitudes, encuentra el camino del bien y de la salvación.

En la obra se reflejan las ansias de libertad y la liberación del protagonista. Es la historia de la realidad ocurrida en nuestro país, ante la salida masiva de muchos nicaragüense hacia EU o cualquier otro país, ante una revolución en laque no creían y que repudiaban. Pero también encontramos un verdadero tributo a nuestra bella Nicaragua al hacer un inventario completo sobre el supuesto momento de la creación de las bondades naturales que poseemos:

“Brama, el Creador, debió haber estado con ganas de bromear cuando distribuyó los elementos geográficos de ese maravilloso país. Inicialmente le plantó 17 volcanes activos… en una cordillera, que era la última estribación de los Andes hacia el Norte. Demasiado fuego --se dijo-- apagando con un solo gesto de su mano poderosa algunos de los ígneos cráteres y llenándolos de agua azul y cristalina para formar otras tantas lagunas… le puso bosques umbríos, llanuras alfombradas de verde, orquídeas multicolores y multiformes y árboles que en diferentes épocas del año se cubren de flores amarillas, rojas o blancas… Para reflejar los humeantes conos, los bosques, los pájaros y las bestias salvajes puso dos enormes espejos de cristal azulado, lleno de islas, ínsulas de variados tamaños y formas: de ocho, de reloj de arena, con dos volcanes una de ellas…” (Pág.55).