Nuevo Amanecer

Chepe, menudo peluche


Chepe, despierta, Chepe.

(Él dormía como osito).

Chepe, menudo peluche, aquí estoy.

(La voz lo despierta y abre sus ojitos redondos.
La casa está oscura, invadida de silencio
o de sonidos de sueños).

—Chepe, ¿te acuerdas de mí?
Soy quien te llevó a la nueva casa
la mañana de noviembre, cuando los meteoritos
construían encantos infantiles.
Andaba buscando un motivo mágico,
quizá una promesa más allá de lo aparente.

(Sentado lo escuchaba y quería verlo).

—¿Te acuerdas ahora, espíritu juguetón, de mí?
Escucha mi voz rondar,
la casa aún conserva mi olor, mis huellas;
escucha la brevedad del instante
y los amaneceres amados con sus estelas.

(Sonríe. Con sus manitos
acaricia el rostro de viento fresco).

—Desde la distancia he llegado,
cruzando el Atlántico de mis vigilias,
buscando aún el detalle que irradie el recuerdo
y penetre en las venas afligidas.

“Sé que la niña ha olvidado tu presencia,
que ha preferido el frío y la soberbia
de los nuevos juguetes que no sienten,
tirándote al rincón de las cosas inútiles.

(Chepe solloza e inclina su cabecita,
lágrimas explotan y resplandecen
con Luna estremecida).
—Chepe, menudo peluche,
no te rindas, vence el abandono,
no olvides que hay juguetes de siempre,
que jamás se desprenden del alma.

“Aunque te tiren, quédate ahí,
como sueño encendido queriendo jugar.

(Luces en su rostro y una sonrisa de Navidad).

—Reuniremos fantasías, inventaremos locuras
que estallen al despertar, y volverá el dulce
junto a su asombro por el hallazgo:
el color del vuelo y la alegría con su aroma.

(El gato en guardia y el pregón madrugador).

—La madre ha despertado extrañada,
siente en su piel mi presencia, este aliento
respirándolo, mientras su vientre palpita
y la niña sonríe en este sueño.

“Vuelve a tu rincón, menudo peluche,
aguarda su abrazo, el beso dormido
en su pecho, y alégrate, que animada a ti,
ha de levantarse y crecer cantando.

Barcelona, España.1999.