Nuevo Amanecer

Cuentos completos de Rubén Darío


Cuando se habla de los “cuentos completos” de Rubén Darío, es lógico suponer que se habla de aquellos textos narrativos relativamente cortos que dejó dispersos el escritor nicaragüense en distintas publicaciones hispanoamericanas, teniendo en cuenta también –por qué no- los que él mismo incluyó en Azul… y en otros libros de poesía, así como otros que sus bibliógrafos han tomado de sus libros para agregarlos a las distintas ediciones póstumas que hasta ahora se conocen de sus cuentos. Pues bien, recientemente llegó a nuestras manos la más reciente edición de sus Cuentos completos, anotada y actualizada con diez nuevos textos por Jorge Eduardo Arellano, que acaba de ser publicada por la editorial Anamá, y se encuentra a la venta en la librería El Parnaso, frente a la UCA.
Su lectura y el esfuerzo de investigación de sus recopiladores nos puede llevar a pensar en la presunta falta de interés del escritor por reunir y publicar sus cuentos con la misma organicidad, coherencia y meticulosidad que lo hizo con su prosa ensayística (y ya no se diga con su obra poética) Esto quizás se deba a que, como lo han señalado diversos historiógrafos hispanoamericanos, hasta ya bastante iniciado el siglo XIX, el cuento era practicado o ejercido en Hispanoamérica sin considerar suficientemente su importancia, o bien, no era plenamente considerado un género “con personalidad propia”.
En la nota introductoria a esta reciente edición de Anamá, Arellano apunta que los primeros volúmenes de cuentos de Darío fueron publicados póstumamente en 1918 y 1924. La primera publicación reunía cinco cuentos y la segunda diecinueve, pero la primera edición del Fondo de Cultura Económica de México que recogía sus Cuentos completos (1950), los incluyó y agrupó con ellos un total de 77.
Algunos años después, los nicaragüenses Edelberto Torres y Ernesto Mejía Sánchez divulgarían el hallazgo de tres nuevos cuentos (Huitzilopoxtli, Historia de mar y D.Q.), a los que se agregaría el descubrimiento y publicación de otros dos (El cuento de Martín Guerre y Caín –fragmento de novela-), por el uruguayo Roberto Ibáñez. Lo mismo haría después el argentino Pedro Luis Barcia con Paz y paciencia, Pierrot y Colombina y Cuento de año nuevo.
Luego, el mismo Arellano, junto a José Jirón Terán, darían a conocer en 1984 el cuento Primera impresión, publicado por primera vez en una revista de León, Nicaragua, en 1880.
Estos nueve cuentos enriquecerían la edición de los Cuentos completos publicada por la Editorial Nueva Nicaragua en 1994 y reimpresa en el 2000, bajo la coordinación de Julio Valle-Castillo. Pero en 1991 Arellano había hecho otro descubrimiento: La pluma azul, un célebre cuento dariano también publicado originalmente en Nicaragua.
Aunque sin detallar los posibles motivos, Arellano subraya en su nota introductoria que este texto no fue incluido en las ediciones de la Nueva Nicaragua coordinadas por Valle-Castillo, así como tampoco detalla posibles razones (aparte de la ausencia de Mejía Sánchez) por las cuales el Fondo de Cultura Económica de México no incluyó ninguno de los textos descubiertos después de 1950 en sus posteriores ediciones de los Cuentos Completos (1983, 1988, 1994).
Al finalizar el siglo, pues, la cantidad de cuentos “completos” de Darío, reunidos y publicados por sus bibliógrafos, llegaba a 86. Pero en esta edición de Anamá, Arellano ha agregado, además de La pluma azul, nueve textos más, identificados como cuentos y recogidos por Ibáñez, José María Martínez, Seluja Cecín y por el propio Arellano, con lo cual la cifra queda así en 96.Quizás sea bueno sugerir a Arellano la inclusión, en nuevas ediciones, de Amar hasta fracasar, un cuento corto en el cual se suprimen todas las vocales, con excepción de la “a”, aunque Darío, en el mismo texto, adjudica su autoría a un escritor desconocido, lo cual podría ser también un juego quijotesco o, en todo caso, una legítima reproducción literaria.
Por otra parte, en la bibliografía de esta recopilación (inciso “A”: Ediciones de los cuentos de Darío), Arellano no incluye La ninfa y otros cuentos raros, publicado en Managua por Distribuidora Cultural en ediciones del 2001 y 2005, y cuyo estudio introductorio, selección y notas estuvieron a cargo del escritor Franz Galich. También considero oportuno, a partir de esta nueva y exhaustiva edición de Anamá, hacerse de nuevo algunas preguntas respecto a los límites del género (en el contexto histórico del modernismo y en el actual), precisamente partiendo de los diversos criterios con que algunos de estos investigadores procedieron a incluir como cuentos algunos textos que, de acuerdo a ciertos cánones, a lo mejor no lo son, como algunos fragmentos de novela o simples textos de opinión, que a pesar de haber sido escritos por Darío, carecen de ciertos elementos invariables que le dan a un buen cuento su atmósfera peculiar y su calidad de obra de arte.