Nuevo Amanecer

El tema que más me ha preocupado es el de la identidad nacional


Julio Escoto es uno de los novelistas e investigadores más destacados de Honduras y Centroamérica. Su novela Madrugada está considerada (cuenta con dos ediciones) una de las más ambiciosas de nuestra región. Ha sido Director del Departamento de Letras de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, del programa de Asuntos Culturales del CSUCA. Ha obtenido premios como el Froylán Turcios, el Ramón Rosa, el Gabriel Miró de Cuento, en España, entre otros. Ha publicado, entre otros: La balada del herido pájaro y otros cuentos, El árbol de los pañuelos, José Cecilio del Valle: una ética contemporánea. Julio Escoto nos brindó una entrevista en exclusiva para el Nuevo Amanecer Cultural, en la cual abordamos diversos temas desde la literatura hondureña actual, hasta aspectos de los estudios culturales.
CM: Desde su óptica como novelista o investigador, explíquenos un poco el panorama de la literatura hondureña actual.
JE: Lo que está sucediendo en estos momentos, en Honduras, es un proceso de relevo de las generaciones, principalmente una generación mayor, tal es el caso de personalidades como Oscar Acosta o Ramón Oqueli, quien acaba de fallecer, así como el relevo de la generación de los cuarenta y cincuenta. En lo que refiere a este fenómeno, se está dando una particularidad sui géneris en que la nueva generación es menor hasta treinta años con respecto a la generación que está sustituyendo. Podríamos decir que esta generación se está concentrando básicamente en la poesía. Tal es el caso de gente como Lety Elvir, Waldina Mejía, Claudia Torres, entre otras. Pero también se puede mencionar a Fabricio Estrada.
CM: Maestro, ¿cuál sería, como observador o como estudioso, su nota analítica en lo que respecta a esta generación?
JE: Para mí, ésta no es una generación dura, conflictiva, fuerte ni parricida. Tal y como generalmente son las generaciones. Yo la veo como una generación tranquila. No nos está proponiendo proyectos audaces ni utópicos.
CM: ¿A qué atribuye usted este fenómeno?
JE: Quizá un poco de cautela, después de ver los fracasos de nuestra generación. Da la impresión que ellos están un poco más a la defensiva. En lo que a mí respecta, me hubiese gustado que fuese una generación dura y parricida, pero en fin, cada país tiene sus propios procesos. En sentido global, me alegra que esta nueva generación tenga un dominio muy bueno de las técnicas, de los modos de hacer poesía, incluso mejor que la nuestra.
CM: Partiendo de esto, ¿cuáles serían los temas que le preocupa a esta nueva generación?
JE: Interesantísima la pregunta. Hay dos temas básicos: el tema personal, temas muy vivenciales, una angustia, no la angustia europea, sino una muy nuestra marcada por la angustia de ascender, no en lo social, sino en lo literario. Al menos yo los veo muy preocupados por ello. Ellos sienten que a estas alturas deberían de haber mayores oportunidades culturales, tanto de publicación, así como de proyección de las obras. El segundo tema sería la participación de ellos en lo que respecta a la politicidad. Ellos están preocupados por los llamados avances macroeconómicos, avances que no llegan a la población.
CM: Entonces, ¿no hay una evasión de la realidad en estos jóvenes?
JE: No. Del todo no, ellos buscan la incidencia a través de otros medios, ya no por los tradicionales a los que estábamos acostumbrados. Ellos no evaden su compromiso.
CM: Pasando un poco a su obra, ¿cuáles son los temas que por lo general le han preocupado y cómo ha venido conformando esta obra?
JE: Yo ya tengo muchos años de estar publicando libros y de bregar por los campos de la cultura. Sin embargo, por cierto proceso de delimitación de los intereses, yo me enteré que no tenía capacidad para poetizar y no intenté escribir poesía. Los dos campos en los que me he concentrado son la narrativa y el ensayo. En la narrativa he priorizado la novela. Puedo identificar que el tema que más me ha preocupado es el de la identidad nacional. Es decir los temas históricos.
CM: Un tema muy espinoso y muy en boga. ¿Cómo ha hecho para tratarlo, para llegar quizá a conclusiones desde la novela?
JE: Para tratar este tema, estudio, investigo, saqueo si se quiere elementos históricos para conformar esto que hoy se denomina la Nueva Novela Histórica, sobre todo en Latinoamérica. Esencialmente el tema de la identidad como región, el qué somos, qué hacemos y otras tantas preguntas aún inconclusas, es lo que más me preocupa abordar en mi narrativa y en mis ensayos.
CM: Según la crítica, su novela Madrugada es una de las más importantes escritas en los últimos tiempos en la región, y aborda esta temática desde diversas ópticas, explíquenos un poco.
JE: Pues sí, en esta novela traté de abordar la identidad desde una óptica mucho más ambiciosa. Exploré mucho en la historia. En esta obra realizo un repaso de situaciones dramáticas dentro de nuestra historia partiendo de la Conquista, pasando por los pasajes de piratas, la guerrilla moderna, las guerras civiles, entre otros. La obra, podríamos decir, abarca desde la Conquista hasta los años noventa, como podés notar es totalmente ambiciosa.
CM: ¿Cómo la recibió la crítica?
JE: La novela apareció en 1995 y se tiraron 1500 ejemplares que se vendieron en 7 años, lo que me dice que la novela no fue aceptada. Quizá incomodaba lo inmenso: más de 600 páginas apretadas. Una vez que se agotó la edición, decidí no volver a publicarla, pero algunos de estos ejemplares llegaron a críticos en el exterior y éstos la empezaron a criticar muy bien. Gente muy seria como Seymour Menton habló bien de ella, lo que causó el fenómeno de que en Honduras se empezara a pedir la novela. Por ello, se imprimió en este año y ahora sí se está moviendo.
CM: ¿Cuáles serían sus influencias?
JE: Bueno, todos los del boom: John Steinbeck, Alejandro Dumas, entre otros.
CM: Me llama la atención que en la contraportada de la novela se le denomina ensayista en estudios culturales. ¿Cómo se maneja esta disciplina en su país?
JE: Yo me incliné en este campo a partir del estudio de mi maestría. En Honduras, estos estudios están en boga debido a que se está indagando el proceso cultural en un sentido amplio. Antes estaban dispersos y ahora se están tratando de unir principalmente desde la antropología y la arqueología. Estamos buceando en las ruinas, como diría Foucault. Estamos leyendo la cultura desde otras ópticas un poco con temor, debido a la novedad de la disciplina. Éste se está dando específicamente en las universidades.