Nuevo Amanecer

“Hipotenusas perfectas y calculables”


Poeta Luis Rocha:

Un día de éstos, el 8 de diciembre, estaba en la Internet buscando el nombre de unas viejas canciones de la Celia Cruz. Casualmente, me topé con Marianela Corriols que ahí estaba escrito como Marianelle. Leí el poema que aparece bajo su nombre, no porque ella fuera nicaragüense sino más bien porque, sin intención suya o mía, el poema me capturó, digamos con violencia inusitada. Una esquina de mi mirada deslizó sobre líneas que no buscaba. Mejor dicho, mi mirada dio un paso providencial sobre un verso de oro. Ahí estaba Geometría de la mujer. Realmente me devoró, me trituró, me martajó. Hizo conmigo lo que Oliverio Girando, hispanista profundo pero corto de imaginación, le atribuye a los amantes. ¡Negra, me olvidé del azúcar morena! ¡Qué me importaban los años cancioneros de la Celia! Leí 30 veces las cuatro estrofas del poema. ¡Qué cosa más tremenda! ¡Venenito concentrado! A su lado, el salaz de Boccaccio es nada. Nadita de nada. No pasa de acre gelatinosa chirle olisca sustancia. El manual de las insinuaciones, de Karl von Papen, a su lado, es simple devocionario, libro de horas, cantigas de Clemente II. En las horas del amanecer ningún poema ha tocado mi entendimiento corporal con los nudillos provocadores de esas estrofas. Creí que me había equivocado al copiarlo en el disco duro. A lo mejor se me había corrido el ratón loco. A lo mejor ese no era el poema vislumbrado con el rabillo del ojo. Tres veces volví al mismo portal. Nada. No había ninguna equivocación. El poema estaba ahí. Sin ruidos diurnos seguía penetrando la clara luz de mi entendimiento. Me censuré, irritante, no conocerlo desde hace por lo menos, 300 años. Me hubiera evitado escribir muchas tonterías. Recordé que en mi librero tenía Mujer Luna, el único libro que le conozco a Marianela. No lo encontré. Eran las 4 de la madrugada. Hoy es 9 de diciembre de 2005. Debo decir para consuelo mío que en la página número 39 hallé una enorme marca anclada en Geometría de la mujer. Una fugitiva nota al calce, dice: «como el Madrigal de Gutierre de Cetina, este poema cruzará los siglos». Ahora los reconcomios recayeron sobre el apagón de mi retentiva. Yo tengo en la cabeza una galería de poemas favoritos. Allí están… los que están. Entonces cómo pude olvidar esa perlita. ¿Sobresaturación del HD? No lo creo, aunque podría ser; todos los días leo dos o tres magistrales poemas de la literatura hispanoamericana. ¿Será que una con otra se olvidan las mejores cosas que uno ha leído? Creo que más bien, se trata de lo tan nada que conozco a Marianela. Siempre he creído que uno debe avivar la autofijación del poema. Ayudarle a su evocación. Hasta ahora no he encontrado mejor mecanismo que conocer la vida y milagros de los autores. La lectura de Villon se disipa sin saber quién fue Villon el villano. Sin conocer la historia de Cissy la vivaz, Raymond Chandler se queda extraviado en las tristezas de Bay City. De Marianela había oído decir que es médico radicada en Matagalpa. La contraportada de su libro (cofrecito de sorpresas) publicado en 1995 indica que su nombre completo es Marianela Corriols Molina, nacida en Estelí en 1965; ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Leonel Rugama, edición 1985. Datos que, desde luego, en nada para nada influyen la calidad del poema, pero contribuyen (como ya lo dije) a su rápida ubicación. Hasta aquí los hechos. Recuperada la confianza y el sosiego de la recordación, te adjunto ese nuevo tratado de geometría que los caldeos, tan sabios, severos y sibaritas, nunca imaginaron. Leerlo con cuidado evitará que otros escriban disparates. Eso es todo.

GEOMETRIA DE LA MUJER

Marianela Corriols

Soy mujer
Redonda como el Universo
Pirámide que desconoce sus secretos
Triangular en algunas partes
con hipotenusas perfectas
y calculables
por cualquiera de mis lados

Soy mujer
Cuadrada y terca cuando de vos se trata
Pentagonal cuando planeo
la más secreta de mis armas
Soy mujer-Lineal
la distancia más corta
entre tu todo y tu nada

Soy Mujer Punto
tal vez de tus referencias.