Nuevo Amanecer

Esperanza Román: “Un faro en la voz”


Su formidable voz, que se reveló en precisa intuición y desbordó en fructífera imaginación, hizo de la escena radiofónica y teatral nicaragüense una costumbre para el oído y desarrolló un buen gusto al difundir el conocimiento de las obras de los grandes maestros de la literatura universal, así fue en vida, la actriz Esperanza Román.
En entrevista con el “Nuevo Amanecer Cultural”, del cual es miembro de su Consejo Editorial, el poeta Julio Valle_ Castillo, Director General del Instituto Nicaragüense de Cultura, recuerda con admiración que doña Esperanza Román fue una estupenda primera actriz radial, que contribuyó con grandes méritos en el desarrollo de la radionovela y destacó con singular eficacia en el teatro nicaragüense.
“Esperanza Román fue una mujer perseverante y una trabajadora de tiempo completo, entregada a su vocación símbolo, como fue su paso por la radio nicaragüense en su época de oro. Nunca decayó su ánimo ni su fuerza histriónica, pese a las limitaciones técnicas, las que eran superadas con audacia y tenacidad para hacer con precisión los efectos de “un galope de caballo”, así como realizar con eficiencia las transiciones entre espacio y espacio, toda una maravilla, en la que ella colaboró con ingeniosidad, y algo que no hay que olvidar, es que en esos días las transmisiones de las radionovelas eran completamente en vivo”, dijo el poeta. Junto a otra grande como fue Blanca Amador, Esperanza Román y las actrices de la época, se revelaron como mujeres guerreras en un país con una tradición de teatro, pero con precarios recursos. El cine vino a negarles ese espacio, precisó. Román creaba grandes personajes con el talento de su voz, y se recuerda aún su carisma al personificar a la inolvidable “María Elena del Junco” en la célebre novela “El Derecho de Nacer”, del escritor cubano Félix B. Caignet. Así como la apasionada “Yolanda” junto al gran actor José Dibb Macconell. Ella, en compañía del actor Tacho Sánchez y Rodrigo Peñalba, en el teatrino de Bellas Artes, presentó reconocidas obras de escritores nacionales de teatro como las de Rolando Steiner, como parte fundamental de su gran labor, dijo el Director General del INC. Esperanza Román fue una mujer de gran paciencia, una virtud envidiable, al mantenerse por 50 años intensos en la radiodifusión artística y teatral, en este país con dificultades para el teatro. Su labor es invaluable, sin duda deja un gran vacío, aunque ya no actuaba, se mantenía escribiendo poesía, la que regularmente publicaba en el “Nuevo Amanecer Cultural”, así como realizando investigaciones sobre la vida de la ciudad de Jinotepe, su tierra natal. El poeta Mario Cajina Vega le guardaba un especial agradecimiento a Esperanza Román, recuerda Julio, cuando en el asalto a Radio Mundial, las turbas nicolasianas le zamparon un palo en la frente y se la rompieron en sangre, dejándole al poeta la huella de una gran cicatriz; en ese momento la actriz no dudó en interponerse con su mínima cartera entre la Nicolasa Sevilla, jefa somociana, y el poeta y periodista opositor al régimen dictatorial. Así era Esperanza Román, mujer de combate y admirable madre, que hizo tres hijos útiles a la sociedad.
Por todas esas virtudes de ciudadana solidaria, en mi primer acto público, como Director General de Cultura, le rendimos un homenaje que bien se merecía en el Palacio de la Cultura. Esperanza Román era del linaje de Pilar Aguirre, de la voz de la familia de Naraya Céspedes, del temple de Evelin Martínez y del altruismo de la recordada Carmen Martínez; así como compañera de teatro de Mimí Hammer, Gladis Ramírez y Socorro Bonilla. Una gran primera actriz, en el doble sentido: artístico y social, precisó el poeta Julio Valle Castillo.